Cerebros en remojo

Es como estar mirando los últimos 15 minutos de un partido que va 5 a 0. Los que van ganando, ya vienen festejando de hace rato y hasta el entusiasmo se disipa un poco. Ya vendrá el momento de euforia con el pitazo final, y después…ir corriendo a ver con quién toca la próxima fecha, revisar la tabla, pensar cómo va a formar el equipo el otro fin de semana. Los que van perdiendo hace rato que dejaron de mirar la jugada, todos son horribles, ése que parecía una promesa le falta banco, y el conductor definitivamente es un pecho frío que le roba un sueldo al club. El momento de shock pasó con el tercer gol, ahora queda una tristeza bajoneante pero sin histeria.

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La Nación pega un volantazo, Clarín es un Titanic. Perfil incomoda más, mirando el reverso material de la épica de la Ley de Medios.

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Hay una pregunta flotando en el aire: ¿cuánto va a cambiar el sistema político después del 23 de octubre? Hay un problema de dimensionamiento, de espejo deformante en los números de la elección: ninguno de los candidatos opositores que se presentan van a ser la oposición fundamental de cara al 2015. El Gran Ausente mira desde la ciudadela de cristal el cortejo fúnebre de la diáspora opositora: Macri sabe que la disputa por el liderazgo no K es un picnic. ¿Habrá una guerra de colores? Amarillo vs. Naranja. Las posibles herencias “por derecha”  van a ser las niñas mimadas de los medios. Supongamos: TN de amarrillo, C5N de naranja.

¿Y por casa cómo andamos? La nota de Brienza sobre la CGT  salpica sobre una tensión no resuelta, que viene dando sus puntadas desde hace un tiempo. Peeero. El pedido de lealtad es complicado, no por pruritos demo progresistas, sino porque pide reforzar algo que ya está soldado a fuego: la legitimidad de la conducción política del kirchnerismo por sobre cualquier otro actor dentro del peronismo. ¿Hay que angostar todavía más las formas de ser oficialista? En todo caso, la cuestión pasa  por lograr que el Estado siga aumentado su margen de maniobra respecto a las corporaciones (empresarias, sindicales, etc.), es decir, seguir construyendo su “autonomía relativa” y en ese sentido ojalá vengan discusiones interesantes como el manejo de las obras sociales, la política de transporte o un debate sobre lo que hay adentro del fifty -fifty. Todas cuestiones que hacen ruido en las oficinas gremiales, obviamente. Pero que mientras queden debajo de la alfombra es un déficit, también, de gestión. Lo que molesta, lo que no deja de zumbar en los pedidos de disciplinamiento, es que al gobierno no le sobran sectores sociales organizados. Más bien lo contrario. La CGT es un eslabón de la era “moderna” en medio de la revolución posmoderna de los colores amarrillos y naranjas. No gana elecciones, pero tampoco vive y muere en cada una de ella. Y si su “salto” a lo político tiene que ver con cierta metamorfosis interna que deberá hacer cuándo y cómo quiera, su derecho al pataleo está ganado en otro lado, en ser una de las pocas organizaciones que funcionan como correa de trasmisión -no mediática, sujeta, anclada, real- entre el “abajo” y el “arriba”.

¿Dónde están las preguntas nuevas? ¿Qué hacemos con la invitación a entrar al “futuro”? Ahí hay una ventana abierta. Hubo un cambio de piel: si el impulso transformador de los primeros años tuvo que ver con “saldar las deudas”, el 2011-2015 tendría que tener una adrenalina más fresca, un poco la metáfora de Tecnópolis, el invento argentino. La plataforma de lo creado para  romper todo y arrancar de nuevo. ¿Discutir el sistema parlamentario y la reelección? Las energías de la mitad más uno no pueden acabarse ahí. Prefiero que Cristina sea Lula y no Felipe González. Que sea la “garantía” desde afuera y no la esclava de su propio imperio. Eso, además, sería inventar. Sería mejorar al peronismo. Ahora: la política no puede quedarse en discutir a la política, tiene que volver a interpelar a lo que pase afuera de ella. ¿Qué pasa afuera? ¿Qué no entró en la agenda? ¿Cómo se hace para que tengan voz los que siguen viendo la fiesta del consumo del otro lado del vidrio? ¿Y a los que están adentro? Claudia y Marcos, de la gran saga del Banco Galicia, son los jóvenes que no entran a la política, pero que son, sin dudas, el símbolo del triunfo de estos años. ¿Qué les vamos a decir a Claudia y Marcos? Hay que quemar esas cabezas, en el buen sentido. Hay que pensar el “proyecto” con ellos, contra ellos, por ellos, a pesar de ellos. Meter política en esa ingesta de mercado desenfrenado. Claudia y Marcos crean más sentido común que todos los editoriales del domingo juntos. Ahí hay una “batalla cultural”, mucho más difícil de ganar que la otra. Muuucho.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “Cerebros en remojo

  1. Juan

    Muy bueno Fede. Este fenomenal avance no se puede reducir a un
    consumismo desarrollista mientras muchos miran “detras del vidrio todavia”. Juan

  2. pepe

    la columna de Brienza es muy mala. “No darles titulos a los medios hegemonicos”? eso va a ser la respuesta del gobienrno cuando haya problemas reales?

  3. Edu Ferrer

    Hola, muy bueno el post! Pero a mi me surgen interrogantes que desde luego surgen de una realidad cotidiana del día a día. Uno siente el avace, pero tambien siento retrosesos. Siento que esta realidad argentina se reduce a una frase de muchos años. Desvestir un santo para vestir a otro. Si, si la economía crece, pero la economía no lo es todo. Y me parece exelente el planteo de que hay que hacer de cara al 2015, en mi opinión el futuro gobierno deberá vestirse de un gobierno mucho más federal, decentralizar esa masa amalgamada que es buenos aires y promover desde ya, sin importar esos colores, el crecimiento social.economico de otras latitudes del territorio argentino. Por por qué? Si seguimos creciendo, la inmigración interna hacia Bs. As. avanza en vez de retroceder? Alguno se va a atrever a manifestar que es por culpa de las provincias? Tirando por la borda lo que este gobierno intenta reflejar o refleja? Cuando esto es netamente una cuestión de estado? Si la inmigración interna al conglomerado bonaerense persiste, es porque claramente hay muchas politicas que no estan funcionando. Estoy notando que mientras algunos crecen otros se estan empobreciendo (a proposito? Por qué? Para qué?) Esa es la duda que ronda por mi cabeza en estos días y me hace dudar sobre algunos aspectos de este modelo, ojo solo algunos ya uqe nadie toca este tema y todos hacen verlo como si todo estuviera color de rosa, pero en esa rosa hay manchones grices y nadie habla de ello. Saludos

  4. Juan

    Yo creo que tenés la venia de arriba.

  5. Pingback: Lealtad – 1° parte « El blog de Abel

  6. Pingback: Kirchnerismo reloaded. « Con una Ele

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