El peronismo como progresismo

Y bue, alguien tenía que decirlo. El debate tiene sede central en lo de Artemio y viene de hace rato. Entiéndase lo que sigue como una divergencia parcial y un intento de aporte, nada más.

El debate, en mi criterio, tiene a veces una deficiencia , y es que suele cosificar en nombres como “peronismo”, “kirchnerismo”, “progresismo”, lo que en verdad son identidades de sujetos políticos vivos, actuantes en el presente (y en el pasado), y por lo tanto en permanente transformación. Aunque como me dijo una vez un profesor: ojo, las cosas cambian, pero no todo cambia todo el tiempo. Es verdad.  Pero es central dar cuenta de que el debate tiene que darse a partir de los posicionamientos reales de personas reales, no de estructuras inmutables. De lo contrario, muchos estarán diciendo muchas cosas distintas con la misma palabrita. En ese sentido es complejo plantear, como hace Artemio, que el kirchnerismo sea “una etapa más del despliegue populista, muchas veces contradictorio, iniciado en el año 1946“. La frase, ingeniosamente, intenta zurcir casi setenta años de historia política. El problema no es tanto su veracidad, si no su utilidad explicativa. Adoptando lo que el trotskismo volvió su frase literaria más simpática -“los que se reclaman del”- hace rato se saldó la discusión sobre si, por ejemplo, Menem fue un presidente peronista. Casi como el debate sobre si lo de Piazzolla es tango. Es. Pero al mismo tiempo -dato central- el “tango”, como concepto que explica de lo que hablamos, pierde sustancia. Es así la vida. Al decir “tango” podemos estar hablando de los tambores de los esclavos negros del Buenos Aires de 1860 como de la música de lenguaje académico y contemporáneo del siglo XXI para una elite reducida de sectores medios acomodados. Nadie duda de que el “tango” exista, sí de que la sola invocación de su nombre se pueda usar como concepto explicativo y, todavía más, comparativo.

Volvamos a la política. Si Carlos Saúl  fue peronista, pero los sujetos políticos reales que hoy son kirchneristas no fueron menemistas en su amplísima mayoría -como el propio Artemio, ejem-, tenemos un problema en la continuidad de lo que se llama “peronismo”. Verlo como un simple problema de “modalidad” dentro de un corpus peronista que todo lo atraviesa es más una construcción teórica que un proceso histórico real. Lo mismo que hicimos con el menemismo, podríamos hacerlo para atrás. Tal vez  por eso suene coherente que el “peronismo” en sentido estricto, como fuerza política, haya muerto con el propio Perón en 1974. Sin negar que subsista como identidad, aparato partidario, etc. El kirchnerismo, que nació en el 2003, en tanto conjunto de sujetos políticos, sociales y culturales actuantes tiene componentes peronistas y otros componentes que no lo son. No se trata de ninguna “superación” del peronismo, sino de una conformación político-social que nació de la implosión histórica del 2001, y no de la continuidad de un proceso anterior. Es verdad que no se trata de una “anomalía”, aunque eso no implica que se trate de un capítulo más de “peronismo”. Ese dato, el del surgimiento durante la crisis, suele ser subestimado, tal vez porque a diferencia de procesos similares de la región, la hecatombe argentina dejó en pie nombres y estructuras (el “radicalismo” por ejemplo) lo cual no quiere decir que haya dejado en pie lo que hay adentro de ellas, ni lo que ellas representan.

Entonces, ¿qué parte del peronismo toma el kirchnerismo? Sin dudas, sus elementos más progresistas. Elementos que estaban presentes desde los inicios del peronismo. Como la política de ampliación de derechos, sean políticos, económicos o sociales. En cambio, el kirchnerismo no tomó otros elementos presentes en el peronismo, como el autoritarismo. Elemento histórico del peronismo de la década del cuarenta, pero que tiene buenos continuadores en personajes políticos del presente. Como bien puede ser el dualhdismo y su perfil autoritario visible en la represión del puente Pueyrredón o en los llamados a una “pacificación nacional” que pide el fin de los procesos judiciales contra los criminales de la dictadura. Posiciones, estas, rastreables en el “peronismo”, pero no en el “kirchnerismo”.

