Archivo mensual: noviembre 2010

El peronismo como progresismo

Y bue, alguien tenía que decirlo. El debate tiene sede central en lo de Artemio y viene de hace rato. Entiéndase lo que sigue como una divergencia parcial y un intento de aporte, nada más.

El debate, en mi criterio, tiene a veces una deficiencia , y es que suele cosificar en nombres como “peronismo”, “kirchnerismo”, “progresismo”, lo que en verdad son identidades de sujetos políticos vivos, actuantes en el presente (y en el pasado), y por lo tanto en permanente transformación. Aunque como me dijo una vez un profesor: ojo, las cosas cambian, pero no todo cambia todo el tiempo. Es verdad.  Pero es central dar cuenta de que el debate tiene que darse a partir de los posicionamientos reales de personas reales, no de estructuras inmutables. De lo contrario, muchos estarán diciendo muchas cosas distintas con la misma palabrita. En ese sentido es complejo plantear, como hace Artemio, que el kirchnerismo sea “una etapa más del despliegue populista, muchas veces contradictorio, iniciado en el año 1946“. La frase, ingeniosamente, intenta zurcir casi setenta años de historia política. El problema no es tanto su veracidad, si no su utilidad explicativa. Adoptando lo que el trotskismo volvió su frase literaria más simpática -“los que se reclaman del”- hace rato se saldó la discusión sobre si, por ejemplo, Menem fue un presidente peronista. Casi como el debate sobre si lo de Piazzolla es tango. Es. Pero al mismo tiempo -dato central- el “tango”, como concepto que explica de lo que hablamos, pierde sustancia. Es así la vida. Al decir “tango” podemos estar hablando de los tambores de los esclavos negros del Buenos Aires de 1860 como de la música de lenguaje académico y contemporáneo del siglo XXI para una elite reducida de sectores medios acomodados. Nadie duda de que el “tango” exista, sí de que la sola invocación de su nombre se pueda usar como concepto explicativo y, todavía más, comparativo.

Volvamos a la política. Si Carlos Saúl  fue peronista, pero los sujetos políticos reales que hoy son kirchneristas no fueron menemistas en su amplísima mayoría -como el propio Artemio, ejem-, tenemos un problema en la continuidad de lo que se llama “peronismo”. Verlo como un simple problema de “modalidad” dentro de un corpus peronista que todo lo atraviesa es más una construcción teórica que un proceso histórico real. Lo mismo que hicimos con el menemismo, podríamos hacerlo para atrás. Tal vez  por eso suene coherente que el “peronismo” en sentido estricto, como fuerza política, haya muerto con el propio Perón en 1974. Sin negar que subsista como identidad, aparato partidario, etc. El kirchnerismo, que nació en el 2003, en tanto conjunto de sujetos políticos, sociales y culturales actuantes tiene componentes peronistas y otros componentes que no lo son. No se trata de ninguna “superación” del peronismo, sino de una conformación político-social que nació de la implosión histórica del 2001, y no de la continuidad de un proceso anterior. Es verdad que no se trata de una “anomalía”, aunque eso no implica que se trate de un capítulo más de “peronismo”. Ese dato, el del surgimiento durante la crisis, suele ser subestimado, tal vez porque a diferencia de procesos similares de la región, la hecatombe argentina dejó en pie nombres y estructuras (el “radicalismo” por ejemplo) lo cual no quiere decir que haya dejado en pie lo que hay adentro de ellas, ni lo que ellas representan.

Entonces, ¿qué parte del peronismo toma el kirchnerismo? Sin dudas, sus elementos más progresistas. Elementos que estaban presentes desde los inicios del peronismo. Como la política de ampliación de derechos, sean políticos, económicos o sociales. En cambio, el kirchnerismo no tomó otros elementos presentes en el peronismo, como el autoritarismo. Elemento histórico del peronismo de la década del cuarenta, pero que tiene buenos continuadores en personajes políticos del presente. Como bien puede ser el dualhdismo y su perfil autoritario visible en la represión del puente Pueyrredón o en los llamados a una “pacificación nacional” que pide el fin de los procesos judiciales contra los criminales de la dictadura. Posiciones, estas, rastreables en el “peronismo”, pero no en el “kirchnerismo”.

Tenemos entonces que el kirchnerismo no busca heredar un imposible “peronismo” genérico, si no uno más estrecho y específico que podríamos llamar, hoy, retrospectivamente, peronismo progresista. Y que se emparenta con muchas políticas del primer, segundo y tercer gobierno de Perón como el fifty-fifty, la ampliación de derechos, o la protección social, pero a la vez contiene otras muy importantes que provienen de otras tradiciones políticas y culturales como el debate sobre los medios de comunicación, las políticas anti discriminatorias  o un discurso más regionalista que nacionalista. Políticas que, además, construyeron “kirchnerismo” en sujetos de carne y hueso que no provienen del peronismo.  El kirchnerismo aparece entonces como el primer experimento político de la etapa democrática que conjuga un anclaje en ciertos aspectos del peronismo (pero excluyendo otros), sumando a muchos referentes que provienen de allí (pero excluyendo a otros) y sumando también a sectores que realizan por primera vez una experiencia de pertenencia política. Sujetos que no están “volviendo” de nada, y que encuentran lazos hacia el gobierno desde un relato histórico que comienza, con suerte, en 1983 o la década del 90. De este híbrido surge, también, el desfiladero: al kirchnerismo se le puede pedir cualquier cosa, porque no tiene historia, no tiene límites ni tiene veinte verdades. Y eso es bueno, y es malo, también.

