¿El sabor del encuentro?

Habrá que ver, pero algunas líneas que se dibujan en el horizonte dan esperanzas para los que creemos que es una locura una escalada sin freno entre los gremios y el gobierno nacional.  Plaini , el mejor de los voceros del moyanismo,  estuvo de ronda en los medios. El discurso acusa el golpe recibido por las palabras de Cristina de las últimas semanas y más que nada el baldazo de agua fría por el descarte de un impulso legislativo a la ley de reparto de ganancias. Además del consabido apoyo al modelo, a la conducción de Cristina, a la pertenencia al  “proyecto”, lo más interesante de las declaraciones de Plaini es que aparece el reconocimiento de las distintas naturalezas de un actor y otro: “el gobierno representa a los 40 millones de argentinos, nosotros representamos a nuestros trabajadores”. Una verdad evidente, si se quiere, pero que dicha por boca de un dirigente sindical deja en claro algunas cuestiones centrales. Por un lado, la advertencia de las distintas magnitudes  en la representación política, y por ende, aunque no se diga, en los grados de legitimidad de unos y otros. No es ya solamente un debate al interior del “movimiento nacional y popular”, sino, más importante, una lectura de las elecciones presidenciales. Eso le faltaba a la CGT: poner sobre la mesa la inevitable realidad de que el escenario político se cerró alrededor de Cristina por prepotencia de las urnas. Se verá como sigue la película, todo lo sólido se desvanece en el aire y demás, pero hoy esto es un hecho y resulta (ba) un problema político en sí mismo que la conducción de la central obrera actuara y declarara como si las elecciones no hubieran existido. Que los sindicatos hayan tenido un papel marginal en ese proceso  -sin dejar de anotar que sí lo tuvieron en tantos otros momentos desde el 2003- habla de una debilidad relativa que debía pasar por escribanía. Pero también el reconocimiento de poseer una representación limitada a un sector de los trabajadores (hay que anotar que, si bien importante, minoritario en el universo de la fuerza laboral argentina. Algo en que la CGT como institución tiene responsabilidad histórica por haber decidido no ampliar su representación a los trabajadores que se quedaron sin empleo, o con empleo no registrado) les permite delimitar un margen de maniobra, un nivel de acción diferenciado del gobierno. Somos este ladrillo de la pared: si lo sacás se cae la pared, pero no somos ni el cemento que unifica todo, ni el albañil que la construye. O sea, desde ese lugar de representación (de) limitada, pero a la vez con la fuerza de ser la mayor organización real y concreta de eso que se suele llamar “pueblo”, desde ese lugar, se vuelve válido construir una posición de autonomía parcial respecto al ejecutivo.

Desde el gobierno, hay señales que permiten pensar que la sangre no va a llegar al río: los cantos de sirena para poner otro secretario general no superan el rumor, la apelación constante a que no se es “neutral” (dicho frente a los empresarios, nada menos) fija también un lugar ideológico y práctico sobre la disputa por el reparto entre capital y trabajo por parte del gobierno. También la elección desde donde fijar los límites de la cancha.  Aerolíneas Argentinas, una empresa estatal de impacto mediático, alta apuesta política por ser el espacio de gestión más relevante que Cristina le dio a la juventud, pero también un lugar donde se llega al paroxismo la representación sindical de trabajadores que calzan perfumes importados. Hay también, ahí, una lectura que hacer. No se eligió “cortar por lo más delgado”, todo lo contrario. No hay, hasta ahora, signos reales de una política económica contractiva, ni de congelamiento salarial (las paritarias siguen siendo parte de lo que el gobierno defiende, y a lo sumo puede esperarse un intento por bajar el porcentaje de aumentos). El gobierno marca con insistencia la desigualdad de ingresos y derechos de los trabajadores. Eso, que es parte de los argumentos para pedir mesura a los sindicatos, también es una auto imposición para la gestión 2011/2015. Bajar la tasa del trabajo en negro y la tercerización empresaria son tareas estatales que devuelven el conflicto a su lugar: el gobierno como instrumento para ampliar derechos sociales.

