November rain

Es como si todos hubiéramos quedado con la mochila recargada de lecturas simbólicas. De un año a esta parte vivimos una condensación un tanto inusual: una muerte que fue a la vez una presencia política descomunal, la visualización de los efectos sociales (y electorales) de las políticas de inclusión, la construcción de un imaginario kirchnerista más preciso, la incorporación de la juventud como un actor político, y como resultante, la conversión de la resistencia a la mayoría. Muchas cosas en poco tiempo. Todo eso fue empujado con tracción a sangre, con esa fuerza que da el miedo a la derrota. No por nada “Fuerza” fue el emblema la campaña…había ahí, debajo de las certezas y convicciones militantes y gubernamentales, un interrogante sobre el acompañamiento de una sociedad que de uno y otro lado se percibía como más disputada de lo que en verdad estaba. ¿Entonces, qué hacemos con toda esa espuma de símbolos creados para dar una pelea que se recontra ganó? Mantenerla como está con el argumento de para-que-cambiar-si-así-nos-fue-bien tiene su lógica, pero eso sería pensar que en el medio no cambió nada. Las sociedades son lectoras intuitivas y bestiales de eso que está en el aire, y un gobierno de mayoría contundente va a estar sometido a otros exámenes, a otras demandas. Forzando un poco el psicologismo de masas (?) se podría pensar que la sociedad al votar al gobierno, se liberó del kirchnerismo. “Hemos pagado”, o como dicen los carteles que se pegaron en los últimos días “el mejor homenaje es el apoyo de tu pueblo“, tómese el que caiga más simpático, pero es lo mismo: ahí hay una mutación que sería bueno registrar. Lo que empezó con la 125 terminó con el 54%. Pero hay una cosa más: también parece haber llegado a un final aquello de las “demandas acumuladas”. Desde la Corte Suprema, los juicios de derechos humanos hasta la asignación universal, todo ese recorrido podía encontrar un antecedente en años anteriores, en agendas sociales, en propuestas partidarias, en discursos voluntaristas, etc. Eso que  supieron hacer Néstor y Cristina de construir la agenda propia a partir de lo que otros quisieron y no pudieron, también parece haber llegado a un agotamiento. Por el éxito, claro. Y también por cierta pereza de los actores sociales y políticos: después del atropello por el ingreso ciudadano, que terminó en la AUH, el progresismo intelectual no k prefirió concentrarse en ataques no programáticos, en acusaciones de orden moral, en el espanto que les fue generando los dispositivos de comunicación oficial, pero abandonando cualquier intento de correr “por izquierda”, o así sea por cuestiones de gestión, lisa y llana. ¿Por donde van a venir las nuevas demandas? El moyanismo juega ahí un punto delicado: tensa la cuerda para reclamar una redistribución que es justa en términos de capital vs. trabajo, pero injusta hacia el interior del universo de laburantes. ¿Cómo se salda eso, cuando además, la representación de los trabajadores organizados, en blanco y con sueldos de 7000 pesos es infinitamente más orgánica que la de los que cobran la AUH, que tendrían mejor motivos para “ir por más”? A Cristina la votaron los dos. Y las posibilidades de éxito del proyecto político dependen de que esa conjunción no se rompa. Sacar a Moyano para que quede un gordo puede servir tácticamente, pero en el mediano y largo plazo sería un retroceso. Hay, ligado a eso, otro nivel de incógnita: aumentar el nivel de sindicalización, producto del blanqueo del trabajo, aumentaría el nivel de presión que los sindicatos puedan ejercer, pero a la vez podría ir limando el perfil cuasi elitista que fue adquiriendo la CGT, en la medida que entren los que hoy cobran la AUH, o están en negro.

Fue un año de política al palo pero, también, de baja intensidad en eso que constituyó al gobierno desde el comienzo: hubo pocas “sorpresas”, que en el paradigma k equivale a decir pocas políticas novedosas, poco pateo del tablero. Algo que no es preocupante porque ya aprendimos que el avance depende del conflicto, y no al revés. En ese sentido resulta extraño que “la opo y la corpo” se haya lanzado con tanto apresuramiento y decisión a empiojar la cancha con el dólar. ¿Qué quieren muchachos, más controles, más estatismo? Ok, pero después no se quejen. Las condiciones concretas, de ejercicio de las variables económicas que estén detrás de esto se me escapan, pero no parece que tenga mucha productividad ir a fondo en una estrategia “desestabilizadora” con un gobierno que ya se sabe cómo sale de los apuros y que, además, tiene algunos votitos donde apoyarse. Digo, de pronto, me parece.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “November rain

  1. desvinchado

    Me parece que, estamos en los preparativos de fumarnos a las cerealeras…

  2. Markos

    se fuman a las cerealeras o a marcó del pont?…Para mi que gana Boudou.

  3. ¿Te parece? Claro. Los votitos donde apoyarse serán una silleta estable y cómoda donde la Yegua se sentará para cabalgar al Jockey (club). El Jockey relinchará, de vez en cuando cabeceará, pero sabe que está domado y lo peor es lo mejor, come buen pasto y siempre hay agua limpia.
    El segundo año será un poco más soñador, el Jockey soñará volver a invertir las posiciones, e intentará rearmar alguna estrategia de colores mezclados. La Yegua, acostumbrada a sentir el imperioso deseo de doma de los jockeys mira el horizonte, recibe el amanecer y cabalga sintiendo la libertad, la libertad de un día, quizás poder librarse de un Jockey al que tratar, domar, y relinchar permanentemente para evitar ser domada nunca más.
    Un sueño, una fantasía, una utopía son señales que nos marcan la senda del camino…

    Parece que se vienen los tiempos de medidas de pliegos cortos pero resolutivas, para cortar las fugas, intentar dar mayor igualdad de condiciones a los sectores, fortalecer la economía interna y nuestra moneda.
    Pensar en lo propio como alternativa de lo foráneo, poner de moda la Industria Nacional, desplegar las banderas del cambio de sentido de la realidad.
    El asunto, parece ser, es el de la ecuación de la democracia controlada para todos. Quizás mi frase no sea la más feliz pero por momentos puede dar esa sensación y por otro lado en este momento me parece más que acertado.
    Luego del 11 del 12 vendrán otras posiciones, más medidas, control y apertura de la realidad, ¿disección para la descompresión del conurbano?
    Se viene banco del Sur y más…
    salú…

    • Politico Aficionado

      Aparte de que la imágen de la yegua montando al jockey me hace un poco de ruído, me parece una forma poco respetuosa de referirse a una persona que entre otras cosas acaba de ser plebiscitada como presidenta de esta nación.

  4. fedevazquez

    se viene el anarcocapitalismo parece…desde acá, un poco como decís, parece que lo vamos a combatir con “orden y progreso”. saludos.

  5. choripaneroputo

    Estuve leyendo. Ademas de ser un pesimo redactor, los contenidos son pobrisimos. Dialectica politica lamentable. Simple. Casi de niño.
    Suerte buscando trabajo en cn23 y esas cosas.
    Los dejo porque voy a vomitar, me provocaron nauseas

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