Mas claro, echale nafta

Va a llevar un tiempo dimensionar lo de YPF. El Estado recupera la empresa más grande de la Argentina. Recupera el control sobre una masa de recursos que abre la puerta a un nuevo momento de la política  económica, porque permite manejar variables de inversión, precios (no sólo del petróleo, sino de una cantidad enorme de producciones que lo rodean), decisiones de desarrollo en localidades dispersas en todo el país, intercambio comercial con otros países sobre una producción sensible y estratégica, etc. Incluso, se sumaría el control sobre la empresa que comercializa el gas en garrafa, haciendo posible un plan de subsidios a ese bien para la población que no tiene gas de red. El cambio es enorme. El desafío, los riesgos, las oportunidades, también. Lo que no hay que perder de vista es que todos esos interrogantes y posibilidades se abrieron por la decisión política de recuperar la empresa. Lo que hay que defender, más si vienen días complicados, es ésa decisión, más allá de los avatares en los surtidores. Esa es la diferencia con los apoyos relativos: no es el éxito circunstancial lo que hay que bancar, sino la dirección, el rumbo político.

Se cierra un ciclo de preguntas sobre el kircherismo (ese latiguillo tan de los blogs “el kirchnerismo es…” para después intentar con ingenio nombrar y renombrar a la experiencia). El rol del Estado es el centro de la escena. Listo. El poder político y los recursos. La guita y su distribución social. El Estado como mediación para eso. El poder económico como el enemigo íntimo con el que se baila, se va a las manos, se vence, se negocia. Lo que sea. Pero con la certeza de que ese es el otro. Por eso, más allá de sus limitaciones exasperantes (quisiéramos, de veras, que fuera mejor) Macri sobrevive a los intentos más esporádicos del resto de la oposición. Porque es el único que es, verdaderamente, el otro. Testimonial y hasta inofensivo por ahora, pero latente y atrincherado en la convicción de que ese ring de disputa entre Estado y mercado está mal diseñado, que esa pelea es inútil porque no debería haber uno y otro sino un mismo poder tirando para el mismo lado. Macri cree, un su aniñada intuición, verdaderamente en eso. Y el kirchnerismo, todo lo contrario. El resto. ¿Qué pensará el resto? ¿Quién puede querer ser presidente si no puede responderse esa pregunta? Hay ring o no hay ring. Entonces, no hay ya nada más viejo que el sentido común que recorre al resto de la clase política: “es una medida correcta pero en manos de este gobierno…”. Una, dos, tres, cien veces lo mismo. Ya queda mal en el blog de Caparrós en El País argumentar de esa forma, ni hablar si se tienen pretensiones de poder institucional. La impresión es que a la camada actual de dirigentes opositores cada vez les queda más grande el hipotético manejo de un Estado que tiene sobre sus espaldas la cobertura provisional del 90% de las personas con edad jubilatoria y el control de la empresa más grande del país. “mucho quilombo” es un razonamiento lógico para un tipo de político que creyó que su lugar era el refugio de valores abstractos. Pero lo que vino fue la necesidad de rehacer un país. Roquismo, yrigoyenismo, peronismo, menemismo, kirchnerismo. Hay modelos ideológicos para elegir en la historia argentina para todos los gustos, pero no casualmente los políticos progre-centro-radical-pro siguen prefiriendo experiencias fallidas, accidentales, inocuas, olvidables, como el gobierno de Frondizi. De inventar para delante, menos que menos.

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El ciclo se cierra en un momento de épica que difícilmente se iguale. Es un momento de crisis -en sentido literal- de cambio, de ruptura. Cualquier estatización será inexorablemente menor (que técnicamente sea una expropiación y se mantenga la figura de sociedad anónima, no cambia las cosas), cualquier reclamo “por lo que falta”, será también un tranco chico (siempre que no trampeemos con cosas como “la felicidad del pueblo”). Rompamos el listado de pedidos, la mayoría son adornos al lado de lo de YPF. O no lo rompamos, pero sepamos que ninguno desafía ya el margen de lo posible. “Si se pudo recuperar YPF como no….” puede ser una muletilla de propios y extraños de acá en más. Y está bueno.