El punto oscuro, como siempre son los “miedos”: hasta dónde irá el bisturí del gobierno, hasta donde tensarán los sindicatos en la defensa de su poder económico, hasta donde los dos siguen privilegiando la alianza “estratégica” por sobre la disputa “táctica”, etc.

El sabor del encuentro, una vez superada esta instancia de medición de fuerzas (o, mejor, de asumir los lugares reales de unos y otros que las elecciones dejaron a la vista), podría pasar por construir una “sintonía fina”  entre los intereses compartidos, volviendo la mirada hacia los sectores que la siguen levantando en pala y son, por portación de armamento, los más capaces de boicotear el proceso político y económico: bancos, exportadoras de cereales y aceites, empresas mineras, empresas energéticas, dueños de la tierra. La productividad política de tener una UIA “amiga”  va a ser medida por el margen de maniobra que gane el gobierno para imponerle condiciones (inversiones, tasas de rentabilidad, precios). Ahí también hay una “heterogeneidad de clase” donde una de las divisiones posibles es entre los agregadores de valor y los perceptores de renta. Está clara la intención de Cristina cerrar un acuerdo de mediano plazo con los primeros, en un contexto de turbulencia internacional y necesidad de dar un salto en el desarrollo industrial. Falta ver cómo se juega con los segundos. En la crisis internacional de 2008 el gobierno fue, con suerte dispar (retenciones y afjp), a disputar parte de esas rentas. ¿Hoy?

Anuncios

21 comentarios

Archivado bajo General

21 Respuestas a “¿El sabor del encuentro?

  1. ¡Muy bueno! Por el análisis y por lo que de alguna manera muestra como visión de un horizonte próximo.
    Entre tanto se viene la calor, la asunción, la redistribución de cargos, la legitimidad de quien fue elegida para el mandato máximo se hace presente y lo preside otra vez. Se escriben y reescriben nombres en una nuevo cuaderno de la biblioteca viviente que se titula en la tarjeta de lectura rápida Proy Nac y Pop. Es curioso que el mandatario del sindicato de canillitas sea el más claro vocero del sindicalismo.
    El planteo de Moyano respecto a de la intención de ser el ejecutivo o parte de él. Había sido como cuando una novia le pide al novio que elija entre la madre o ella. Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca, cantaba Serrat en Aquellos locos bajitos. Y fue así, y Cristina decidió y el pueblo ni lo dudó. Cuando uno se encuentra una encrucijada y viene a cien km/h no hay mucho tiempo para decidir, y tenés que decidir porque si no te estrolás contra la medianera. Pueblo o Trabajadores.
    Esa disyuntiva como tal ya no debería pensarse como tal. No hay trabajadores sin pueblo.

  2. Excelente, al igual que el post anterior.
    Es cierto que el sindicalismo, luego del 23, siguió en la tesitura anterior, poco constructiva desde mi punto de vista, como aquella amenaza de paro general, porque si quiere hacer política -algo perfectamente legítimo- no vendría mal que recompusiera algunos lazos que están rotos (por decir lo mínimo), con la sociedad.
    Muy lograda la analogía del ladrillo. Hasta los de la UOCRA te la aplaudirían.

    Saludos.

  3. Carlos

    Dos comentarios puntuales al respecto.
    Me parece preocupante y soy parte del 54 %, que la Presidenta diga que no se debería reglamentar por ley algo que de acuerdo a la Constitución Nacional debe reglamentarse por ley. La participación en las Ganancias es parte del artículo 14 bis cuyo encabezamiento dice: “tendrán la protección de las leyes:……Participación en als Ganancias”. Para una Presidenta que se enaltece en un proyecto nacional y popular y que además no es desconocedora de las leyes, es bastante preocupante.
    Es una falsa discusión sobre si hay que reglamentarlo por ley o tienen que ser los actores sociales quienes pongan en marcha un derecho constitucional.
    La participación en las ganancias solo puede y debe ser reglamentada por ley, adicionando a ello que es el ínico derecho laboral constitucionalizado que aún no ha sido reglamentado por ley.
    El segundo comentario preocupante es que la Presidenta ayer en la Cámara de la Construcción, en la meca de la violación a la ley de seguridad e higiene en el trabajo y a las normas de seguridad en el trabajo, habló de la industria del juicio. Industria desde ya, totalmente, inexistente.
    Ese vocabulario medio noventista es preocupante

