“¿Ustedes saben todo lo que vamos a hacer?”

El tipo mueve los brazos frenéticamente. Habla rápido, bien, formando oraciones coherentes, volviendo a esa tradición radical, de tribuna de valores, ahí donde la palabra parece, al menos por un momento, que puede dar de comer, educar y curar. Los que están viendo in situ a Ricardito en la peatonal de Mar del Plata están embrujados. No cuesta nada darse cuenta que más de uno está viviendo un revival, un “como si”. A su modo, un retorno a la política.

Alfonsín deja que el fantasma del padre lo invada todo. Tal vez no sea un actuación estudiada, tal vez (lo más probable) el tono de voz, la forma de decir, las pausas y los arranques furiosos,  sean parte de un aprendizaje inexorable de quien tuvo que convivir con su papá que, además, a medida que se hacía viejo se volvía también el “padre de la democracia”. Es un destino injusto el del hijo de un ilustre. Más si sigue la huella. Eso sí: el agitar de las manos entrelazadas hacia un costado, puede que sea mucho. Pero bue.

Si hasta me producía una extraña empatía cuando las cámaras enfocaban a un par de pibes militantes que entraban en éxtasis cuando Ricardito los felicitaba por “meterse en política”. No somos tan distintos, pensé. ” Ustedes son bichos raros” decía Alfonsín. Somos.

Pero no, Ricardo. Hay un último aprendizaje que el original hizo y la copia no parece dispuesto a transitar. Hay un Alfonsín un tanto amargo, que allá por el 97, 98, cuando se daban los últimos saqueos del menemismo,  que había aprendido la lección del 89.  O eso decía. Decía que lo habían corrido los factores de poder, los grupos económicos, y que ahí el radicalismo no había sabido, o querido, o podido.

Pero Ricardito prefiere repetir una receta que lleva a la derrota, a la corta o a la larga, ganando las elecciones o perdiéndolas. Porque vuelven sobre el viejo mito de la administración del Estado como un tema de “eficientes” y “honestos”, dos cualidades nobles y que merecer ser buscadas, pero que las reiteradas (reiteradísimas Ricardo) experiencias del 83 a la fecha demostraron sí que insuficientes. “Vamos a hacer 5.000 km de autopistas” y cosas por el estilo. Se nota, además, los típicos trucos de quien “está en campaña”. De alguien que desayuna con su equipo de expertos, que entre el café y las medialunas empiezan a tirar números por el aire, o descubrimientos de último momento como la ecuación mágica que lleva a reemplazar x subsidio por tal obra que terminaría con la falencia de tal servicio, o las cuentas sobre cuanto se ahorraría si con la reconstrucción de tal vía ferroviaria que lograría, al mismo tiempo, aumentar las ganancias de todos (¡de todos!) y hasta bajar no se cuánto porcentaje de las muertes por año en las rutas. Y así. Un interminable así.

El radicalismo y Ricardo están encantado con el “retorno de la política”. Pero parecen entenderla como una rehabilitación partidaria, después de demasiados años de kirchnerismo explícito. Después de (seguramente son muchos los radicales que por debajo de la mesa piensan en cierta inevitabilidad de estos ocho años) un escenario con muchos feos e impresentables, después de muchos años de enfrentamientos con malos modos, después de años ingratos para los tibios. Es entendible.

Lo que es menos entendible es la ausencia total en el discurso -que por largo no pude decirse que no haya tenido tiempo de decir los ejes centrales por donde va a pasar la campaña de la UCR- de cualquier mención a sectores reales y concretos de la vida argentina. Otra vez la idea de una administración que cuelga del aire, como una planta sin raíz. ¿Dónde están los empresarios?¿Cuáles serían tus empresarios? ¿Como se relacionarán con los sindicatos? Moyano, sí. Pero hay un problema más grande: en este país, el 65% de los que trabajan tienen un sindicato.Vaya problema para un candidato que ni los nombra. ¿Hacia dónde enfocar los cañones de la economía? ¿Mercosur, China, industria, agro, mercado interno?. Eso sí, la AUH seguirá,  y se ampliará, porque será “universal” -¿cómo?¿”a quienes hay que universalizar”, por abajo o por arriba?, es más hasta las madres embarazadas tendrán, desde los cinco meses, una asignación. ¿Por qué no desde los tres?

“¿Ustedes saben todo lo que vamos a hacer?”, dice el candidato, que está exultante.

