Gordo de Navidad

“La agenda que impuso es de un avance y acumulación fenomenales. Es el mejor gobierno  que hemos tenido desde el 55 hasta la fecha. Pero no se puede hacer el vino nuevo en odres viejos”, dispara, en dirección a la estructura del Partido Justicialista, quien es el líder del movimiento Federación Tierra y Vivienda (FTV) y uno de los máximos defensores de la era k.

¿Y cuál es el vino que a usted le interesaría hacer o que se haga?
A mí me interesan sobre todo cuatro reformas: la urbana, la agraria, la financiera y la del código minero. Además, quiero la profundización de la distribución de la renta nacional y de la riqueza. Ojo, porque muchos confunden riqueza con renta nacional. Son dos cosas distintas y quiero la distribución de las dos.

¿Cuál es su diagnóstico del problema habitacional en la Argentina?

El problema de la tierra en la Argentina se divide en tres grandes focos: el rural, el aborigen y el urbano. En el urbano, hay un déficit enorme producido por el hecho de que, desde hace muchísimos años, en las grandes urbes no hay loteos populares. El loteo popular es lo que permitía articular mercado y capacidad de ahorro de los trabajadores de las clases populares. A su vez, el Estado no tiene propuestas de creación de suelo urbano en gran escala, Entonces si la gente no encuentra solución en el mercado ni en el Estado, lamentablemente vienen las tomas.

¿Cree que las tomas en Villa Soldati y Lugano son genuinas?

-Siempre una operación está montada sobre algo genuino. Acá hay problemas concretos de déficit habitacional. Pero acá también hay una actuación en tándem del macri- duhaldismo, que genera un escenario de violencia, la izquierda boba que les hace el juego, y Clarín, que transmite en cadena nacional. El Estado debe resolver los problemas concretos primero, pero si llega tarde, cuando ya hay desmanes, debe intervenir con profesionalismo, esto es, desarmado, como lo hicieron ayer en Constitución, donde no hubo que lamentar ninguna víctima y se detuvo a quienes protagonizaron los desmanes.

¿Qué se debe hacer con las villas miseria?

Yo no hablo de villa porque esa es una concepción, que dejó de funcionar en el ´80, de cuando la gente se apilaba porque veía en la villa un lugar de transitoriedad hasta que conseguía empleo e iba a un loteo popular. Hoy los asentamientos se hacen respetando la trama urbana y son pasibles de regularización. No hay duda de que este es un problema nacional. Estamos hablando, sólo en el conurbano bonaerense, de mil asentamientos. Nadie puede hablar de políticas de seguridad serias si no se interviene directamente ahí. Pero no reprimiendo, si no dando el dominio de la tierra y creando infraestructura comunitaria y de servicios. Quien no entienda que esta es la forma de terminar con la pobreza está mirando otro canal.

Usted hablaba también de reforma agraria, ¿cómo sería?

Lo rural tiene hoy tres grandes focos por resolver: uno es en la Patagonia, entre Chos Malal, en Neuquén, y Los Antiguos, en Santa Cruz, donde hay 5 millones de hectáreas en manos de los gringos y en disputa con la población aborigen campesina. Hay que ver cómo resolverlo retomando algunos instrumentos de soberanía respecto de la propiedad de extranjeros. Por otro lado, hay un segundo gran problema: el chaco seco del centro del país, que va desde el norte de Córdoba, pasando por todo el monte santiagueño y que ocupa el este de Salta y el oeste del Chaco. Ahí hay otro conflicto muy serio, que es el conflicto campesino sojero. Los derechos ancestrales de los campesinos confrontan con el avance sojero de los grandes grupos, sobre todo de Rosario, Córdoba y Buenos Aires. Y el tercero es en el NEA, Corrientes y Misiones, donde hay grandes problemas de latifundio. Para empezar, necesitamos que el gobierno nacional sepa quiénes son los dueños de la tierra argentina, algo que hoy no se puede saber porque los registros de la propiedad provinciales, salvo cuatro o cinco, son obsoletos o directamente escandalosos, y no existe un registro federal.

¿Se debe poner un límite a la propiedad de tierras?

Por supuesto. Y hay un proyecto de ley que apoyo, que es el de Omar Plaini, diputado de la CGT, y que también es compartido por las viejas dirigencias agrarias. Dice básicamente que la propiedad de la tierra, en los lugares con cierta normalidad del suelo y del clima, no debería exceder más de las 5 mil hectáreas. Me parece que sería importante avanzar en esto. Hoy me enteré de un dato espantoso: el 80% de la población argentina vive en el 1% del territorio. Estamos totalmente hacinados. Tenemos un país, en materia demográfica, con una cabeza gigante y un cuerpo pequeño. Hay que crear un banco de tierras donde se reagrupe toda la tierra estatal y se le pueda dar una dimensión social, esto es, una redistribución. Y además, hay que avanzar también, además del dominio, en otras cuestiones como la calidad de vida, de hábitat y de medios de producción del campesinado. Tenemos que repensar la Argentina y recolonizarla, porque hay tierra para que todos  tengamos casa.

¿Por qué este Gobierno no avanzó en esto?

Hoy hay un déficit habitacional de 4 millones de viviendas, pero la política del gobierno ha sido la mejor en este sentido: se han construido 500 mil soluciones habitacionales en 7 años. Pero creo que en un país con 300 millones de hectáreas, de los cuales 150 son productivos, esto no es suficiente. Yo creo que esta es la agenda del próximo gobierno. Ojalá lo sea. No podemos tener este problema en la Argentina, que es el país de la tierra. Es lo del vino que te decía: no podemos pensar en hacer la reforma urbana y rural con (José) De la Sota o con (Daniel) Scioli. Es imposible pensar que esto puede estar en la cabeza de ellos.

¿Confía en que Cristina puede impulsar este cambio?

Yo sé que la compañera Presidenta está estudiando mucho el tema así que esperemos a ver qué respuestas da. Mi apoyo al gobierno, así como las diferencias, tiene que ver con ayudarlo a ir hacia ahí. Porque confío en que puede ir hacia ahí. Quien conduce el movimiento nacional y popular arbitra. La derecha tensiona, nosotros tensionamos y después hay uno que dirige el partido. Y la verdad es que el partido se dirige bastante para nuestro lado, así que estoy bastante conforme con eso.

¿Le preocupan las elecciones 2011?

No, para nada. Creo que Cristina, que es la única que puede garantizar la continuidad, va a ser presidenta y va a llevar adelante un excelente tercer gobierno kirchnerista. Es una mujer talentosa, brillante, de una enorme capacidad y que se merece estar donde está. A mí me preocupa 2015. No quisiera que todo este proceso nacional, popular y profundamente transformador, sea heredado por neoliberales como Scioli, (Sergio) Massa, (Carlos) Reutemann, (Francisco) De Narváez o (Mauricio) Macri. Eso me preocupa.

¿Esos son sus enemigos políticos hoy?

Yo no tengo enemigos, yo señalo situaciones. Yo creo que el poder real en este país no sale en los diarios ni  en la televisión. El poder real es el poder económico, que siempre tiene marionetas, títeres de superficie, que hablan por ellos. Los que te nombré expresan el poder económico pero no son el poder. Yo no lucho contra ellos, yo lucho contra el verdadero poder económico: la SRA (Sociedad Rural Argentina), AEA (Asociación Empresaria Argentina), la Embajada americana… Si sirvió para algo lo de Wikileaks es para saber que las embajadas americanas en el mundo no sólo hacen diplomacia y negocios, sino también inteligencia.

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