    • fedevazquez

      Estoy de acuerdo. Lo entiendo como parte de una estrategia de contención de los empresarios en un contexto de crisis internacional, etc. Pero, como decía en el post, esto tiene sentido si a la par se avanza por otro lado. Dicho mal y pronto, te cambio la ley de ganancias por blanqueo de mano de obra. Y avanzar sobre las rentas y negocios no regulados (financiera, energética, tierra).

      • Carlos

        Los derechos constitucionales no son intercambiables y la regularización de la mano de obra es sólo una cuestión de decisión política

        • fedevazquez

          bueno, bueno, no nos pongamos esencialistas. será un derecho, pero necesita de una ley que lo reglamente, y por lo tanto….es una cuestión de decisión política, como todo lo demás. No es un momento para ponerse rígido, me parece, sino para pensar la complejidad del momento, tener en claro las fortalezas y debilidades de cada actor, mirar por la ventanilla el huracán de afuera, etc.

          • Carlos

            NO ES CUESTIÓN DE PONERSE RÍGIDO, PERO REITERO UN GOBIERNO NACIONAL Y POPULAR PUEDE CAMBIAR OTRO TIPO DE FIGURITAS, MIRANDO PRECISAMNENTE TODO EL ESPECTRO Y SABIENDO QUE EN LOS TIEMPOS COMPLICADOS, SIEMPRE SERÁN LOS TRABAJADORES LOS QUE ESTÉN AL LADO, NO OTROS. SI ESTE NO ES EL MOMENTO DE REGLAMENTAR PARTICIPACIÓN EN LAS GANANCIAS, DUDO QUE LO SEA ALGUNA VEZ.
            EN CUANTO A LA “ALIANZA” CON LOS EMPRESARIOS, LA EXPERIENCIA DICE QUE CUANDO HACES GESTOS DE ESE TIPO A ESE SECTOR SE EMPIEZANA TOMAR COMO DEBILIDAD.
            LO DEL GUIÑO A LA INDUSTRIA DEL JUICIO ES BASTANTE COMPLEJO.

            • fd

              Perdón que me meta.
              A mi me parece que la reglamentación de la repartición de ganancias luego de tantos años es una medida más socio-política que de afectación económica a los bolsillos de los trabajadores que puedan recibirla. Porque recordemos que no serán todos. Creo que habrá muchas otras medidas de afectación a las clases altas para repartir mejor los ingresos en la sociedad y hacer crecer el país en estos años que tienen mucha más injerencia real en la sociedad.
              La quita de subsidios a las grandes empresas es también una muestra. Dentro del proyecto está fortalecer la industria nacional, creo que el guiño viene por ese lado.
              A parte otra cosa, tenemos que entender las circunstancias de los discursos, me parece a mí. Cuando se hizo lo de las AFJP se decidió en un entorno hermético, y no se hizo una reunión con las entidades financieras y sus socios para contarles la milonga dos meses antes. Se hizo todo en tres días. Y estamos hablando de un volumen de manejo monetario enorme.
              Y con respecto a la industria del juicio, creo que se refería explícitamente a los accidentes laborales en la construcción, si no me equivoco. Y creo que se refirió a ajustar las metodologías de contratación laboral para que todos, TODOS, estén dentro del sistema y tengan protección laboral, que las empresas den el trabajo en condiciones, cascos, guantes, botas de seguridad, etc.
              Me parece que se refería a eso, o es lo que yo quise escuchar, no sé si explicó claramente ese asunto, o yo me lo perdí.
              Recordemos que otra de las prerrogativas es seguir blanqueando trabajo en negro. La idea es que no haya nadie fuera del sistema, lo ideal.

