Adiós a las armas

Si hay algo difícil en política es recuperar lo que simbólicamente fue apropiado por otros. Lleva su tiempo, pero por sobre todas las cosas, necesita ser resignificado, puesto en otro lugar, encadenarlo a otros simbolismos, tejerlo en una coyuntura del presente. Eso parece estar pasando con Malvinas. A diferencia de otros temas, no es simplemente una “deuda” de la democracia, o una cuenta pendiente a resolver. La decisión de publicar oficialmente el informe Rattembach, entre otras cuestiones, muestra que en Malvinas, antes que “cerrar” es necesario “abrir” el tema. Que Malvinas entre, de una vez, en la era democrática. Tal vez sea exagerado ponerlo en términos de un nuevo Nunca Más pero seguramente va a servir para saldar una idea de la aventura militar que, todavía hoy, sigue teniendo lagunas de silencio importantes. La operación no es sencilla porque desde el 83 para acá “malvinizar” un discurso desde el Estado significó de una u otra forma construir un relato  sobre la guerra, antes que sobre las islas y la disputa de soberanía. Significó, casi siempre, un boomerang para la política, como cuando Alfonsín habló de “los héroes de Malvinas” para referirse a los carapintadas, o la restitución del 2 de abril como feriado nacional por parte del economista castrense López Murphy (para los desmemoriados o muy menores, sí, Ricardo López Murphy fue ministro de Defensa).  El desafío entonces, como primer paso es que Malvinas signifique mucho más que la guerra. Hacia atrás y hacia delante. Malvinizar y desmilitarizar en un solo movimiento, digamos, como fórmula doble para ir armando un rompecabezas nuevo. El documento de la cancillería, “Más diplomacia, menos armas”, no resume sólo la posición de política exterior, sino también, creo, parte de una revisión histórica propia, la necesaria desmilitarización para ir haciendo pedagogía sobre algo que conocemos poco y mal.  Pero tiene, más evidentemente, la virtud de dejar a Gran Bretaña bailando sola en el vals bélico. “Sí, ustedes ganaron una guerra a un gobierno ilegítimo, que fue juzgado por tribunales argentinos por crímenes de lesa humanidad, felicitaciones. Ahora, tienen que sentarse a negociar con un gobierno constitucional una cuestión de soberanía territorial“.  En ese sentido, las movidas inglesas de estos días  muestran que son ellos los que están necesitados de agarrarse cada vez más de la invasión del 82 para sostener su permanencia colonialista. El derecho argentino sobre Malvinas pasa por otro lado.

La otra resignificación necesaria es también un dato de estos tiempos: volverla un reclamo regional fue, sin dudas, el hecho político que hizo que GB reaccionara. La integración regional y la defensa de las soberanías nacionales son, y van a ser cada vez más, una misma cosa, al revés de lo que dicta el pensamiento nacionalista retrógrado. Y también en contraposición a lo que puede configurarse como imaginario  de las escenas actuales de la “Unión Europea”. Acá, en América latina, no queda otra que apechugar entre varios para salvar las ropas. ¿Hubiera sido posible que Brasil y Uruguay prohibieran el anclaje de barcos con bandera de Malvinas sin el proceso de acercamiento político de los últimos años? Seguramente no, porque en los hechos, nunca antes había ocurrido. Pero además, el pronunciamiento del Mercosur como bloque, impidió que se desplegara la estrategia británica que se basaba en presionar al más débil (Uruguay) para que revierta su posición. Y probablemente, sin el paraguas regional, GB hubiera tenido éxito. Cierta pérdida de la flema inglesa de estos días tiene más que ver con estos movimientos que con el reclamo estrictamente nacional, que no difiere al que se venía haciendo desde años atrás. En todo caso, la virtud del gobierno nacional fue poder apalancar el reclamo en la construcción política que desarrolló son sus vecinos. Ahí está el éxito actual y también las tareas pendientes (como incorporar a Chile en la misma lógica solidaria).

