La importancia de representar

Me resulta un tanto inexplicable ciertas sorpresas sobre ciertas candidaturas pinchadas. ¿Puede sorprender que Cobos se desdibuje? ¿Puede sorprender que el espacio del pan radicalismo se debata sin fin por sus propios fantasmas?¿O que el reutemanismo no sea más que una gran operación mediática que ya lleva casi diez años? Las columnas de los grandes diarios argentinos y tribunas de doctrina son, además de operaciones a veces burdas, formas cada vez más deficientes de analizar la política. La deficiencia está en el ocultamiento -o cuanto menos en la ausencia- de los intereses concretos que los sujetos políticos expresan. La política sería es un electo de figuras que bailan en el centro de una “sociedad” que sólo es víctima o legitimizadora de última instancia con el voto, jamás un conjunto de actores tan contradictorios como sus intereses y objetivos, que se juegan a diario, que pujan y empujan entre sí. El papel de los medios es construir una historicidad corta a ese baile de figuritas, despojando a la política de cualquier conexión vivencial con las personas, volviendo inasible la relación dirigentes-dirigidos. Novela de ficción con sus “malos”, “buenos”, “caras nuevas”, etc.

Hay algo más que decir de la pelea de los medios con el gobierno: más allá de los intereses empresariales involucrados (y los personales en el caso de los Noble) el enfrentamiento es más vasto y prolongado y de casi imposible solución, en tanto el gobierno vino a disputarle a los medios el lugar sagrado de la construcción de sentido común. El menemismo fue el comienzo de la anti política. Pero alguien tenía que venir a relevar a la política del lugar de representación de la sociedad. Ese lugar lo ocuparon los medios. Los medios cobijaron a buena parte de los sectores sociales que fueron expulsados de los partidos y de las identidades políticas en los noventa. La “denuncia”, otrora papel del dirigente opositor, mutó en informe televisivo en horario central. Los reclamos históricos que la dirigencia política abandonaba (sociales, de ddhh, culturales) tenían también lugar -a veces marginal, a veces no tanto- en un periodismo que llenó lugares mucho más allá que las licencias del grupo Clarín. Lo que habría que anotar es que solo tangencialmente es una cuestión “ideológica” donde los medios se vuelcan a posiciones conservadores o de derecha, centralmente es una disputa por el espacio de representación política. El kirchnerismo (aunque en verdad hay que remontarse al 2001) le pelea a los grupos mediáticos ser el “canal” de las demandas sociales.

Desde el 2001 ciertas cartas se repartieron de nuevo y algunas viejas verdades afloraron. Una: la política se hace en las calles. Para ver lo que pasaba había que salir a la puerta porque la noticia aparecía antes que en la tele. Y la gente en las calles definió el rumbo. Definió en un par de días que el umbral de pobreza tolerable de la Argentina no era el 60%. En esos días extraños todavía se escuchaba fuerte en los medios la opinión de consultores económicos que arremetían contra “una sociedad que cree que se puede tener un standar de vida de primer mundo en el tercero”, como coreaban los Broda and cia, en un tiro directo a los sectores medios. Otra: que en el país pos todo, lo que aparecía como sólido -la Convertibilidad y todo su orden contingente- se desvaneció en 30 días de crisis y lo aparentemente perimido -las redes sociales realmente existentes, ya sean movimientos de desocupados, sindicatos, partidos políticos o el Estado mismo- se las rebuscaron para hacer frente al vacío. Ese fue el comienzo de la guerra por la representación, que se terminaría personificado años después entre el kirchnerismo y Clarín. No es casualidad que el discurso mediático, día a día, fuera dándole crédito a la idea ridícula de que a De la Rúa lo volteó una conspiración pejotista. Esa teoría encajaba más con el escenario que acababa de morir: el de la patria mediática que había tenido en la Alianza su gobierno. Su criatura, nacida de la conjunción del chachismo como núcleo ideológico y al delarruismo como candidatura moldeada en productoras publicitarias.

El desorden político actual se relaciona con todo esto: están los que advierten con mayor rapidez la necesidad de volver a representar algo, algo tangible, que puede ser corporativo o puede ser ideológico, o territorial, pero que ya no puede ser ninguna de esas cosas.  Ni bien murió Kirchner, en su propio velatorio, los dos grupos se empezaron a definir. No casualmente, los dirigentes opositores que quisieron y pudieron asistir en persona son, hoy por hoy, las figuras que conservan posibilidades de liderazgo: Macri, De Narvaez, Alfonsín, Binner, Pinedo. Dirigentes que tienen una construcción territorial desde los gobiernos -o que lo buscan- así como ciertas “banderas” ideológicas más o menos claras, lo que significa el deseo de representar “algo” y no “todo”. ¿Habrán ido a despedir inconscientemente al hombre que devolvió esa idea a la sociedad? Por el otro lado los que no pudieron estar:  Cobos, Carrió, Duhalde, Solanas. Personajes que viven del estrellato televisivo y que, como consecuencia lógica de esa autolimitación política, tienen más espectadores que votantes. No buscan el poder por escalones, sino que se imaginan un cielo por asalto que ordene todo lo que está mal, sea lo que sea. Sus plataformas electorales pueden ser distintas, pero su materialidad política es idéntica: grandes verdades, grandes denuncias, que engloban todo y que están diseñadas para ser aptas todo publico, como las pelis de una tarde de domingo. Representar, desde hace unos años, es otra cosa.