Hay un ciclo que se abre, también. Que muy lejos está de ser la gris administración conservadora de lo que ya está, como algunos imaginaban. (En verdad, los que imaginan eso, es porque imaginan el fin del kirchnerismo). Pero que tiene tanto de político como de técnico. La crítica esquizofrénica a la Cámpora: hordas sin títulos secundarios y profesionales de alta alcurnia. ¿Los dos a la vez? Podría ser, pero el discurso para un estigma se anula si se opta por el otro. Y entonces se quedan sin discurso. Y aparece Kicillof “embistiendo” en el Congreso. Embiste, altanero. Se nota mucho lo evidente: mucha distancia con el resto, un promedio político desastroso, que solo puede articular chicanas que ya ni tienen el efecto que se espera de las chicanas. El vice ministro les tira por la cabeza el 2001. Es generacional porque en esa vehemencia están las convicciones que un par de generaciones de políticos perdió. No se trata de elogios personales. La cuestión de los años pesa. Los diputados y senadores, en su gran mayoría arrollados por la triple debacle radical-menemista-radical contemporánea a sus carreras, tienen por lógica, un tanto abolladas sus creencias más salvajes y primarias (esas que son, al fin de cuentas, las únicas que importan). En la formas y en el fondo, el discurso del vice ministro tiene mucho de 2001. Tiene bronca, tiene desprecio por el status quo, tiene, además, una sabiduría inigualable, que solo se puede aprender en una crisis: que el poder no es tan poderoso. Que al final, las estanterías son todas provisorias, que los escenarios institucionales son eso: escenarios. Que el poder está en otro lado. Que juntando voluntades, se puede hacer un lindo zafarrancho.

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Pero ese ciclo no es sólo el protagonismo de un puñado de gente joven. El cambio es el cambio de escala. Es pensar los problemas de un país con consumo de Asignación Universal por Hijo y casi pleno empleo, los problemas educativos con alumnos con computadoras personales, los problemas energéticos de un país dueño de su petróleo. Tampoco es el famoso “largo plazo”. Porque no hay proyecto político que se precie de tal que no sea, en términos prácticos, cortoplacista. Por una cuestión puramente democrática: se puede perder en cuatro años. Pero sí hay un cambio de escala. Si el Estado fue y es el centro del proyecto político kirchnerista, la preocupación sobre la burocracia de ese Estado ampliado, enriquecido, más complejo, más ramificado, etc, se vuelve, también, algo central. ¿Cómo conducir al monstruo? Es un problema político, ideológico. Ahora que hay Estado, hay que cambiar al Estado. ¿Cuál es la síntesis de política y burocracia? ¿Cuál es la inercia que se arrastra de las viejas capas estatales que entraron durante la fase de la debacle estatal? ¿A quién se llama? ¿A quién se deja afuera? Había una vez un ruso que escribió…mmmm, no, no. Mejor inventemos un poco.

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16 comentarios

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16 Respuestas a “Mas claro, echale nafta

  1. Juan Carlos

    Muy bueno el análisis. El conservadurismo ni siquiera tiene argumentos para responder. El pasado les pesa tanto que no entienden el hoy y pretenden actuar con sus viejas prácticas.

  2. Adriano

    Genio. Y punto.

  3. Alberto

    Hará falta la indignación, la capacidad de articular cosas viejas de una manera que dé por resultado algo nuevo (¿el mecanismo de la metáfora?). Hara falta tener presente que lo vivo está en movimiento.

  4. Gracias por la claridad de conceptos, soy un viejo peronista de 67 años, pero se me “calentó” la sangre de nuevo viendo el accionar decidido, claro de este gobierno nacional y popular en aras de mejorar las mayorías nacionales…………gracias de verdad, estoy regocijado en ver como los jóvenes se involucran, participan y ya están en muchos estamentos importantes del poder…..por nuestra Argentina, más justa, más libre, más soberana…………..amén…………………….

  5. Leandro

    Excelente el post como disparador, me gusto mucho. Ahora, lo mas rico es todo lo que deja para reflexionar; y a mi me surge lo siguiente:
    1) es fundamental saber de que lado estamos políticamente, apoyando este proyecto transformador.
    2)Saber que para adentro, como militantes, funcionarios o simpatizantes del proyecto, tenemos que ser capaces de reconocer lo que nos falta, reconocer que la dinámica transformadora se construye y se mejora tematizando sobre nuestra realidad permanentemente.

    3) Pensar la realidad, tener una postura ideológica, estar convencidos, es importante pero no suficiente. Es necesario tener un nivel de formación que nos permita intervenir sobre la realidad y de manera efectiva, no nos podemos conformar con ser los vencedores morales, es necesario intervenir, y para ello hay que formarse, capacitarse y hacerse cargo de las complejidades que este proceso de transformación plantea. Si no hacemos este esfuerzo, por mas que nuestro proyecto sea mas justo , mas inclusivo y etc, etc, etc, todo lo que proponemos no podrá ser llevado adelante. Asi que hay que hacerse cargo y construir y transformar la historia, no solamente declamando sino haciendo.

