Síntesis superadora

Hace un año, escribía:

¿Qué es “el proyecto”? Elegir, más que nada.  Elecciones binarias, casi siempre. A quien privilegiar, de que lado del mostrador ponerse, para donde inclinar la balanza. Kirchner fue eso. No escribió 20 verdades, ni propuso una Comunidad Organizada. Tampoco deja un recorrido previsible de por donde seguir, qué transformar y cómo hacerlo. Pero la sombra de Néstor va a aparecer detrás de cada decisión, cuando alguien desde la presidencia tenga que definir quien gana y quien pierde.  Para nuestro orgullo, desde el 2003, el gobierno eligió innumerables veces a los débiles, a las víctimas, a los excluidos. No es un programa, pero es un rumbo, es un norte.

———–

¿Se terminó el kirchnerismo? ¿Empezó el kirchnerismo? Las voces, las imágenes, la plaza de ayer no parece el fin de algo. No parece.  Parece la confirmación brutal y triste de que algo al final se había soldado entre Kirchner y la gente, más de lo que pensábamos nosotros mismos. Si en el Luna Park se había congregado un anillo de militancia joven, ayer se le sumaron varios anillos externos más. Pero tal vez sea, también,  la entrada final del kirchnerismo en el peronismo: veo a cinco tipos que llevan por el corredor de acceso, sobre sus hombros, una Virgen con fotos de Kirchner pegadas a los costados. O el santiagueño de cara curtida que cuenta que hizo 800 km para estar ahí. Y la marea de gente, que no paró de llegar. No parece el fin de algo, no parece.

Hoy:

No me gusta la palabra “mito”. Vino y vendrá cierto sofocón evocativo, en algún punto inevitable y lógico. Pero en medio de eso no habría que perder el eje: la relevancia de su figura está atada a lo que hizo en el momento en que tuvo que jugarse. Se me hace un poco inútil el rastreo detectivesco para encontrar el Néstor de 2003 en la gobernación de Santa Cruz, en la intendencia de Río Gallegos o incluso en los setenta. No porque no haya lazos, continuidades que expliquen su biografía, es obvio que sí, una persona es su recorrido. Pero me parece secundario. Era un pibe más de la JP o un gobernador como muchos otros en los noventa. Casi no fue presidente y un ejercicio contrafáctico pero tentadoramente sencillo diría que era muy poco probable que hubiese tenido una oportunidad similar en el 2007. Entonces: lo realmente excepcional fue lo que pensó y lo que hizo cuando millones de circunstancias lo pusieron a jugar con bastón en la mano, mientras Cristina lo miraba y se reía, nerviosa, un poco feliz, incrédula de que hubiera llegado. Hubo siempre algo que me sorprendía cuando hablaba. Dos cosas, en verdad. Decía: “los que ocupamos el poder circunstancialmente…” y “las verdades relativas de cada uno para llegar a una síntesis superadora”. Son textuales, o casi. Yo estaba, confieso,  siempre en la disyuntiva de creerle o no. O sea: le creía, me dejaba convencer, pero en algún lugar pensaba que era contradictorio con un liderazgo populista (y no hay nada que hacer, la palabra me sigue sonando gorila). Ahora me parecen parte de un repertorio teórico insustituible del kirchnerismo. Es horrible que la muerte enseñe cosas. Kirchner un día no estuvo más y lo “circunstancial del poder” se volvió un hecho. La posibilidad de una “síntesis superadora” iba a tardar un poco más, prácticamente un año, cuando una presidenta desde la Plaza de Mayo habló de “unidad nacional” después de sacar el 54%. Pero justamente, porque todo poder es circunstancial, también habló de organizarse, de construir, de participar. Y en ese camino habrá que intentar seguir construyendo otras síntesis superadoras, que se miden siempre desde el punto anterior: así como Néstor tenía detrás al 2001, a la sociedad desarmada, a los reclamos desarticulados, Cristina viene armando otra síntesis, hija de los logros de la anterior, donde están los “privilegiados del modelo”, y los que todavía tienen que entrar. Los trabajadores en blanco y los que cobran la AUH, digamos. La síntesis no se trata de juntar el agua con el aceite, ni hacer lo acuerdos repúblico-cívicos que por suerte ya ni se piden. Se trata de juntar a los que necesitás para poder avanzar. Cuantos más juntes, más vas a poder avanzar, siempre cuando se mantenga la conducción  y algunos límites en las alianzas. Límites. Filos. Néstor. Ahí, justo ahí. Para hacer la síntesis-circunstancial, hay que pararse en el lugar más incómodo. La única manera de seguir aprendiendo de alguien que se fue es estudiarlo un poco.

Ayer en Comodoro Py, se comenzó a cerrar el círculo que abrimos en la ESMA, en el 2004, cuando el kirchnerismo recién despuntaba. En la calle eramos menos, la verdad. Pero eso sería entender mal las cosas. Se logró que muchos hijos de puta no puedan estar más afuera, y si en el 2004 entramos un poco de prepo en el teatro del horror, donde había algo de sana revancha, ayer, prolijamente, los sentamos, les pusimos cámaras de televisión, le nombramos a las víctimas y les dimos condena. Tres jueces de la Nación, uno en disidencia. Néstor, nosotros. Síntesis superadora.

Yo también: http://bit.ly/vPAwam

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo General

4 Respuestas a “Síntesis superadora

  1. Hermoso …delicioso y tremendamente esperanzador todo…todo lo que esta pasando y ojalá este sueño no termine nunca.

  2. Julieta

    Yo no soy una gran lectora de blogs, y recièn hoy paso por acà… y me parece que empiezo a “seguirte”. Me encantò este texto. Abrazo

  3. fedevazquez

    Gracias Julieta. Te podés suscribir por correo, ahí al costado, digo, para que el “seguimiento” no sea complicado. Saludos.

  4. Pingback: La Argentina ha resuelto darse gobierno por doce años (mal que les pese a muchos)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s