¿Dónde la llevo, Eva?

La mejor película sobre el peronismo. Juan y Eva se enamoran, hacen el amor, y también se muestran un poco los dientes, se celan y dudan, en medio de una coyuntura que es, a al vez, el nudo gordiano de la historia política del siglo XX. Es una película que va justo con el momento: si no te hacés peronista, de mínima te baja la dosis de rechazo. Eva es una chica casi distraída, tranquilamente contenta con su prometedora carrera de actriz de radio, soñando con su gran papel en el cine. No está pensando en los pobres, ni hay en su mirada o en sus gestos ninguna de las durezas de mujer de Estado que después vendrían. ¿Vendrían, o es parte de la representación de las Evas anteriores que había dado el cine? Perón es un tipo grande, un cincuentón con una larga carrera militar, que parece más cómodo en camisa que con el traje militar, se deja seducir por Eva, mientras que no sabe bien como terminar su relación clandestina con una chica mendocina que tiene guardada en su departamento, también con sueños de actriz. Perón, ahí, es débil. Eva decide el futuro de ellos, acelera los pasos y se deshace de las posibles competidoras. Perón “deja hacer”, como un poco también lo hace en la política pre 17 de octubre. Gran logro histórico de la película: no hay una teleología peronista. No estaba escrita la revolución justicialista, y Perón es poco más que una vela que infla y rumbea el viento de una sociedad que todavía no había definido si cambiar o no cambiar. Perón, al que así lo podemos unir más a los perones de futuras épocas, quiere paz. El mundo, claro, no lo deja. Pero ahí está el tipo, un poco embobado con su nueva novia y tratando de hacer equilibrio entre sus amigos de la logia, las fuerzas armadas, los sindicatos y Braden. ¡Braden! En el filo perfecto de un cha cha cha y una actuación “seria”, el Braden de Casero es un tipo solo, sin mayores sutilezas, pero tampoco descortés, un tipo que quiere “arreglar”.  El Magnetto de 1945 comete, tal vez, el error de pedir demasiado en la entrevista mano a mano con Perón, le pide las empresas que tenían los países del eje, le pide que le ceda el espacio áereo para las compañías norteamericanas, a cambio del apoyo para la presidencia. Perón no se ofende, Perón ya es un león hervívoro. Ya sabemos: Braden termina al frente de la marcha de la Constitución y la Libertad y de fondo a la manifestación aparecen los carteles de la SRA, la UCR y el Partido Socialista. Las analogías con el presente vienen solas. Pero lo mejor es que la película no tiene que volverse didáctica, aburridamente “histórica”. La Eva Perón de Desanzo tenía la carga de la reivindicación del peronismo de izquierda, en medio de la resistencia de los noventa. La Eva de vanguardia, el Perón un poco facho y cagón. En esa película Eva nace dura y su destino estaba escrito, dando la sensación de que si no se cruzaba al Coronel en el Luna Park iba a terminar fundando alguna corriente del trotskismo y agitando obreros en las fábricas. En Juan y Eva las cosas podrían haber salido de muchas maneras diferentes, y el naciente peronismo no necesita ser muy explicado, sus aliados y enemigos se dan que cierta naturalidad, digamos, como fuerzas que van marcando un rumbo un poco más allá de los deseos de los actores involucrados. El peronismo es algo que nadie, en definitiva quiere, pero los intereses enfrentados terminan por producirlo. Perón es un tipo que está casi de vuelta de todo. El fantasma de su primera mujer fallecida lo acompaña, lo atormenta un poco. La coyuntura previa a su destitución lo tiene nervioso porque, en definitiva, no tiene un plan. No está pensando en la Plaza de Mayo con el subsuelo de la patria sublevado. Es, en definitiva, un tipo que acumuló mucho poder y que ve con preocupación que el piso se le está moviendo y no siente un gran respaldo en ninguno de sus todavía frágiles apoyos. Preferiría aterrizar lentamente, antes que provocar un accidente. Las escenas de ellos dos en el Tigre, semi refugiados, antes que lo vayan a detener termina de sellar el amor y el compañerismo, tan profundamente peronista: quiero creer que la foto que tengo colgada desde hace años de ellos, así, de recreo, achinando los ojos por el sol que les da de frente, un poco desprolijos, como de domingo, es de esos días. Seguramente no, y sea en algún descanso ya presidencial en San Vicente. No importa, ahí está todo, por algo es una imagen que el peronismo tuvo dos veces en su historia, en el 45 y en el 2010 también. Son dos, se convierten en uno. En el momento en que la película termina y todo está por empezar, Perón le hace la pregunta del título del post, la misma que le hizo la noche que se conocieron. Eva lo mira, no le responde, pero ya decidió.

