Humildad

La nota de JPF del domingo en Página fue comentada con gracia y agudeza acáacá. Ahora, ¿es un acto de soberbia individual de Feinmann? Bueno sí, además, sobran los ejemplos en los que el señor se pasa de la raya y pone su ego por delante de sus ideas, haciendo que éstas (en general interesantes y a veces geniales) se pierdan en un segundo plano, desdibujándose mientras el rostro del autor nos pega en nuestra propia jeta. Algo letal para cualquier obra. Sin embargo me parece que también hay, en esa nota, un síntoma de actualidad que escapa a José Pablo. Hay un momento, una coyuntura, que permite colar no ya esa nota, si no el libro entero. Ese síntoma se ve en otros lados del archipiélago kirchnerista. Esa falta de humildad es una mancha, hay que tener cuidado. Hay algo ahí que se disparó con la muerte de Néstor. Como si el faltante de su figura, antes que traducirse en los problemas que eran anunciados como verdades reveladas (“ahora no hay quien negocie”, “no hay quien haga política con cada intendente”, “no hay quien cierre listas”, y demás cuestiones que sólo achican los atributos del que se fue)  se haya traducido en un viva la pepa ombligista. Ahora vale todo. No, no. Humildad, que desde que se murió Néstor no ganamos nada. No sólo no ganamos ninguna elección, no ganamos nada. ¿Qué avance tuvimos, relevante, sustancial, en la gestión de gobierno? ¿En qué se profundizó? No es esto un pase de factura a Cristina ni a los que tienen responsabilidades en el Estado. Para ella y para el resto, aguantar la parada a cinco meses del 27 de octubre, es más de lo que se puede pedir a cualquier conducción. La humildad, de hecho, se presenta más ahí que en otros lugares. Se creció en la movilización y en la visibilización del kirchnerismo, sí. Pero en términos organizativos todavía se está lejos de poder contener ese flujo. Y de canalizarlo políticamente. Falta un montón. Ok, siempre va a faltar un montón, pero mientras la distancia entre el deseo y la realidad sea todavía enorme, mejor ser humildes. El gobierno y todos los que lo rodeamos fuimos siempre David y nunca Goliat. Seguimos ahí, chiquitos y con una honda casera. Enfrente los tanques están intacto, o casi. La última medición de fuerzas sociales en las calles, el último conflicto socio económico, la última lucha de clases, la ganaron ellos,  cuando el suelo fértil de la patria sojera sublevada puso un freno a la intervención estatal. El mercado conduce al Estado y no al revés, aunque uno le ponga mayúscula por prurito ideológico o sueño mesiánico. Tenerlo claro no debería desilusionar a nadie (y si es así, mejor, porque con un ejército de ilusos no vamos a ir muy lejos). Humildad: por cada pibe que se suma a militar hay cientos de pibes que están más cerca de su Indoamericano. Y para eso no tenemos todavía mucho que ofrecer. Por cada post que se escribe en un blog, hay un ejército de profesionales bien pagos y con prestigio social ganado que construyen el sentido común todos los santos días. Por cada logro en la gestión hay un montón de fracasos. En la Capital, un jubilado de clase media pide un decodificador para ver la televisión digital y a la semana lo tiene instalado. Del otro lado del puente La Noria, los cupos se “abren” y se “cierran”. No es culpa de nadie. Es tiempo, tiempo, tiempo. Por eso, en el medio, mejor ser humildes. De pronto hay muchos que creen haber, por fin -esta vez sí- “entender el peronismo”, y con esa nueva verdad revelada se apuran a emitir juicios lapidarios: “¿es Boudou, no te das cuenta? Si lo