La desmilitarización y la regionalización de Malvinas son dos herramientas de nuestra época para volver sobre un tema viejo y doloroso. Muestran que a pesar de todo (a pesar, incluso, de algo tan definitivo y límite como una guerra) desde la política siempre hay espacio para redefinir las cosas, cambiar los escenarios, inventar horizontes. Y habilitar, también, nuevas propuestas o formas de encarar un asunto complejo. Una, muy interesante, la escribió Gustavo Arballo hace unos días en Página 12:  http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-186150-2012-01-25.html

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18 comentarios

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18 Respuestas a “Adiós a las armas

  1. Habría que leer los diarios y notar que la diplomacia es poesía de salón. Ya no sirve más. No existe. El mundo es un coto de caza. Una tierra de guerreros. A Lbia le debían un toco de miles de millones y Libia tenía a la vez depositados otro toco de miles milones en cuentas europeas y yanquis. Mataron a Kadafi y se quedaron con la plata. ¿Dequé diplomaca hablan…? La diplomacia no existe más. El Reino Unido es uno de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad en la ONU. Aunque voten 200 a cero, veta y chau. Ya le pasó a Palestina cuando quiso la reconozcan como país miembro. Ganó por paliza la votación, pero Estados Unidos la vetó y a llorar a la iglesia. Y como la guerra la perdimos, la única que queda es negociar con Inglaterra en los términos de Inglaterra. Si quieren algo, ver qué quieren y dárselo. Si no, alpiste…

  2. ram

    Esta no tan esperada “resurrección” del tema Malvinas, trae varias cuestiones, creo; la primera y más notoria para mí es lo poco que en definitiva sirvió el permanente esfuerzo por “desmalvinizar” desde aquellos días de 1983 y la democracia recuperada.
    Malvinas es una cuestión importante y se la siente, masivamente, como tal. De paso, sí es bueno que hoy haya una “Malvinización” y no por una onda retro justiciera, sino en los términos en que esa malvinización se desarrolla, con los zorros ladinos de la rubia albión en off side.
    Pero me parece que el término que usted usa, “desmilitarización”, tiene más de una lectura de la que le da.
    Si la clave pasa por una mirada amplia, estratégica y particularmente eficaz, es obvio que el criterio estrecho de lo militar es insuficiente y mejor si se lo manda a segundísimo plano – pero – hay un dato que no debe soslayarse, hasta ahora se “desmilitarizó” desmantelando la capacidad militar del país (el esquema es simple, militares sin poder de fuego joden, o pueden joder, menos y entonces la democracia zafa. Bien para 1983, pero en 2012?) sumando a la necesaria desmilitarización política una desmilitarización operativa que, en el mundo actual, es un tanto peligrosa.
    Que inglaterra mande un barco ultramoderno a impresionar y presionar, importa menos que el hecho de que, llegado el caso, no se lo podría enfrentar. En los actuales términos del “conflicto”, lo mejor sería que manden no uno, sino una flotilla de esos barquitos – tomando en cuenta el descomunal costo operativo de tales juguetes – si vienen al cuete, a matonear mientras quieren presentarse como víctimas del “colonialismo” argentino. Ridículo desde donde se lo mire, aunque con el regalito adicional de que es Inglaterra la que no está en condiciones de financiarse tales lujos (o instalar más aviones, soldados, etc.).
    Es probable que sea también el tiempo de una cierta “militarización”, hacia las conciencias de los actuales y futuros militares para no repetirse como las lacras indignas del informe Rattembach pero también hacia una recomposición del equipamiento, el entrenamiento y la distribución geográfica de las FF.AA. – El esquema de fuerzas armadas útiles para gendarmes de la ONU también es insuficiente y, a la larga, peligroso. Hay un enclave colonial, de una potencia hostil (y probadamente agresiva) y está muy bien mojarles la oreja y tenerlos en jaque diplomáticamente pero mejor si intuyen que, barquito que manden, barquito que se les puede mandar a pique.
    Malvinas, de por sí, son una desgracia logística para los ingleses; hay que subirles más, mucho más, el costo.