  6. Francisco

    “Ahora que hay estado hay que cambiar al estado”.
    Disiento, cambia el estado que tenes.
    Asegurá a tus ciudadanos que no van a morir aplastados en un tren. Asegurá a tus ciudadanos que tu país no será una nueva capital del narcotrafico (como afirma hoy la revista Foreign Policy). Asegurá a tus ciudadanos que todos somos iguales ante la ley y que no existe una corpo judicial apoyada y solventada por el poder político. Asegurá a tus ciudadanos…
    Y vos sabes, porque ya pasaron 9 años, que a este gobierno no le interesa cambiar el estado. Vamos de una épica a otra y dejamos en el camino la reforma del estado, de la justicia, tributaria, y todo lo demas.

  7. Leandro el centro de la filosofía política que según nuestro criterio debería basar los fundamentos de nuestra patria está claramente explicado en tu concepto “Es necesario tener un nivel de formación que nos permita intervenir sobre la realidad y de manera efectiva, no nos podemos conformar con ser los vencedores morales, es necesario intervenir”. Y humildemente creo q aquí está la base del sustento de los rumbos políticos actuales, que si no llegan a dar las soluciones requeridas en la vida cotidiana del pueblo, darán nuevamente, –creo q algo sabemos sobre la maquinaria propagandística “goebbeliana” de una fuerza y penetración inconmensurable pero inocua en la actual realidad del país– pasto a las fieras, q siguen agazapadas esperando el turno para dar nuevamente el zarpazo y hacerse nuevamente del botín q por tantos años tuvieron secuestrado, no solo la riqueza sino también el desarrollo económico-social-cultural del país y de su pueblo…

  8. Pingback: YPF – ¿Cuáles pueden ser las represalias? « El blog de Abel

  9. elbosnio

    Coincido. En la operacion YPF queda claramente demostrado que los representantes politicos ya no sienten que haya poderes por encima de la voluntad popular. (o que hay menos, para darle dimension). Es una gran noticia, significa que ningun patan le pondra limites a nuestros representantes que vayan mas alla de nuestra voluntad o de la ley.

    Eso, como creo entender en tu post, no nos asegura el buen uso de este nuevo grado de libertad. Como en toda libertad, ejercerla es una cosa y ejercerla con exito otra. Tengo la impresion que es mas arduo comenzar a ejercer una libertad que no se tenia (creer que uno no dispone de cierta libertad equivale a no disponerla), que a ir corrigiendo los errores que apareceran en su uso.

    En YPF queda todo abierto para darle buen uso o errar. Pero en ambos casos sin limites impuestos por terceros. El error o acierto del hombre libre, que hace lo que cree conveniente y asume las consecuencias de los actos que elije. Nuestro estado dió otro paso en esa direccion. Festejo mucho esta reafirmacion de libertad y espero que, ademas, el ejercicio de esta libertad nos sea beneficioso.

  10. fd

    Muy bueno.
    “No importa lo que digas y/o hagas nunca le va a gustar a tod@s”
    Una de las cosas que me preocupa es que se le suba a a la cabeza el poder a algunos. Pero creo, que la coyuntura de país, la discusión en la calle, la movilización. Las organizaciones funcionan de contralor de esa posibilidad y de alguna manera está funcionando. El sistema no es perfecto ni mucho menos, eso lo sabemos todos. Pero se avanza y se aprende, y todo se va atando, se va creando un sostén, algunos mejores que otros, pero la sociedad va funcionando. Porque otra de las cosas extremadamente difíciles es sostener lo logrado. Y se sostiene porque lo conseguido, es del pueblo, es nuestro. Se legaliza, se constituye en derecho y se imprime en nuestra historia no es como otras cosas que han pasado que se imprimieron en pancartas y con el primer viento salieron volando.
    Que siga el baile, que nade grande puede hacerse sin alegría…

  11. Pingback: 22.04.12

  12. Liria Evangelista

    Excelente análisis. Impecable. Digno de poner en circulación.

  13. Politico Aficionado

    Si el ruso a quien se refiere en el último párrafo es el que escribió “El Estado Y la Revolución”, coincido en que tal vez sea mas conveniente dejarlo de lado por un tiempo.

    Lo prioritario es mantener el rumbo, ocuparnos de las asignaturas pendientes y tratar de avanzar en los consensos para evitar que el próximo gobierno sea artífice de la restauración neoliberal.

    En ese sentido la renacionalización de YPF parece ser un gigantesco paso hacia adelante.

  14. Pingback: 27 de abril. 9 años. Un balance « El blog de Abel

  15. Pingback: El apocalipsis, la voluntad y la sucia rutina « El blog de Abel

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