apoya la CGT yo lo banco a él y no al blandito de Filmus”, en general, dicho desde una conversión record desde el progresismo de la calle Independencia al peronismo de Azopardo. Y puede que tengan razón…o no. Si el peronismo es cierto respeto por esa “masa silenciosa” antes que por el activismo ideologizado, en la Capital ¿eso no está mejor representado por una candidatura más progre y gris, así sea en términos cuasi ibarristas? Vayamos por todo y hagamos las actualizaciones ideológicas que la realidad nos vaya pidiendo, también, nadie tiene la pelota atada en este momento, nadie tiene las cartas de navegación porque los marcos de referencia que se siguen usando son del pasado. Pero todo con humildad, sabiendo que los logros son parciales, frágiles aún, que para octubre falta una bocha, pero peor todavía: después de octubre va a faltar una bocha en serio. Mejor un horno que vaya calentando de a poquito, y no una tostadora donde se queme todo en cinco minutos. La muerte de Néstor trajo una crisis de crecimiento, casi inmediata. Y en esas crisis, el que se apura pierde. Hay que procesarla, llorarla un poco, darse ánimo, hasta manija, pero viendo el precipicio. Cuando pasa lo primero, nos sale Garré intentando construir política donde había silencio, o el equilibrio de la propia Cristina que parece entender todo en su medida y armoniosamente, cuando nos sale lo segundo aparece Conti y sus sueños de eternidad, o un paro-que-no-es-un-paro-pero-es-una-muestra-de-fuerza, etc. La diversidad de actores, desde arriba hasta abajo, y a todos los costados de la constelación k, hace que esto no sea un tema de “cúpulas”, todos podemos aportar en un sentido o en otro. Decir que se rompió la hegemonía mediática es confundir muchas voces -que las hay, por suerte, cada vez más- con muchas orejas. Hay que agarrar el dardo envenenado de Lanata: “La ley de medios es buena, pero está hecha en una universidad, se pueden crear muchos canales de televisión, pero crear gente que los vea es mucho más difícil”. ¿Ok, cómo se hace eso? Decir que el cambio iniciado en 2003 es irreversible, es desconocer dos cuestiones centrales: que su reversibilidad no está tanto en la posibilidad de perder la próxima elección, si no en las cabezas de la gente, todavía más cercanas a los sentidos noventistas de lo que nos gusta admitir, y donde la AHU no es un derecho ni una política de Estado, si no un “subsidio”, o un “regalo”, o una “limosna” para “que no laburen”. En segundo lugar, en los propios interrogantes no formulados que todavía bailan alrededor de eso que llamamos con cierta pompa “proyecto nacional”: ¿Cuándo podrá contener el debate por los recursos naturales? ¿Cuándo podrá contener el debate por el modelo de desarrollo productivo? ¿O el modelo de desarrollo de las provincias? ¿O el sistema de salud “desigual y combinado”?, etcéteras. La respuesta es que va a poder aparecer cuando lo podamos instalar quienes queremos eso. Y desde la soberbia no vamos a poder hacerlo, porque siempre vamos a sentir que “lo que se hizo es muchísimo”. Es bueno lo que dijo Mendieta el domingo en la charla: nos daba un poco de vergüenza estar ahí en ese espacio lleno de scalabrinis y jauretches. Y es cierto, y está bien sentir eso. Lo de Feinmann, aunque él mismo no lo sepa, aunque él no lo quiera, aunque él haya sido de los dubitativos en esos años, la marca está ahí, y es lo que hay que desaprender de la juventud de los setenta. Somos David, tenemos una honda casera, tratemos de tirar la piedra con puntería. Y con humildad. Mucha humildad.