    • el país se “desmilitarizó” en muchos aspectos, pero la cuestión de Malvinas siguió dentro de una mirada castrense, guerrera. Estoy de acuerdo, como parte de una estrategia general, tener alguna operatividad potencial en Malvinas sería lógico. De todas formas, creo que se les sube mucho más el costo colonial dificultando el comercio entre las islas y el continente mediante acuerdos políticos con la región. Saludos

      • ram

        Fijate que no, el costo militar de la ocupación es por lejos el más gravoso, si las trabas comerciales los joden, mucho más los jode el monumental costo operativo; pensá que este destructor no es solamente el barco y sus tripulantes sino toda la infraestructura que requiere, o lo que significaría el que “necesitaran” pasar de, digamos, 4 “Tornados” (aviones en retiro y obsolescencia efectivos) a 8 “Eurofighter” (400 palos US, mínimo, solamente los aparatos).
        Lo comercial se triangula, se elude o se bancan los mayores costos – con lo militar no pueden, es su “capital simbólico”. Si les complicás la vida, TIENEN que hacerse los gallitos. Atacar no pueden porque ya no podrían ser “víctimas” y hay ahi un margen para jugar y subirles los costos.
        Y ésta, además y muy probablemente, sea la oportunidad de desarrollar lineamentos castrenses y “guerreros” comprometidos con otras cuestiones. No tener políticas de defensa y de roles militares es mucho más riesgosos que hacerse cargo y desarrollarla.
        Inglaterra te despliega lo que tiene en tu nariz – si no es ahora, ¿cuándo te planteás la cuestión?
        Y hacerlo no es ser “guerrerista”, es hacerse cargo de los tiempos y los eventuales quilombos en que te pueden meter.

  3. Francisco

    No nos engañemos. Tanto Cameron como Cristina están utilizando el tema Malvinas. Por ejemplo, Cristina no hizo más que repetir el discurso oficial de los últimos 30 años. Y los aplaudidores contratados son aún peores: la nota del okupa de la biblioteca nacional de P12 donde califica a los Kelpers de “hedonistas implantados” me hace creer que su nombramiento fue una cargada.

    Si Cristina fuera la líder que yo quisiera tener diría algo como esto:

    “Los ingleses ocuparon ilegitimamente las islas hace casi 200 años. Argentina nunca renunciará a la soberanía pero reconoce que en este tiempo se ha formado una comunidad en las Islas con su modo de vida y con sus aspiraciones. Esta presidente jamás va a apoyar una política que reivindique un territorio sin la participación de sus habitantes. Por eso hoy anuncio un cambio fundamental en nuestra política de Malvinas. Creo que este camino nos va a conducir, eventualmente, ha recuperar las Malvinas pero, fundamentalmente, el camino va a lograr que los Kelpers ocupen el lugar que tienen en el corazón de todos los argentinos: nuestros hermanos. Estos son los puntos de esta política que tendrá en cuenta principalmente los deseos de los isleños:

    1. Reconocemos que hay tres partes en este conflicto y que los habitantes de las Islas son uno de ellos.
    2, Las tres partes tienen que sentarse YA a negociar para volver al estado anterior a la guerra. Está negociacion tiene que, fundamentalmente, incorporar a la Argentina a cualquier forma de explotación de los recursos naturales en las aguas que rodean a Malvinas. Gran Bretaña tiene que volver atras con las medidas que tomo inmediatamente después de la guerra y en 1994.
    3. (Toda la propuesta de Gustavo Arballo). Si alguna vez las Islas vuelven a ser parte del territorio nacional no integrarán la provincia de Tierra del Fuego sino que tendrán un gobierno autónomo que garantice su forma de vida y sus instituciones.
    4. Quiero incrementar los lazos con las Islas quiero que nos conozcan y nosotros conocerlos a ellos. Para ello, Aerolineas Argentinas dispondrá un vuelo semanal entre las Islas y el continente subsidiado por el pueblo argentino para que los kelpers tengan un acceso barato y cómodo al mundo.
    5. He instruido al Ministro de Educación un programa de becas para que los kelpers puedan estudiar en Argentina.
    6. (todo un montón de otras medidas que se me escapan). Para todo esto estoy enviando un proyecto de ley al Congreso y espero su rápida sanción y me gustaría que el día que yo firme la reglamentación sea con el gobernador y demás autoridades de las Islas a los que desde ya invito formalmente.
    7. Está nueva política Argentina requiere un gesto de confianza tanto de Gran Bretaña como de los Kelpers. El pueblo Argentino quiere la desmilitarización de las islas y el retiro de todo tipo de tropas de su majestad.

    (Aplausos).

    Pero no lo va a hacer porque el discursito provocador suma cuando queres usarlo para tapar otras cosas.

    • Antonio

      Muy bueno, de acuerdo con tus puntos. Pero no seria tan pesimista: me parece que vamos hacia ahi y si no es asi tenemos que empujar para que lo sea.

      Lo loco es que Gonzalez dice algo muy parecido, me parece (con pluma muy florida, es cierto): “No nos puede ser indiferente ese asentamiento humano angloparlante de las Islas, que hoy es casi multisecular. (…) Recibir a los actuales habitantes de Malvinas será propio de un país que a su vez cambie al recibirlos (…). Cierto, son pocos aquellos distantes vecinos de gamulán con sus chalecitos prolijos; están enojados, tienen planes de vida de un hedonismo irreal en una factoría militarizada que emite certificados y licencias; son ínfimas piezas de poderes mundiales que los trascienden. La Argentina (…) los debe recibir cambiando al mismo tiempo ella, por el simple y extraordinario hecho de recibirlos (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-186577-2012-01-31.html).

  4. Francisco querido: Si Argentina habilita el derecho de autodeterminación de los Kelpers se cae la estructura de argumentación que viene usando desde hace décadas. Es, justamente, el argumento de Inglaterra. Una cosa es que, negociada con GB la cuestión de la soberanía, tengas una política respecto a la población que se encuentra ahora ahí, y otra muy distinta es que los sientes en una mesa tripartita donde dos (o sea la mayoría) son súbditos de la corona. ¿Cómo pensás que sale eso?

    • Antonio

      FV: pienso como Francisco. Creo que hay que aceptar su existencia y sus derechos, haciendo el cambio de politica que el describe. “Los kelpers fueron, son y seran argentinos”, quizas tendriamos que empezar a decir.

      • Son cosas distintas. El conflicto es con Inglaterra, no con los habitantes que estén ahí. Es una disputa bilateral por soberanía. Incorporar a los Kelpers en esa discusión como un “pueblo” sería suicida, pero además no tiene mucho sentido:
        “@CFKArgentina, pese a los reclamos que usted puede hacer sobre nuestra casa, sepa lo siguiente: Nosotros somos británicos. Estamos orgullosos. Estamos unidos”.
        Otra cosa es tener una propuesta de incorporación de esa población en el sistema federal argentino, etc.

  5. ricardo

    Argentina defiende históricamente el derecho de autodeterminación de los pueblos, pero para los pueblos “colonizados” (yo preferiría una líder que los llamara conquistados), Pero justamente en el caso de las Islas Malvinas no se trata de un pueblo que allí residía, originario, sino de un pueblo trasplantado por el ocupante ilegítimo, por lo tanto no es aplicable la autodeterminación.
    PD: le pregunto a Francisco, si ocuparan tu casa por la fuerza y no la podes recuperar, dentro de 200 años, a quien pertenecería? que dirán los que viven allí desde que nacieron?
    Un abrazo