Tenemos entonces que el kirchnerismo no busca heredar un imposible “peronismo” genérico, si no uno más estrecho y específico que podríamos llamar, hoy, retrospectivamente, peronismo progresista. Y que se emparenta con muchas políticas del primer, segundo y tercer gobierno de Perón como el fifty-fifty, la ampliación de derechos, o la protección social, pero a la vez contiene otras muy importantes que provienen de otras tradiciones políticas y culturales como el debate sobre los medios de comunicación, las políticas anti discriminatorias  o un discurso más regionalista que nacionalista. Políticas que, además, construyeron “kirchnerismo” en sujetos de carne y hueso que no provienen del peronismo.  El kirchnerismo aparece entonces como el primer experimento político de la etapa democrática que conjuga un anclaje en ciertos aspectos del peronismo (pero excluyendo otros), sumando a muchos referentes que provienen de allí (pero excluyendo a otros) y sumando también a sectores que realizan por primera vez una experiencia de pertenencia política. Sujetos que no están “volviendo” de nada, y que encuentran lazos hacia el gobierno desde un relato histórico que comienza, con suerte, en 1983 o la década del 90. De este híbrido surge, también, el desfiladero: al kirchnerismo se le puede pedir cualquier cosa, porque no tiene historia, no tiene límites ni tiene veinte verdades. Y eso es bueno, y es malo, también.

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19 comentarios

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19 Respuestas a “El peronismo como progresismo

  1. horca

    Éste es un debate generacional. A los jóvenes, creo, no nos importa mucho que el kirchnerismo “sea” muy peronista, un poco o nada. Pero Artemio López está casi obligado a pensar que el kirchnerismo es una variante del peronismo; cualquier otra respuesta lo obligaría a abandonar la identidad política que construyó a lo largo de su vida. Y eso para un militante de verdad como él es equivalente al exilio o a cambiarse de nombre.

    Pero Artemio es un tipo vivo; sus post están orientados a una discusión política. Él se ríe abiertamente de los que piensan que el kirchnerismo “superó” al peronismo, pero tácitamente está marcándole la cancha a los que por derecha pretenden que el kirchnerismo NO es peronista, y por lo tanto, debe ser barrido en favor de la “ortodoxia” (palabreja cuyo sentido existió se perdió en el tiempo y hoy sólo la esgrimen algunos duhaldistas desamparados).

    Dentro de la discusión con la derecha, lo mejor es decir que el kirchnerismo es el peronismo de hoy; de esa manera queda impugnada, al menos por el momento, cualquiera corriente antikirchnerista dentro del movimiento. Fuera de esa discusión, o sea, entre nosotros, los jóvenes, podemos decir cualquier cosa, total, no conocemos a ningún joven peronista no kirchnerista.

    Igual, es cierto que para Kirchner el “peronismo” era un tema; me refiero a la liturgia. No cantaba la marcha, no mencionaba a Perón, pero, ¡con qué ganas agarró el bastón de Cámpora! Néstor era entrañable hasta en la manera de pegar patadas en los huevos.

  2. “El peronismo como identidad, el socialismo como objetivo y el kirchnerismo como método”

  3. pepe

    esta bueno el debate.

    como se puede afirmar el el peronismo hoy o el peronismo con Menem tiene algo que ver con el peronismo 45?

    si algo demostro el menemismo es la ausencia de ideologia de gran parte del aparato peronista hoy.

    este gobierno mezcla peronismo con progresismo, mal que le pese a los perucas. O alguien cree que la decision de no reprimir surge del peronismo? y la de no hacer ajustes?

    y otra cosa, basta del miedo al peronismo chicos, si es una superacion, desde el hecho de que no se censura opositores ni se mete en cana a los troskos.