Lo digo con pena: cada vez estoy más convencido que la oposición vendrá por derecha. Mauricio, Cobos y vos.

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11 comentarios

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11 Respuestas a ““¿Ustedes saben todo lo que vamos a hacer?”

  1. BLOG DE HUMOR K – SALIO LA NUEVA NOTA DE KIKITO – SE ACERCA EL CUMPLEAÑOS DE CRISTINA
    Si querés saber adonde va a ser,si estás invitado como bloguero K y como allí se van a conformar las listas para las elecciones, vas a tener q leer la nota en el blog. Aquí no te pue do adelantar nada por una cuestión de seguridad. Sólo te puedo decir que la SIDE detectó que varios opositores intentarán asistir disfrazados al evento para infiltrarse y recabar información. A excepción de Macri que piensa ir “a cara lavada”, cansado de q lo acusen de espía, y acompañado por el Cacho (q es nacional y popular, juega a las bochas y es el esposo de la María … a la q Mauri siempre le toca el timbre)
    LEER MÁS EN EL BLOG
    http://www.kikitodulce.blogspot.com
    Y si te agrada, hacete miembro del blog

  2. Eduardo

    Federico, cuando se voto a Kirchner en el 2003, habia en su discurso algo de lo que le estas pidiendo a Alfonsin?

    • por eso Eduardo. Es volver al 2003, por lo menos. La diferencia es que la gestión de néstor y cristina, pero también la dinámica política general, la aparición en escena de algunos grupos de poder como las entidades agrarias y los medios, etc, de los propios sindicatos, hacen surrealista un propuesta política que no los ubique en algún lugar. De aliados, de adversarios, pero en alguna. el radicalismo reflota su viejo sueño de una política de corbatas que encerradas en un par de instituciones republicanas gobierna. Me parece que hoy, con ese esquema, no gobernás ni dos semanas.
      saludos

  3. Una conclusión un poco tirada de los pelos. Ni Macri ni Cobos tienen la convocatoria popular de Alfonsín. Así que yo creo que la oposición va a ser radical, alfonsinista y bastante más progresista que lo que existe hasta hoy. Sobre todo el cambio para la Provincia de Buenos Aires sería notorio.

    Es cierto que en este discurso no tocó el tema de los trabajadores organizados, pero lo hizo en el del 3 de diciembre. En todo caso, el radicalismo no parece tener intenciones de gobernar sin los trabajadores. Todo lo contrario, lo haría con todos ellos, y no solamente con los asalariados formales, como hasta ahora.

    • de qué convocatoria popular hablás? Habrás notado que las cámaras cuando enfocaban una panorámica dejaban ver una petonal vacía. Pero más allá de eso, hoy Macri representa más y mejor a los opositores del gobierno. Ojo, a mi me gustaría que un radicalismo progre sea la otra opción mayoritaria, pero justamente por las cosas de las que habla el post, esa posibilidad se está desvaneciendo rápidamente.
      PD: Así que con “todos ellos”. Ajá. ¿Y cómo si el enemigo a “frenar como sea” es Moyano. Supongo que no negociará con Barrionuevo….tampoco creo que alcance con Micheli que representa como al 2% de los laburantes de este país.

  4. Unfor

    De ahí que apenas lanzado el “Frente progresista”, Ricardito se sentó para la foto entre Magnetto y Mitre…

  5. Evidentemente, con Ricardito vuelven las mejores tradiciones de la UCR. Un dirigente conservador que vivió los tiempos del Peludo decía que “el partido radical siempre se caracterizó por el ‘vamos a…’ y nunca llegar a la b…”.
    Un saludo.

  6. JonySniuk

    Está un poco tirado de los pelos el análisis, Ricardo se refirió a todos los temas que vos mencionas, inclusive sobre el tema de la CGT -porque el problema es ese, no ‘el sindicalismo’- y el ataque que ya desde ahora recibe de los grupos económicos. Obviamente que no va a decir en los discursos paso por paso la implementación de las medidas que tiene en mente. Nadie lo hace, primero porque para los detalles está la plataforma electoral y el trabajo de los equipos técnicos, y en segundo porque sería blanquear la estrategia. Te imaginas si Kirchner hubiese dicho en campaña lo que pensaba hacer con Clarín?

    Vamos, más seriedad, su argumento no puede girar en tonterías. Nosotros planteamos un progresismo en serio, con redistribución, desarrollo, previsibilidad y sin clientelismo, demagogia, corrupción y cortoplacismo. Ustedes responden diciendole “Ricardito” a Alfonsín; es su único argumento.