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15 comentarios

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15 Respuestas a “La importancia de representar

  1. walter

    hoy por hoy, las figuras que conservan posibilidades de liderazgo: Macri, De Narvaez, Alfonsín, Binner, Pinedo. Dirigentes que tienen una construcción territorial desde los gobiernos -o que lo buscan- así como ciertas “banderas” ideológicas más o menos claras, esa parte es joda no?

  2. ehhhh no.
    pero si bardeas justificá, capo.

  3. EstebanM

    Hola, primera vez que me animo a responder, la verdad siempre muy bueno lo que posteas. De hecho lo que decís sobre el territorio es verdad, bueno uno dijo que la organización vence al tiempo.

    Si sacaría a Duhalde de ese lugar donde pusiste a la runfla marketinera, no porque hoy no sea un producto mediático, sino porque fue un tipo que siempre buscó construir poder. Eso no se lo podemos negar. (Lo que pasa es que siempre fue medio perdedor y eso en el peronismo pesa y mucho).

    Y en cuanto a la política marketinera, la antipolítica le hizo muy mal al país, le hace muy mal al país, llegando a extremos burdos como fue la semana pasada. Esperemos que cierta oposición vuelva a retornar el sendero de la política (con todo lo que ello engloba) porque al fin y al cabo así vamos a tener mejores ámbitos de negociación. Y si la política prevalece, los medios concentrados pierden lugar como factor de poder.

    Otra cuestión que nadie toca es que la antipolítica genera en la mass media la sensación de que solo mediante la hegemonía se puede gobernar, porque a nadie le gusta la anarquía. Y la verdad que eso no es lo óptimo para la democracia. (Ayer lo llenó Nestor, pero mañana lo puede volver a llenar un Videla, un Onganía, los huecos en política se llenan y casi siempre de manera violenta)

    Volver a poner en un pedestal la palabra negociación es la tarea.

    Un abrazo.

  4. ranciere

    Excelente post, coincido en casi todo.

  5. Los Medios empezaron a ocupar, durante la fiesta menemista, los lugares que iban abandonando distintos estamentos del Estado.

    Nadie creía en la Justicia. Ergo, para que ésta puediera ser alcanzada, la denuncia se hacía por teléfono a un canal de televisión para que mandaran al lugar del hecho a sus “fiscales”, los noteros.
    Así la denuncia, el juicio (público y mediático) y la condena (ídem) se llevaban a cabo en las pantallas de los televisores.

    ¿Necesitabas conseguir algo? No había más que llamar a la TV para que fuera a filmarte encadenado en la plaza o llorando frente a tu casa. Todo podía ser resuelto gracias a la “caridad” de esa presencia que se tornaba omnipresente y omnisciente que era la TV.

    O la revista de Lanata, claro. O Día D.
    Y todo se podía resolver si seguíamos la sentencia de filósofo Barrionuevo: “había que dejar de robar por dos años”. Listo.

    Saludos.

    • EstebanM

      Para no caerle con todo el peso del hoy a los militantes del ayer, también hay que tener en cuenta que la idea de “fin de época” tenía un consenso muy grande. De hecho la convertibilidad tenía un consenso enorme, culpa también de la pésima gestión económica de Alfonsín y sus equipos económicos. Psicológica y moralmente la hiperinflación fue un daño a la sociedad y al sistema político (con sus militantes adentro).
      Esto lo aclaro ver un poco mas la cuestión en perspectiva.

  6. joni

    la construcción del poder político de este gobierno y ¡sobre todo el territorial! es funcional a la derecha.

    • TUA

      Pregunta: ¿De que manera plantearias una construccion alternativa de poder (con fuerza suficiente), teniendo en cuenta que las estructuras territoriales existen y si no los tenes vos los tendra alguien mas?

      • joni

        analogicamente, la bonaerense es una maquina de negocios (como otras). Tratamos de desactivarla o la compramos? lo segundo es lo más fácil, pero entonces lo único que cambia somos nosotros y la bonaerense queda igual. Lo mismo con el poder político y sindical.
        Ustedes sobre estiman la representatividad de esas estructuras de poder, y encima subestiman cualquier alternativa. Ya les ganaron, y eso que “tienen el poder”.

  7. TUA

    Mirá, yo particularmente no me identifico con el peronismo (tampoco anti), y seguramente varias de las cosas que te desagradan son parecidas a las que me desagradan a mi:

    Creo que una posibilidad es bancar opciones bienintencionadas que vengan “a pelear a todo o nada” en inferioridad de condiciones pero limpiamente, y muuy probablemente perder heroicamente.

    Otra opción es construir la fuerza nesesaria, usando incluso algunos de los métodos con que peleó y ganó siempre el enemigo, y dar una pelea calculada paso a paso.