            • Leandro

              La participàcion en ganacias NO ES PRIORITARIA en este momento. Es un derecho de avanzada, lo máximo a lo que aspiras. Eso se encara al final cuando todo lo demas esta resuelto. Discutir que los trabajadores participen en ganancias, CUANDO EL 50% DE LOS MISMOS nunca va a ver ese beneficio porque ESTA EN NEGRO, y peor, debido a eso el porcentaje sólo aumentará, es una payasada. Más aún, no sólo es una medida extemporánea, sino que hay que analizarla en el contexto economico mundial. Se esta por venir la maroma, la crisis que tenemos enfrente, que en principio es externa pero nos va a afectar como a todo el mundo porque es global, deberia hacerles enfriar un poco los ánimos a todos. El reparto de ganancias es la pesadilla última de los empresarios, una medida asi, lo único que tre garantiza es que automaticamente todas las camaras empresarias de todos los rubros se cuadren y se pongan de acuerdo para hacerte mierda y reemplazarte con el primer paparul oque les prometa eliminarla. Eso incluye todos los boicots economicos posibles, todas las operaciones, fugas, ataques a la moneda, retencion de productos, despidos, aumento de conflictividad, suspensiones, y todo el menu al que los empresarios nos tienen acostumbrados. Ahora, justo cuando se viene una de las peores crisis economicas mundiales (se esta por caer media europa, muchachos, no es joda!) les parece que le conviene AL PAIS (no ya al gobierno) entrar en esa dinamica?
              Lo que hizo la presidenta esta perfecto. El proyecto de ganancias, asi como esta, como proyecto, es un arma de negociación enorme en sus manos. Ahora a los empresarios los tiene agarrados de las pelotas: “No quieren el reparto de ganancias? bueno, me blanquean a todos los empleados, me mantienen la actividad, me invierten y se bancan la crisis como duques, reduciendo el margen o bancandose la perdida si les toca, y si se me retoban, le doy via libre al negro con el proyecto”. Necesitamos herramientas para pasar lo mejor posible los proximos 2-3 años que van a ser espantosos. A pensar compañeros, la politica es mas que buenas intensiones y reclamos.

      • Opino lo mismo que Fede: Ya les dio la zanahoria. Ahora, si quieren joda y seguir llevándose el 160%, les largo a los mastines. Con el nuevo congreso, damos quorum y aprobamos la ley en un periquete. Ahora hay poder de fuego como para derogar la Ley de Gravedad, si hiciera falta.

        Y Cornetita ya es fiambrín.

        Así que los muchachos de la UIA, AEA y toda la sarasa, les tocará a ellos hacer la “Sintonía Fina”. O se les viene la noche.

    • Ricardo

      Pregunto: y si se negocia una ley que diga: “la distribución de ganancias entre los trabajadores debe acordarse en las discusiones paritarias”

  4. Capitanmedibacha

    Interesante el post y los comentarios.- En mi caso personal me alarmó mucho más el comentario de Cristina referido a la “industria del juicio”, que su decisión de postergar una ley que concrete la participación de los trabajadores en las ganancias del empleador.- A mi ver, esta participación en las ganancias implica necesariamente establecer algún tipo de auditoría o control de los sindicatos sobre la contabilidad y balances de las empresas, para impedir que les dibujen los números.- Imponer semejante medida en este momento es quasi revolucionario.- El mero sentido común indica que los empresarios la resistirían con toda su fuerza, por lo que la 125 quedaría como una mera anécdota.- Hay que pensarlo muy bien antes de meterse ese conflicto.- Por el contrario, se me pararon todos los pelos cuando Cristina se refirió a la “industria del juicio laboral” repitiendo el mito patronal noventista propagado por Funes de Rioja.- Más aún cuando se refirió a la “pobre PYME” que se va a la quiebra por un juicio de accidente de trabajo.- El problema de la PYME es que la ley 24.557 -aún vigente- fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia en casi todas sus disposiciones desde hace ya más de 7 años.- Pese a ello, todavía nunca se sancionó una nueva ley.- El empleador debe contratar un seguro con las ART, pero cuando ocurre el accidente la aseguradora solamente responde por una parte y el resto lo tiene que pagar el empleador.- Esto nunca se puede pretender solucionar privando o disminuyendo la indemnización del trabajador accidentado.- Es como si para resolver problemas económicos de las empresas de colectivos se dispusiera limitar o disminuir las indemnizaciones que corresponden a los peatones atropellados.- En fin, un abrazo a todos, Capitán Medibacha