    • jornero

      Es conocida la anécdota que cuenta que el Primer Ministro Chino en épocas de Mao, al ser interrogado por los efectos de la Revolución Francesa en China, respondió “demasiado pronto para saberlo”. La frase, acaso sorprendente, ilumina un aspecto del desarrollo político: hay corrientes profundas de largo plazo. No se caracterizan por su espectacularidad. Por el contrario, suelen tener la visibilidad de lo subterráneo. No salen en la tele, justamente, porque no son novedosas; por el contrario, vienen de décadas. Su principal distintivo no es su velocidad ni la fuerza de su impacto sino, su fortaleza. Antes que el calificativo de “potentes” les cabe mejor el de “implacables”. Constituyen una estructura fundamental. Un soporte último. Una tierra que con garantía de estabilidad.
      El kirchnerismo, para esto, no tiene categorías. Por eso, es posible que alguien diga que “al kirchnerismo se le puede pedir cualquier cosa, porque no tiene historia, no tiene límites ni tiene veinte verdades”. Toda su historia es una mitología vaporosa de la memoria setentista. Pero no hay categoría que designe la estructura profunda y sólida sobre la que se asienta. Sobre la que se apoyan sus victorias electorales, su votaciones en el Congreso, su control del descontento y parte de su capacidad de movilización.
      El relato invisibilizó la estructura, el aparto. Es lo innombrable. El origen borrado: Duhalde, los intendentes del conurbano, la liga de gobernadores. El peronismo como modo recaudar para una campaña. Como forma de disciplinar voluntades políticas. Como vínculo parásito con el Estado. Como administración de la violencia social. Como demagogia electoral. El peronismo en su cultura política de administración del poder.
      La estructura invisibilizada se la reconoce por estos modos disimulados y la inevitada recurrencia es lo que llamamos identidad.
      Esto hoy queda fuera del relato kirchnerista. Y, ante la compulsiva demanda de novedad, también queda fuera de los medios. Ya todos lo sabemos.
      Pero, sin embargo, la estructura aparece. En San Vicente, en Formosa, en los talleres ferroviarios, en las vías del subte, en las droguerías truchas, en los barrios pobres con hospitales vacíos. También, en el Congreso, cuando hay que juntar los votos, incluso, para las mejores causas. Se muestran, entonces, la identidad y la tradición y, por ellas, sabemos de la estructura.
      Con esto, no quedan descalificados los logros. Las cosas son lo que son. La vida es lucha. Y los logros, logros son. Solamente, quedan expuestos los límites. No son más que en otras construcciones políticas -tampoco menos. Pero, son estos los límites: no tanto los que imponen los agentes exteriores sino, fundamentalmente, el freno con el que grava la identidad.

      • pepe

        la estructura peronista existe como vos decis y hay mucha gente que se siente peronista y de toda la vida.

        el relato no se comio nada y basta por favor darle un tono herocio de incorreccion politica y hecho maldito a algo que no lo tiene.

  4. Eli

    No estoy de acuerdo con que el Kirchnerismo haya tomado los elementos políticos, sociales y económicos del peronismo, ni que haya desagregado de éste su ímpetu autoritario. Es justamente este perfil el que demuestran a la hora de tomar decisiones, en su rechazo más profundo hacia la voluntad de diálogo.
    Dudo hasta que Laclau esté veraderamente convencido de que éste gobierno enmarca el nuevo populismo, sencillamente no convence, ni se convence.
    Es un régimen justicialista, sin dudas. Pero la inclusión social es traída de los pelos, a partir de debates instalados por sectores ajenos al kirchnerismo, algo así como una carrera que ellos ganaron de mano sencillamente por contar con la caja. De esta manera, las políticas sociales más reconocidas implementadas x el gobierno de Cristina tuvieron su origen en la propia oposición (si, esa que dicen que no existe, o que es inconsistente, propuso, y cumplieron desde la vereda de enfrente.
    En términos muy concretos, el peronismo sacrificaba la libertad en favor de la igualdad. Hoy es exactamente al revés. Un patrimonio que se agiganta de la manera en que lo hizo el matrimonio K y el de sus amigos da cuenta de ello

  5. joni

    lo grave es que los sectores más postergados de la población, hoy no tienen ni idea quien fue perón ni evita, y peor todavía, menem para ellos es más conocido (e incluso valorado) que k.

    • Laura

      Joni, qué interesante. Quisiera ampliarlo, me pasás el link o dónde puedo conseguir el estudio a nivel nacional en el que se base tu afirmación. Gracias.

      • Mariano

        Voy a contar una anécdota. Sé que no tiene las garantías de un dato objetivo, tipo del INDEC pero es cierta y describe un estado de situación.

        Trabajo en el programa Argentina Trabaja del Ministerio de Desarrollo Social. Hace una semanas, aunque no soy kirchnerista, amablemente me pidieron que los acompañe al acto de Alicia con Cristina en el Luna Park. Aceptar la invitación, me pareció una buena idea.

        Allí en el estadio, me ubiqué entre tantos compañeros y tantas compañeras de las coopes. De pronto, un muchacho, de no más de treinta y cinco años, me preguntó -ante la insistencia de Cristina con eso de que Néstor estaba allí entre nosotros; no sé muy bien a qué se refería-: “Che, ese Néstor Carlos Kirchner que repiten, es el Kirchner que se murió”. “Claro” le dije yo. Y seguimos escuchando como hablaban hasta que terminó el acto.

  6. Martin

    No es lo mismo Kirchnerismo, Duhaldismo o Menemismo. Eso esta claro. Pero tenemos que entender que todos ellos mantuvieron y mantienen como base una estructura similar sin importar quien sea el sujeto que ejecute las acciones. Esta estructura compartida es demasiado fuerte y necesaria para todos ellos como para poder independizar a estos movientos uno del otro. En todo caso lo que los diferencian son matices muy tenues si los comparamos con los vínculos y similitudes. LOS SUJETOS POLITICOS REALES QUE HOY SON KIRCHNERISTAS SI QUE FUERON MENEMISTAS. EL PROPIO NESTOR KIRCHNER FUE MENEMISTA. Por lo que no se explica, a mi entender, esta diferenciación que se pretende hacer. Mientras no se cambie la estructura del peronismo de raíz, esto va a ser siempre asi. Y el dia que esto pase (nunca va a suceder) el peronismo va a dejar de existir, ya desaparecería el pilar que sostiene ese movimiento. Saludos…!!