    Hoy (y nunca antes) veo muchas batallas ganadas, y otras tantas batallas que todavía no se dieron. Confío en que puedan darse, en la medida que apoyo popular aumente. Y veo indicio alguno de que las alternativas al Kirchnerismo tengan realmente “con qué”.

    Además, no se puede cambiar nada sino es desde adentro.

  8. Martin

    Me parece muy interesante el post, y dice muchas verdades. Aunque no estoy de acuerdo cuando decis que el Kirchnerismo le disputa a los grupos mediaticos ser el canal de las demandas sociales, sino mas bien le disputa el puesto para generar ciertas ideas y estilo de pensamientos en la sociedad de manera tal que esta crea lo que al gobierno nacional le convenga para el beneficio de sus propios intereses. No veo una diferencia importante entre lo que hace clarin y lo que esta pretendiendo generar este gobierno a traves de su peleas con los medios (por lo menos un gran sector de ellos).

  9. fd

    Está buena la nota.
    Sinceramente creo que la posición de los medios antagónicos a Clarín, si este último realmente cayese, si eso pasara… creo que se moderarían y quizás se pararían más en una de cal y otra de arena…
    Es un pensamiento, es esa sensación de intento de equilibrios… Simplemente la tendencia… de todas maneras si las cosas siguen cambiando como lo vienen haciendo no veo motivo para no festejarlo y apoyarlo…
    Sinceramente la intención de cambiar el país paso a paso, intentando dar pasos, unos más fuertes que otros pero buscando siempre firmeza, habla de un proceso de legitimación de las conquistas logradas. Obviamente no son perfectas, eso no pasa nunca…

    ¿A quién representa quién?

    Una de las acepciones de negociar es:
    “Tratar asuntos públicos o privados procurando su mejor logro”
    La interpretación es amplia pero lo que debe quedar claro es que cualquier acuerdo de partes es negociar y es algo que existe mucho antes que las monedas…

    fd

  10. Muy bueno el post.
    Creo que esa visión fantasiosa y hasta casi ignorante de aquellos personajes que no estuvieron, de pensar que como por arte de magia todo se acomoda por que ellos son “buenos” es lo que le atrae a mucha gente y que al igual que ellos pareciera que no se preguntan mucho ni el por qué ni el cómo. Tal vez tengan que darse la cabeza contra la pared para entender que (cómo vos decís) representar es otra cosa.

  11. martinsabato

    Los 90 significaron el advenimiento del neoliberalismo, el pelotudismo televisivo, y la crisis en el ejercicio del rol cívico que se pudo traducir en una crisis del sistema democrático sustancial y su repentina transformación en una mera formalidad. En el 2001 estalló la crisis, y el pueblo se manifestó saliendo a las calles para lograr recuperar algo que había perdido en la década menemista. Esa representividad que pareció resurgir no fue merito del kirchnerismo ni mucho menos, si no que significó el despertar de una conciencia colectiva, y el desprecio hacia el modelo que el peronismo de aquella época había propuesto. No olvidemos que Kirchner y Cristina pertenecían al mismo partido que el presidente que salió DOS veces reelecto como presidente y candidato oficial del justicialismo, y quien llevo a una PRONFUNDIZACIÒN DEL MODELO tal que terminó por hundir a la economía y a la sociedad argentina. Entonces ¿Realmente se puede hablar del kirchnerismo como un movimiento yuxtapuesto a lo que fue el menemismo de los 90? Las diferencias, claro están, en el cambio de algunas medidas económicas y políticas que en Argentina por tropiezos pretéritos y conciencia colectiva NO SE PODRÀN cometer jamás. Pero ideológicamente hablando, se sigue tratando de la manipulación justicialista. Hoy la contradicción tiene otra cara: sos oficialista o sos golpista, oligarca, defensor del Grupo Clarín, internacionalista y bancas al FMI. Esa es la nueva representación que obtuvo el Kirchnerismo? Por lo menos yo no encuentro un lugar en esa estructura…

    • fd

      martinsabato más allá de estar o no de acuerdo con lo que planteas te propongo una cosa. Quete preguntes quién sos, qué te identifica.
      Que enumeres las cuestiones con las que te sentirías mucho más contento, las acciones que te darían orgullo, las cuestiones que apoyarías sin dudarlo ni un instante…
      Si querés hacerlo acá, buenísimo, si querés hacerlo con otra gente buenísimo también, si lo hacés con alguien cercano también está buenísimo. Y si lo hacés solo, sin compartir nada con nadie, también está buenísimo porque plantearse la duda y comenzar a reflexionar es un muy buen comienzo…
      Quizás esto que te planteo ya lo hayas hecho de algún modo… Así que te propongo que te imagines en el campo de acción y cómo vos harías para cambiar esto o aquello para mejorar eso que tanto querés, para llegar a se mundo anhelado.
      Y ya que veo que mirás la historia… pensá en los pro y contras de cada acción… de cada ficha movida… Las conquistas, las perdidas, lo que se sostiene, la sociedad, la vida en sí misma, y el ser humano en sí mismo… Es muy probable que no coincidas en todo con tus amigos y gente allegada…
      Imagínate todo eso… y pensá, “¿dónde estoy parado?”

      Un abrazo,
      fd

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