    • fd

      Muy buenas sus apreciaciones.
      Recordarnos que la participación de los trabajadores en las ganancias es un punto importante para la presentación de balances. Parece que ninguna empresa quiere mostrar realmente su cara real, no solo frente a los trabajadores y la parte impositiva, tampoco quieren frente a todos los accionistas, y el mercado financiero.
      Y lo de la cobertura de los trabajadores también. Es un asunto que deben resolver las empresas y las aseguradoras con ayuda del Estado pero los damnificados reales, las personas, los trabajadores, deben seguir siendo resarcidos, si es eso posible ya que es imposible devolverle la vida a alguien, como la justicia determine.
      El punto es que nadie quiere pagar por los accidentes, va, nadie quiere pagar en general.
      Lo que puede pasar es que las ART suban el precio de los seguros por tener que hacerse cargo realmente de todos los costes de los asegurados y que claro, aumenten los controles a las empresas para disminuir los riesgos en el trabajo.
      Otra posibilidad, digo, es que el Estado tenga una “ART”, podría ser un organismo dependiente de la ANSES, pero de esa manera el control del trabajo sería mucho más amplio y la capacidad para responder a los hechos también. Es una idea, digo…
      La industria del seguro es una industria plenamente financiera, creo, y creo que en el caso de seguro de vida en el trabajo solo el Estado puede garantizar un respuesta real siempre que corresponda.

      • Si el Estado hiciera de “ART de última instancia” se comería todos los juicios a los que la negligencia patronal diera lugar. Ni cascos les darían a los laburantes, total, el que garpa los platos rotos, es el Estado. Peor idea no se te podría ocurrir.

        • fd

          Gracias por la crítica, y acepto con ese argumento que tenés razón. Lo que uno podría preguntarse es ¿por qué serían más negligentes las empresas si la aseguradora fuese del Estado que como es ahora, privada? Asumo que la respuesta es ideológica, no sé, es lo único que se me ocurre.
          Igual quiero aclarar algo, siempre el Estado termina pagando los platos rotos cuando las papas queman, cuando la patronal se incendia. O cuando alguien se afana todo.
          Si lo pensás bien, si tuvieras coche qué preferís, que te asegure una empresa con respaldo e historia, o la que te ofrece mejor precio. Lo principal del seguro no es el de robo, es el de 3ros. Porque cuando tenés un accidente aunque no tengas la culpa, el asunto se vuelve peliagudo.
          Me imagino que si el estado te asegurara todos jugarían a los autitos chocadores en base a tu teoría, está bien esa comparación es una bajeza. Todos sabemos que existe una “consciencia social”, reglas, y a parte un delito que puede ser penal entre otras muchas condiciones para seguir hablando de esto. Somos sujetos de la sociedad y los empresarios muchas veces solo quieren sacar provecho de sus negocios.

  5. Pingback: Algo sobre sindicalismo y política – 1ra. parte « El blog de Abel

  6. Fernando

    Muy bueno los post y varios comentarios. Especialmente el de Leandro, con quien estoy absolutamente de acuerdo. La polìtica es un producto de relaciones de fuerza. Cualquier anàlisis que no contemple las relaciones de fuerzas concretas en un momento dado, pertenecen al campo de las buenas intenciones, de lo que “deberìa ser” y aporta poco a dilucidar las cosas.

  7. Pensando un poco, creo que la tensión entre el gobierno y la CGT, entre el arbitraje estatal de las relaciones sociales y la puja redistributiva representada sindicalmente, tiene mucho que ver con la lógica constitutiva del proyecto político que se viene desarrollando desde 2003. La tensión entre lo que podríamos llamar el “componente nacionalista-redistributivo” y el “componente desarrollista” es constitutiva del kirchnerismo, como proyecto político que emergió, a diferencia del peronismo, no de la consolidación de un modelo industrialista sino de la crisis terminal del modelo neoliberal, que arrasó tanto con el aparato productivo como con el trabajo y la justicia social.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s