    • fedevazquez

      “matices muy tenues?”
      y bue.
      Hay otro mito, y es que no hubo recambio dirigencial después de 2001. Lo hubo. Habría que buscar listados completos, pero para señalar un caso emblemático, Agustín Rossi, presidente del Bloque del Frente Para la Victoria en diputados es parte de un numeroso grupo de dirigentes que sólo empezaron a hacer carrera en el actual proyecto político.

  7. manolo

    Mas aún, John William se sentía tan lejos de Rogelio Frigerio y los intelectuales desarrollistas nucleados en la revista Qué (” los Y.P.F”: Yrigoyen, Perón, Frondizi) como de los nacionalistas de origen católico del estilo de Salvador Ferla y Alejandro Olmos, ligados al locuaz padre Benítez (“un ególatra”).
    JOHN WILLIAM COOKE – Hacia una teoría del populismo
    Artemio López.
    http://rambletamble.blogspot.com/2006/01/john-william-cooke-hacia-una-teora-del.html

    Fede, como sabes me alcanzan las generales de la ley, como a Artemio.
    Pero hay un tema organizativo, en la discusión, que queda oculto por quienes promueven la superación, y tienen mas de 40 años.
    La Minoría Intensa no gana las Elecciones, que es la forma de acceder en nuestro Sistema Demo liberal al Poder.
    Lo hace mediante una Revolución, un Golpe de Estado, o convirtiéndose en un Factor de Poder extraparlamentario, como el Opus Dei o el Frigerismo.
    Construir mayorías populares, que persistan en el espacio y el tiempo, implica “convivir” negociando en un espacio heterogéneo; no hay lugar para el Comisariato Político, que busca la pureza del dogma.
    Antes de la muerte de NK, en porcentajes, un Kirchnerismo no P, es 10% en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la CABA, y no llega al 5% en la PBA.
    Son datos que Néstor mando a medir en 5 oportunidades; del 2008 a mediados de este año.
    La conversión de Artemio a la “ortodoxia” esta fundamentada en esos datos, sumados a su “propia” experiencia como militante.
    Él fue parte de aquellos que rompieron con el “Cuerpo Principal” en los 90, siguiendo a los 8, Abdala, Chacho, Pino, el Tano De Genaro, etc.
    Construyeron el FREPASO, que término siendo el ala izquierda de la Alianza, y la crisis se los llevo puestos.
    En el 2003, la Candidata del Espacio era ¡Lilita Carrio!; porque el chirolita de Duhalde no les daba garantías.
    En el 2010, terminaron repartidos entre Proyecto Sur, la Coalición Cívica, la Alianza Pan Radical; y el Frente JUSTICIALISTA para la Victoria.
    Néstor, siguiendo los consejos de CFK, se volcó de lleno al Bloque (CGT Moyanista+Impresentables del Conurbano+MMSS); porque eran los únicos que garantizaban que CFK llegara la 10/12/2011.
    Ver el cable de la Embajada analizando el 28J y la 125.
    http://cablegate.wikileaks.org/cable/2009/07/09BUENOSAIRES853.html
    Queda la incógnita de cuanto suman los que se sumaron entusiasmados luego del fallecimiento de NK.
    La data al día de Hoy, es que provienen de quienes ya votaron a Cristina en el 2007, y se alejaron por distintos motivos en las elecciones del 2009.
    Es ínfimo el número que voto a la Izquierda y el Progresismo en el 28J del 2009.
    Además, esta el problema de “organizar” a los “nuevos”, para que el “engorde” no se convierta en una decepción como el FREPASO.
    En Resumen, sin las identidades tradicionales, R y P; no hay mayoría electoral posible.
    Y sin P, como “Cuerpo Principal” del Frente Popular, no hay garantías de sobrevivir a los Intentos de Golpe de Estado, o Golpes de Mercado.
    El Progresismo e Izquierda, en porcentajes, en nuestro país no superan el 20%, en el mejor de los casos; y por tradición, es casi imposible que la Izquierda Peronista saque los pies del plato.
    La experiencia de 1989/2003, los escaldo para toda una generación; fue la combinación de pejotismo y burocracia la que dio a luz al actual fenómeno político.
    Un abrazo.