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12 comentarios

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12 Respuestas a “Humildad

  1. Excelentes apuntes. Me genera una duda la mención que usted hace con respecto a los “sentidos noventistas” que todavía persisten en algunas cabezas (o en todas, con diferencias de grado).
    Creo que ya no estamos bajo el paradigma neoliberal, que estamos yendo camino a otro que aún no le encontramos nombre. Ese mismo camino hace el sentido común, me parece. Diría que la cuestión es qué hacer para borrar esas huellas noventistas. Tal vez la institucionalización de los cambios (algo que mencionó la presidenta en los últimos discursos), tal vez hacer ley la AUH, tal vez vaya por ahí la cosa, por más y mejor laburo legislativo y menos barricada en la tv.
    Cuando Sanz dijo aquella burrada de la canaleta por donde se iba la AUH, primero dije “qué gorila hdp” y luego pensé qué (no) estaremos haciendo para que ese discurso siga siendo efectivo (tengamos claro que lo es, de lo contrario el radical no lo hubiera dicho). En fin, perdón por lo extenso.
    Un saludo, un placer leerlo.

  2. pepe

    aca hay dos temas:

    la “profundizacion del modelo” no solo pasa por la profundizacion del modelo productivo o la instauracion concreta de uno sostenible (esto es dudoso, hoy en el pais los servicios generan mas empleo que la industria). La profundizacion del modelo deberia ser ademas, de algunas medidas reivindicatorias de derechos que faltan, combatir la inflacion. Es la inflacion lo que impide que el modelo termine de parecer sustentable y no una improvisacion que en cualquier momento se va al carajo.

    la otra cuestion es hacia adentro del gobierno. Construir Kirchnerismo porque por mas que haya mucha nueva militancia y demas, Cristina se resfria y se acabo el Kirchnerismo. Porque solo ella y con estos numeros en la encuestas puede unificar los actores politicos que conforman este gobierno.

  3. Damian.

    Muy buena observación. La falta de humildad colectiva (recuerden el Eternestor de Telam) nos lleva a errores tontos, que se traducen en puntitos para la Unión Democrática dividida. Y los individuales nos hacen quedar mal a todos, como el caso de Feinmann. Si ese es uno de nuestros intelectuales más representativos hoy, que el tipo sea un sorete agrandado en kerosene no nos hace bien. Y lo digo reconociendo que a veces tiene motivo para agrandarse un poco.

  4. Literario

    Apoyo su análisis. Me seduce lo de David con una honda de madera y humildad. mucha humildad.
    No olvidarse que venimos de la derrota. Dictadura y los noventa. Tener en cuenta que se desarmó a traves del Kirchnerismo sin cacareo y con acciones concretas que no fueron anunciadas, sino ejecutadas según una estrategia.
    Los que dan por supuesto la “irreversibilidad del Proceso Popular” se parecen a ilusos que desean sueños cumplidos, sin meterse en el barro para construirlos.
    Objetivos que se logran solos, por el simple devenir de la historia. No es así, justamente como se construye el futuro.
    Humildad, conciencia y organización popular.
    “Solo la organización vence al tiempo”

  5. Un crispador este Feinmann (?)…
    No digo nada nuevo al decir que el triunfalismo no es buen acompañante, menos estando lejos de las elecciones.
    Pero además, y creo que lo das a entender en el post, hay observadores y militantes del kirchnerismo que parecen subestimar en exceso a la oposición. Y no creo que sea conveniente subestimarla. No porque sea capaz de articular una propuesta alternativa que sea atractiva para los no pocos no kirchneristas que hay en el país (dudo que eso suceda). No se la debería subestimar porque la me parece que es capaz de construir una estrategia electoral exitosa.
    Todavía falta y esto no se define hoy, aquí y ahora, pero definitivamente la batalla no está ganada todavía (si es que puede afirmarse que la batalla tendrá algún día un final).
    Saludos y felicitaciones; excelente como siempre.

  6. fd

    Muy bueno. Y necesario.
    Supongo que es como decir, que no nos tenemos que creer que podremos bajar la guardia. No, no podemos.
    Nunca hay que subestimar al enemigo, sea quien sea y su condición.
    El golpe a Perón del 55 tuvo muchas variables pero una de ellas fue una debilitación en sus columnas.
    Es muchísimo más fácil destruir que construir, parece obvio pero es un concepto que no está claro en el colectivo social. Y la destrucción no solo viene de los golpes de estado y dictaduras, también de los modelos como los de los noventas.
    Los Gorilas estarán allí durante mucho tiempo. El asunto es entender de lo que fueron capaces y de lo que pueden ser capaces. Eso no significa que les tengamos miedo pero sí cierto respeto por el simple hecho de lo que son capaces.
    Mientras podamos organizarnos y comprender nuestros movimientos podremos lograr, el resto de los animales, mantener la paz en nuestra selva…
    Gracias Fede Vazquez, un tema para plantear en las charlas con Norberto Galasso.

