Amalita

Viven batiendo el parche sobre la supuesta hegemonía cultural que el kirchnerismo habría logrado. Si hasta de este lado empezamos a creer eso, después que Sarlo lo sentenciara en La Nación, elogiando la productividad política y cultural del candombe “nunca menos”, hace ya un buen tiempo atrás. Después Cristina gana una elección por goleada, histórica por lo abultada, pero más que nada por lograr recuperar y ampliar la base de sustentación política después de la travesía de la 125. Y la dirigencia opositora no da visos de salir de su estado de coma profundo, y el conjunto de “problemas” actuales (el lugar de los sindicatos, la producción minera, el enfrentamiento de la crisis mundial, la reorganización de los subsidios, etc.) solo los discute el kirchnerismo a partir de matices, intereses o visiones distintas. Afuera, sólo frío. Pero de pronto de muere Amalita Fortabat. Y deja desnuda una verdad evidente, pero que viene bien refrescar. Salvo las “usinas goebbelianas”, toda la prensa y los medios de comunicación en general se alinearon en la construcción de una imagen de Amalita de fantasía, aunque perfectamente funcional para la simbología de “los dueños de la argentina”. Los que se rasgan las vestiduras con la construcción del “mito de Kirchner”, no se los ve muy indignados ni locuaces para condenar por ridículas las necrológicas que ponen como eje central de la vida de la empresaria su carácter “benefactor”. ¿Cuánta gente, cuantos ciudadanos argentinos, van a quedarse con esa imagen, la de una rica señora anciana a la que le gustaba el arte y le daba cosas a los pobres? Desde las notas escritas y firmadas de ayer y hoy en los diarios, hasta las notas de movileros con escasos recursos de oratoria, todos comparten un guion patético, donde Amalita fue una “visionaria”, “emprendedora que levantó una empresa y la convirtió en una de las más grandes de Latinoamérica”, etc. Es cierto que en algunas (algunas) crónicas es nombrada la venta de la empresa a capitales brasileños, y algunas van más allá y hasta se animan a decir que se vio beneficiada por contratos con el Estado y el manejo del precio del cemento, mediante el control de más de la mitad de la producción nacional (en poquísimas se menciona el hecho evidente del calendario: 1976 fue el año en que ella asumió en Loma Negra y comenzó el despegue de la empresa. 1976, ajá.). Nadie saca las conclusiones obvias y necesarias: Fortabat es el emblema de una burguesía (casi una concesión, está mas cerca de ser una oligarquía) ramplona, de mirada corta, donde “industria” no supera la idea de ladrillo, desangelada en términos políticos. Su apuesta más orgánica y menos traicionera con la política fue durante el terrorismo de Estado, después siempre se sintió más cómoda “presionando”, nunca poniendo.  Que las últimas posesiones (en los diarios escriben “pasiones”) hayan sido sus campos y sus cuadros habla de un retorno a los orígenes, para pastar en paz los últimos años de vida. Ningún emporio, ninguna vocación dirigencial, menos que menos la intención de construir un país. Nada de eso, 1.000 millones de dólares en el bolsillo, líquidos, para comprar cuadros y mantener 50 estancias en la pampa. Después nos indignamos con las dietas de los diputados. Esto es despilfarro. Los hermosos cuadros de Amalita comprados con el cemento para hacer la cancha de River, construida para el Mundial del 78, organizado por el asesino serial y reporteado de la semana: “tuvimos la suerte de organizar el Mundial de Fútbol que, además, para congratularnos más, Argentina ganó”. No, pero el corrupto es un diputado que cobra 30 mil pesos. ¿Qué pensás Vicky Donda? Al menos, el trotskismo tiene una explicación causal para esto.  Está bien, no existe clase dominante que no esté manchada de sangre. De eso se trata. Lo que es muy impactante, y necesario tener en cuenta, es que, Ley de Medios mediante, politización de la sociedad, y ebullición de los debates ideológicos y la mar en coche, la hegemonía cultural sigue estando en el mismo lugar, con los mismos dueños. Decime que decís de Amalita y te diré quién eres.

 

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Amalita

  1. Martin

    La Ley de Medios reduce las barreras a la entrada a un sector oligopolico, pero pensar que con eso la situacion estaba resuelta es no entender como funciona una industria. Mientras todo el empresariado siga anunciando con ellos, la cosa no va a cambiar mucho. Ademas, los medios son sociedades anonimas, no tienen fecha de vencimiento, los veremos dando vueltas durante todo el siglo. Siguen aguantando el embate y saben que su estructura estara en pie cuando el gobierno no este.

    Habria que crear una RAI, T de Francia con acuerdo politico entre el gobierno, radicales y socialistas.

  2. Francisco

    Amalita fue una empresaria argentina. Hábil para los negocios pero mucho más hábil para vivir de la teta del estado. Como los amigos de Peron, como loa amigos de Alfonsin y como los amigos de Néstor y Cristina.

    No entiendo como te escandalizas por Amalita y te parece una genialidad la política económica de Moreno que no tiene otro resultado que, proteccionismo mediante, crear toda una nueva camada de Amalitas.

  3. locura

    tu presidenta paga con el dinero del pueblo las deudas privadas de amalita. 2 viejas putas

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