    PD del cable de la Embajada, párrafo 19.
    “the right (Mauricio Macri) and center-left (Radical leader Oscar Aguad)”
    Para la Embajada, si su interlocutor chapea con la Internacional Socialista, es de Izquierda, aunque se trate de Aguad. ;-P

    • fedevazquez

      “Queda la incógnita de cuanto suman los que se sumaron entusiasmados luego del fallecimiento de NK. La data al día de Hoy, es que provienen de quienes ya votaron a Cristina en el 2007, y se alejaron por distintos motivos en las elecciones del 2009.”
      y
      “fue la combinación de pejotismo y burocracia la que dio a luz al actual fenómeno político.”

      Ahí están dos cuestiones centrales del debate.

      En la segunda, miramos dos canales distintos. Así como la experiencia de la Alianza fué a donde fué, el pejotismo en 2002 estaba sin salida, salvo una represión contraproducente y una inmovilidad política mayúscula. La recomposición y construcción del kirchnerismo, como los mismos protagonistas lo dicen, Néstor incluido, fue a partir de pararse en márgenes, límites y zonas grises, tanto en lo que hace a la administración, como de la identidad desde la cual operó. La transversalidad no fue un juego momentáneo y erróneo del kirchnerismo “joven” de 2003-2005, sólo su traducción en algunas alianzas personales (Ibarra, por ejemplo). Es cierto cuando nos dicen que gran parte de la agenda pos 28j vino del progresismo. Eso es la continuidad de la transversalidad por otros medios. Por eso quedan tan incómodos los “libres” que se fueron, por ejemplo.
      Y, por otro lado, “los que se sumaron entusiasmados” en los últimos tiempos y el retorno de los votos de 2007, no son mundos de galaxias diferentes. Ahí existen más vasos comunicantes de lo que algunos quieren ver. La explicación mecánica, AUH + retorno de votos en el conurbano no es aceptable para una sociedad con la complejidad que tiene la de hoy. Si bien es cierto que las minorías intensas no ganan elecciones, también es cierto que su “intensidad” implica cierta productividad política. Ejemplo: ¿no creés que las imágenes de la movilización durante el velatorio actuaron como transformadoras del escenario político? ¿Eso no es, a pesar de lo multitudinario, una “minoría intensa” haciendo política? ¿Eso no tuvo, luego, un correlato en imagen, intención de votos, sensación térmica política, en sectores muy vastos de la sociedad? Hay muchas formas de “intensidad” y un 678 para iniciados no es la única, ni tal vez la mejor.
      PD: La cada día más inevitable fusión de los peronistas federales con Macri muestra que las cercas de la identidad peronista en sentido puro están agujereadas.

      Abrazo

  8. pepe

    Todo lo que dice Manolo es cierto, por eso el Kirchnerismo es una mezcla de Peronismo y Progresismo. De la dos partes, porque casi todas las ideas politicas y economicas del gobierno son progres.

    el problema es cuando se reivindica a las estructuras peronistas desideologizadas que ganan elecciones, justamente imprimiendoles una mirada ideologica. como la verdadera reserva del proletariado argentino.
    Y tirandole encima, con bastante mala leche e hipocresia la “condicion de clase” al progresismo.

  9. pepe

    si creen que el relato kirchnerista existe solo en las mentes de la clase media, lo mismo sucede con este nuevo relato romantico reivindicador del aparato peronista y de los intendentes del conurbano.

  10. Pingback: Peronismo, kirchnerismo, progresismo: reflexiones liminares. « Ezequiel

  11. Mariano

    “el problema es cuando se reivindica a las estructuras peronistas desideologizadas que ganan elecciones, justamente imprimiendoles una mirada ideologica. como la verdadera reserva del proletariado argentino.
    Y tirandole encima, con bastante mala leche e hipocresia la “condicion de clase” al progresismo.”
    a mí me parece que el problema más grave es reivindicar todo lo bueno hecho por el kirchnerismo sin comprender cabalmente sobre qué se sostiene eso. Una reivindicación ligera. Y no lo digo para criticar lo bueno sino, para comprender la matríz del kirchernismo. Y, entonces, saber si vale la pena o hasta qué punto vale la pena el kirchnerismo. Porque “lo malo” no es un accidente o una circunstancia del kirchernismo, como tampoco “lo bueno” es accidente o circunstancia. Ambos son matriciales. Lo malo, permite que haya bueno porque le lava la cara y distrae. Lo bueno, necesita de lo malo para poder ser. Entonces cada cual que elija hasta que punto negocia con lo malo.

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