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8 comentarios

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8 Respuestas a “¿Dónde la llevo, Eva?

  1. Pingback: ¿Dónde la llevo, Eva? (via Acquaforte) « La primavera de los pueblos

  2. pepe

    que interesante loco, no puedo esperar ahora la de Magnetto, que útiles que son estas pelis

  3. A mí me encanta la Eva de Desanzo & Feinmann, pero es cierto lo que decís: esa película es evitismo al palo.

  4. Emilio

    Esperaba lago más de Fede, como no engancharse en que Braden marchó en la Marcha de la Constitución y la Libertad (falso). ¿Viste Fede cuando Perón le dice a Filomeno Velazco con cariño “velazquito”?. ¿Alguna vez mostrarán los peronistas que velazquito era un ultranacionalista filofascista, amén de antisemita, de esos que le meten piñas a los sindicalistas díscolos en cana?. Pese a varios errores (p.e. Bramuglia negando el habeas corpus ante Eva *), reconozco que es una buena película. No me molesta el producto De Luque-Coscia, me fastidian los comentarios de peronistas como Fede.

    * Bramuglia había encargado el habeas corpus a Carlos Desmarás, quería presentarlo con la firma de uno de las parientes de Aurelia Tizón, de hecho Bramuglia estaba en contacto con el hermano de Aurelia.

  5. che, quién se engancha con pavadas? que Braden haya estado o no en la marcha, físicamente, qué cambia? te queda alguna duda sobre el papel del embajador en esa coyuntura?….
    Y si algo muestra la peli es que el contorno de Perón no era homogéneo, había de todo, incluido velazquito.

  6. Ví la película ayer. Me gustó mucho.
    No soy peronista, pero creo que estoy a 3cm de serlo, jajajajaja

    Te puede parecer una boludez, pero esas tomas finales, documentales, de la plaza llena me emocionaron y me hicieron pensar en cómo carajo se pretendió, en el 55, meter a toda esa gente debajo de la tierra nuevamente… De ahí a la desaparición de cuerpos (en los 70), hay una línea de acción consistente y cada vez más “sofisticada”.

    También me quedé pensando en qué es el amor… Lo primero que se me vino a la cabeza es que el amor no existe. Que es como la utopía de Galeano, que nos hace caminar, y en el medio hay acción, pasión, bronca, celos, mezquindades, deseo, ternura, etc

    Hace varios meses, algo que dijo Cristina en un discurso me tocó una fibra muy profunda… (esa que una ha vivenciado de cómo se siente profundo el amor cuando se ha perdido), y recordaba a la vez unas preguntas que Tognetti le había hecho en Punto Doc: si ella estaba enamorada, si moría de amor por Kirchner… ella diferenció, dijo que no podría estar con alguien si no estaba enamorada, pero también dijo que nadie muere de amor, y que lo admiraba profundamente. Bueno, esa parte del discurso que te digo, luego de la muerte de Néstor, fue como un reconocer el amor… Dijo algo así como que siempre había creído que el compartir una mirada del mundo, unas convicciones, un proyecto, la vida, los hijos, había sido la base de su pareja, y que se había dado cuenta de que en realidad lo que había detrás de todo eso era un amor inmenso… que era eso, amor.
    O sea, es como decir, parafraseando a Lennon, el amor es eso que sucede mientras estás ocupado en otras cosas… Casi casi un punto de llegada.

    Una fuerza poderosa que busca cauce…

    Perdón si me puse cursi…

    Me gustó mucho tu reseña de la película.

    Qué actorazo Osmar Núñez!

  7. ” Hoy más que nunca valoro el amor, porque mirando mi propia vida hacia atrás, me doy cuenta que también no eran solamente ideales o convicciones que por cierto las teníamos, era también compartir los dos una misma forma de mirar el mundo. Y era un amor que crecía también en eso, que construíamos juntos.
    Por eso yo siempre tuve una gran tendencia, bueno, como muchísimos de mi generación, a ideologizar y a que todo era producto, bueno, de esa fuerza de las ideas. Y ahora uno advierte que no, que había algo más fuerte, más movilizador, y que era el amor que es compartir la vida, los sueños” CFK (10 de Febrero de 2011)

  8. Emi

    Gracias cumpas.

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