    • fedevazquez

      ¿Decime cuáles serían los aliados una vez que sea gobierno? Ahí los “equipos técnicos” no sirven de mucho, si no preguntale a Macri. ¿Con la CGT o con la UIA? ¿Con los organismos de DDHH o con la Iglesia? ¿Con los gobernadores e intendentes o con “el mercado”? Esas son las definiciones políticas que importan. Lo que menos me preocupa es que haga una lista larga y hermosa sobre lo que piensa o quiere hacer. Que diga con quienes lo va a hacer. Vos de este gobierno podés opinar lo que quieras, pero tiene aliados, algunos más lindos otros mas feos, pero aliados con los cuales camina, gobierna, gestiona y transforma. La CGT, la mitad de la CTA, la mayoría de los movimientos sociales, algunos sectores empresarios, buena parte del PJ, varios liderazgos progresistas, sectores de la cultura, jóvenes organizados, etc. Todo eso forma un coctel del que salen las “medidas”, ahora, cuàl es el espejo de Alfonsín para ese modelo?
      Saludos.

      • JonySniuk

        No es cierto que el Gobierno cuente con el respaldo de la mitad de la CTA. La CTA de Yaski no existe, es solo el y su escritorio. Nosotros tenemos una relación muy buena con la CTA y su secretario Pablo Micheli. Y pensamos reconocerle su personería gremial. Por lo cual en el plano sindical tendremos el apoyo, en mayor o menor medida, de esa central. Lo organismos de Derechos Humanos no tendrían porque plantarse en la vereda de enfrente de nosotros. Los Gobernadores e Intendentes se verán beneficiados por la coparticipación federal. Obviamente un gobierno radical deberá enfrentarse a las mafias enquistadas, pero tendremos el apoyo de una ciudadanía que ya se deja llevar menos por las operaciones mediáticas, del auténtico sindicalismo y de una economía que, pese al problema de la inflación, va por buen camino. Además de la recuperación, fuerza y estabilidad que ha recuperado la Unión Cívica Radical.

  7. jornero

    Son muchos los temas que hacen a un programa político, en su doble cara, de administración estatal y de construcción política. De los que se mencionaron en este post, Alfonsín ya ha explicado su posición en casi todos, en los últimos tres meses. Aunque, seguramente, no se haya referido a todos estos temas en su último discurso.

    De los empresarios ha dicho, que los incentivará a producir. Cuáles serán los empresarios que más lo apoyen, se definirá según cómo evolucione el plan económico. Con respecto a los trabajadores su posición es muy clara: contra la política de su dirigencia degradada y a favor del pleno goce de los derechos conquistados. Habrá que ver cuánto puede avanzar en esta línea. Por último, ha expuesto en repetidas ocasiones las líneas principales de su programa económico. Encuadrar la inflación, reducir los subsidios, liberar las exportaciones, fomentar la competencia, apoyar las economías regionales, sostener las retenciones, flotación controlada del dólar. En resumen, reemplazar un desarrollismo de utilería destinado a maximizar los apoyos políticos, por un desarrollismo de competencia y capitalización cuya meta sea maximizar la riqueza del pueblo.

    En lo que toca a la construcción política. Además del sostén de la UCR y el PS, podemos esperar el apoyo del amplio espectro socialdemócrata de la Argentina. Tampoco extrañará que su propuesta tenga un apoyo en todas las universidades nacionales en las que su partido sigue gobernando. Naturalmente, además, con el andar se irán sumando otras fuerzas que, desprejuiciadas, adviertan el compromiso de Alfonsín. Por último, pero acaso lo más importante, la suerte de Alfonsín no está en aprender la lección, como se dice. Sino, en crear la jugada. Es decir, construir un escenario político en el que ganen protagonismo todos aquellos que quieren militar un horizonte político de lucha, de ejemplaridad y de compromiso; sin demagogia, sin saqueo y sin asesinato; para una Argentina de igualdad y dignidad. Argentinos con este espíritu los hay en todas las organizaciones, de todas las clases sociales, a lo largo de todo el país.

    Con estas aclaraciones, quizás se comprenda mejor el último discurso de Alfonsín en Mar del Plata. La dificultad para entender la relación entre la palabra y la política no sorprende: aun son tiempos de kirchnerismo.

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