    • Francisco

      Ricardo,

      Si alguien ocupara mi casa ilegitimamente creo, firmemente, que en 200 años yo no tendría nada que decir sobre ese o cualquier otro tema.
      Las analogías son peligrosas. La tuya parece querer decir que los Isleños son okupas y no lo son; tal vez lo fueron sus chosnos abuelos.
      En la facultad estudié, en derecho internacional público el tema Malvinas. Confieso que no presté mucha atención porque toda la materia me parecía un embole. Pero me acuerdo que los “justos títulos” de uno y otro lado no me parecían tan claros y prístinos.
      Y respecto a lo de los pueblos orginarios. A diferencia tuya -seguramente- yo tengo sangre India. Y aún así soy 8/10 europeo. Yo no jugaría fuerte con esa carta; los comechingones bien podrían reclamar tu casa.

      • Ricardo

        Fran, deberìas haber prestado màs atenciòn en la facu. Yo tengo sangre de America, llamada Abya Yala por algunos pueblos de por acà, seguro que compartimos la educaciòn eurocentrica, impregnada en todos los currìculum. En ùltima instancia las Malvinas pertenecen a esos pueblos pre-existentes, no solo al ingles, si no tambien al español y el frances, del cual proviene su toponimia.

  6. Francisco

    Federico,

    La secular política argentina que niega a los isleños un lugar en la mesa de negociaciones no fue exitosa. La presión política sobre ellos no los va a ganar como amigos y tampoco va a recuperar las Islas. Para peor, los pone en serias dificultades: aislar a los isleños les provoca enormes dificultades a ellos y no a Cameron, que siempre estará cómodo en el centro de Londres.
    Pero lo peor de todo es que una política de ese estilo es contraproducente. Los Isleños bien pueden vivir sin verdura y fruta fresca si eso significa no doblegarse ante la presión de un país al que ellos ven como un pasado, presente y futuro agresor.
    Entonces toda las medidas que Cris está tomando no van a recuperar las Islas ni nos van a ganar amigos. Además, ser el maton del barrio -porque eso somos- no puede gustarte.
    Lo que necesitamos es audacia. Si, puede ser que concederles un lugar en la mesa sea contradictorio con 200 años de política exterior argentina. Esa política fracasó cuando teníamos una de las marinas de guerra más poderosas del mundo (fines del siglo XIX), fracasó cuando Inglaterra dependía de nuestras materias primas para sostener el esfuerzo bélico en dos guerras mortales para ella; fracasó con la ONU respaldándonos; fracasó cuando teníamos un ejercito capaz de invadirlas; fracasó con la tercera posición y fracasó con los ositos de peluche de Taiwan.
    Seamos audaces, tengamos grandeza de espiritu y amplitud de metas. Puede que fracasemos ¿Pero no te gustaría fracasar con una política exterior y argumentos diametralmente distintos a los de Galtieri?

    • La población de Malvinas ES británica. Lo de la bandera propia y cierto discurso sobre la “autodeterminación de la población” es una jugada inglesa para intentar desdibujar la condición evidente de colonia. Sobre esa realidad no hay nada mas infantil que ponerse a ver como seducir a estos muchachos (tan ingleses como un londinense). No es por ahí que va a haber un acercamiento en la recuperación de soberanía, sino en la negociación con el que tiene los fierros y el que sostiene políticamente en la ONU y Concejo de Seguridad el congelamiento de las resoluciones de la Asamblea General. O sea, Gran Bretaña. Después, sí, como parte de una presentación ante el mundo, como solidez de la argumentación y como evidencia de la realidad, está bien pensar un esquema de inclusión de esa población dentro del marco de la república argentina. Pero, al decir del filósofo Panigazzi, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

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  8. Politico Aficionado

    Los ingleses solo descolonizaron territorios cuando la relación costo-beneficio se les volvió muy desfavorable o la derrota militar inevitable o ireversible.

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