  7. Pingback: Ofensivas y castigos « ¿Cómo dijo?

  8. Fede V.: Me uno a las felicitaciones y al reconocimiento. Estoy surfeando con retraso algunos blogs para enterarme qué dicen, y, con más retraso todavía, algunos para saber qué piensan. Entre éstos, evidentemente, está el tuyo.

    Una observación, solamente: creo que tu reclamo de humildad es acertado, y sería necesario que tuviera eco. El triunfalismo kirchnerista es una imprudencia peligrosa. Pero… hay una pregunta tuya que es un poco injusta, y estimula, desde otro lado, la imprudencia: “¿Qué avance tuvimos, relevante, sustancial, en la gestión de gobierno (después de la muerte de NK)? ¿En qué se profundizó?”.

    No pongo énfasis en las medidas puntuales de ambas gestiones K. Valoro la inclinación en defensa de los derechos laborales, la industria nacional, una política exterior independiente, con falencias y errores, que son bastantes. Esa inclinación puede no ser tan profunda o tan lúcida como nos gustaría, pero si éstas políticas fracasan, lo que está enfrente es la lógica de ajuste.

    Entonces la tarea más importante de la Presidente es no chocar el barco. Tarea siempre difícil en Argentina, y más con algunos irresponsables en la tripulación. Hasta ahora, la está cumpliendo.

    La organización política, como planteás, … no se hace desde arriba, a pesar de las fantasías a la JPFeinmann. Ni siquiera Perón construyó una organización POLÍTICA sólida y perdurable desde el Estado. Lo suyo fue una acción de gobierno, un pensamiento… y los sindicatos.

    Un abrazo,

  9. Pingback: El mérito oscuro de Cristina « El blog de Abel

  10. Excelente post. Intentaré que lo lean los ultrakirchnerista del pueblo. Mario(www.elportaldetandil.blogspot.com)

  11. Francisco

    Esta nota es todo menos humilde.
    Calificas a los tuyos como “Davides” y, con brocha gorda, decís que enfrete esta el mercado.
    Y esto no solo es un análisis errado, superficial y berreta sobre la coyuntura. También es una expresión de principios, un dogma. Y esa fe inquebrantable en algo que -por media verdad- termina siendo una mentira, es soberbia y es hibris (expresión griega, sorprendentemente no rescatada por Grondona -el malo- sino por Fontevecchia). Porque puede ser que alguna parte del mercado este en “contra” de este gobierno, pero otra no tiene prurito -y Cris tampoco- en “negociar” . Y en el frente, no está solo el mercado. Somos muchos -gente del monton- que estamos en contra de los principios, de los métodos y de la gestión de este gobierno.
    Pero como pensas que de tu lado están los puros de corazón y en el frente Mammon, es obvio que si hubo errores fueron forzados; es obvio que hay que profundizar el modelo y es obvio que hay que hablar bajito y pausado para no atraer la mala suerte.
    Solo eso y nada mas.

    • si lo mio es “brocha gorda”, lo suyo de “somos muchos -gente del montón- que estamos en contra de…” no sé que es, pero no parece calificar para tesis doctoral. En fin. Son opiniones amigo, que se va a hacer. Por lo menos, creo que tiene el valor de pensar desde un lugar de pertenencia política, pero mirando la viga en el propio antes que la paja ajena. Algo que no veo que abunde en otras tiendas de “convencidos”…
      ¿cuando dije que de este lado están “los puros de corazón”? En fin.
      Y, cuando nombro al mercado, lo que digo es: “El mercado conduce al Estado y no al revés, aunque uno le ponga mayúscula por prurito ideológico o sueño mesiánico. Tenerlo claro no debería desilusionar a nadie (y si es así, mejor, porque con un ejército de ilusos no vamos a ir muy lejos).”
      ¿Será mucha soberbia pedir que se lea con mínima rigurosidad antes de opinar?
      Tal vez sí, mantengamos la humildad: son opiniones, Francisco. Un saludo.

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