España: the dream is over

Publicado en el Ni a Palos.

Corría el año 1991. En la ciudad de Guadalajara sesionaba por primera vez la Cumbre Iberoamericana, que reunía a los jefes de Estado de los países latinoamericanos que habían sido colonias españolas y portuguesas y las respectivas madres patrias. España estaba ya en pleno proceso de europeización, saliendo de pobre, saboreando las mieles del primer mundo. Nuestra región vivía los comienzos de las políticas de ajuste, bajo la hegemonía cultural de eso que sería repetido como síntesis explicativa de muchas -tal vez demasiadas- cosas: neoliberalismo. La declaración final de esa cumbre marcaba el rumbo: “Estamos comprometidos en un proceso de profundo reajuste de nuestras economías con el objeto de lograr con eficiencia la recuperación y el crecimiento. Nuestros países han hecho avances significativos en sus procesos de modernización por medio de la reforma del Estado y de la liberalización económica. Tales procesos han entrañado sacrificios que deben cesar para que sea posible establecer una verdadera justicia social.” Descollaban en esas cumbres Felipe González y el rey Juan Carlos. Democráticos, moderados, progresistas. El primero todavía no se había convertido en un lobbysta descarado de intereses empresarios, aunque iba cimentando ese camino con ahínco, torciendo el rumbo histórico de su partido. El segundo se presentaba como el puente de plata de la transición del franquismo a la democracia y desde ese púlpito traía ondas de amor y paz a un continente que había pasado hacía muy pocos años por un proceso similar. Se cumplían, además, 500 años del desembarco de Colón en América. León Gieco cantaba que habían sido “cinco siglos igual”, una injusticia histórica pero que se llevaba bien con un momento donde todo parecía igual, eterno, inmodificable. El fin de la historia y todo eso.Había, además, un desembarco económico. En cuestión de pocos años, España pasó a competir cabeza a cabeza con Estados Unidos el primer lugar en las inversiones para América Latina. Repsol sería la frutillita del postre: bancos, teléfonos, aviones, infraestructura, venían al galope de una España pujante que, además, iba recibiendo a una parte de la población sobrante local que quedaba sin trabajo por la misma lógica económica que abría las puertas a las empresas ibéricas. El 24 de abril del año 2000 el diario El País canchereaba: “La segunda conquista de América”.Pero los procesos históricos no son ni eternos ni inmodificables. Pocos años después ese empuje inversor comenzó a mostrar sus límites. España no es, al fin de cuentas, una potencia económica, menos que menos un Imperio, sino un espacio geográfico incluido en el experimento de la Unión Europea que durante un tiempo vivió -no menos fantasiosamente que nuestros países- un boom económico prestado. Pero, como suele pasar, es fácil acostumbrarse al éxito, así sea pasajero, y muy complicado ser consciente de que se está cuesta abajo. Así, durante la Cumbre Iberoamericana de 2007, el desbarajuste entre la escenificación de la “segunda conquista” y la nueva realidad del continente se volvió patente. La corte del rey Juan Carlos ya no era Menem, Fujimori o Cardoso. Lula, Kirchner y Chávez venían, dos años atrás, de cerrar filas para que el Alca no se firmara. La relación de fuerzas había cambiado mucho. Pero el rey no se dio cuenta. Y mandó la célebre “¿Por qué no te callas?” Él, el monarca hereditario, silenciando a un presidente de una República, votado por ciudadanos libres.La comedia española de estos días por la decisión argentina de recuperar YPF marca que ese proceso de aceptación de la realidad todavía está en veremos. La sobreactuación de declaraciones tremendistas, de amenazas irrealizables, de caracterizaciones injuriosas, no es propia de quien tiene fe en sus propias fuerzas. Todo lo contrario. Pero en España parece, además, estar pasando otra cosa. Una crisis que ya no es solo económica, y cada vez se muestra como sistémica: derrumbe de la actividad económica, del empleo, retroceso de las conquistas sociales, pero también deslegitimidad de la clase dirigente, mimetización de los programas de los partidos políticos mayoritarios, limitados a pensar dentro del estrecho margen de un status quo que cada día beneficia a menos sectores. En el medio de ese panorama, otro símbolo aparece arrastrado por el tsunami: el rey sale a cazar elefantes al África, vuelve herido a la patria y debe pedir disculpas a sus súbditos que están sin trabajo (el diario monárquico ABC constata que son sinceras, por medio de un estudio gestual, posta). Como si fuera poco, lo acusan de tráfico de influencia en favor de su yerno y con el BBVA en medio. Algo se está rompiendo en la península. Algo, inevitablemente, va a cambiar. Desde acá, con humildad, lo único que pedimos es que no nos echen la culpa.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “España: the dream is over

  1. Politico Aficionado

    Muy bueno, es un análisis imperdible. No sé porqué la cacería de elefantes del rey me hizo acordar de un safari-cacería de leones que realizó Martínez de Hoz durante la dictadura.

  2. Impecable mirada sobre la realidad . te invito a visitar mi blog. encarpetado y archivado. blogspot.com

  3. martin

    Clarisimo el análisis. Gracias

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