Anuncios

19 comentarios

Archivado bajo General

Formosa

La Diputada tucumana por el FpV, Stella Maris Córdoba, rubricó un proyecto de Resolución expresando su “más enérgico repudio por la muerte de dos indígenas tobas en la Provincia de Formosa durante la represión policial de una protesta llevada a cabo el día 23 de noviembre de 2010 en la Colonia La Primavera” y la “preocupación del congreso en pos de un pronto esclarecimiento de los hechos”.
“Un grupo acompañado de policías atacó a balazos a los aborígenes que desde hace seis meses mantienen cortado el tránsito en reclamo de la restitución de tierras que les pertenecen y de las que fueron desalojados”, reseñó la diputada nacional quien se basó en las denuncias de Félix Díaz, representante de los pobladores originarios y funcionario del INADI,
…….
El Partido Frente Grande manifiesta su absoluto repudio a la salvaje represión llevada a cabo contra el pueblo Qom en la provincia de Formosa

No hay justificación para que quienes dicen apoyar al proyecto nacional que encabeza la compañera Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, como el gobierno formoseño, avale con su accionar o desidia esta clase de atropellos y le solicitamos al Gobierno nacional que, sin menoscabo al ordenamiento federal, ejecute todas las acciones necesarias para evitar cualquier tipo de impunidad si no hay una respuesta satisfactoria perentoria por parte del gobierno provincial.

Eduardo Sigal (Presidente)
Adriana Puiggrós    (Vice Primera)
Daniel San Cristóbal (Secretario General)
Javier Hermo (Secretario de Prensa)

………

El líder piquetero Luis D’Elía encabeza este viernes (26/11) una marcha con destino a la Casa de Formosa en repudio por el asesinato de 2 integrantes del pueblo toba ocurrido en esa provincia.

Durante el recorrido, D’Elía, una de las voces más reconocidas del kirchnerismo, cargó duramente contra el gobernador Gildo Insfrán y lo acusó de ser “el autor intelectual” de las muertes ocurridas en el marco de una represión.

“Gildo Insfrán es el único responsable de esta situación. Hace mucho que no hay democracia en Formosa, es un prepotente y un autoritario”, consideró D’Elía al iniciar la marcha en Corrientes y Callao.

……

Ezequiel Meler, http://ezequielmeler.wordpress.com/

Ojalá fuese tan simple. Un inescrupuloso gobernador del NEA se vuelve un lastre autoritario, al reprimir sangrientamente a la población indígena local. Lo condenamos, intervenimos la provincia, y listo.

No niego que esas medidas, condena e intervención, sean necesarias y hasta forzadas dada la situación que se presenta. Pero si creen que Formosa es un hecho aislado, tanto en lo que refiere a la situación de los pueblos originarios, como en lo referente al rol, composición e ideario del llamado “peronismo periférico”, estarán, a mi juicio, cometiendo un error

2 comentarios

Archivado bajo General

el momento en que estás

Está triste Cristina. Muy. Se le nota en cada inflexión de la voz, y la sombra de Néstor todavía le flota en cada idea, en cada anuncio, en cada recuerdo. Habla bien de ella, muy bien. Humanamente. La muerte y la política son dos hermanitas que tantas veces van juntas en este país….y la experiencia argentina podía hacer suponer que Cristina saliera “mas dura”, refugiada en un escudo anti balas impenetrable.  Como tantos otros que hicieron el duelo en público, o escapando en verdad del duelo, volviéndolo “lucha”. Y no sería un dato tan nuevo en ella, reforzaría una parte de su personalidad, esa que bien o mal tuvo que construir para lidiar en un mundo de hombres como es, todavía, la política. Pero no, ella se desarma un poquito, nos comparte su dolor y las cámaras de la televisión oficial tienen que hacer un juego sutil para no mostrar el gesto más brusco del llanto, tan lejano a la pose que tenemos acostumbrada en nuestra mente de lo que es un “jefe de Estado”. En fin, lo irremediable pasó, y como ella mismo dijo, no es el momento más dificil, si no el más doloroso.

Sin embargo el kirchnerismo siempre tuvo una facilidad para revertir escenarios negativos, complejos, adversos y una dificultad mayor para surfear olas más tranquilas. No es bueno en la pachanga, digamos ¿Estamos en uno de esos momentos? Si y no, según como se lo mire. La economía y la imagen pública están “bien”, casi que pum para arriba. Las dudas que habían instalado los medios antes y después de la muerte de Néstor, están superadas o en camino a serlo (conducción del peronismo, posibilidades de triunfo en 2011, conducción de la economía, control de la calle, etcétereas). Pero otras señales se prenden. Una que viene de días antes: el asesinato de Mariano Ferreyra y todo lo que alumbró esa muerte. Otra es más nueva: Formosa reprimiendo a estudiantes y tobas. Falta que Gildo salga a pegarle a gente en sillas de ruedas y cartón lleno.

….

Ferreyra y Formosa para de nuevo al kirchnerismo en esa tensión que en general, manejó mal. Y es la de usar su fuerza, su vitalidad política, su poder de dominación, para limpiar la alfombra interna. Porque además, estos dos casos muestran una particularidad especial. No son problemas con el corazón de sus aliados estructurales. Insfrán  y Pedraza no son Scioli y Moyano. Soltarles la mano, o más, darles un empujoncito, limarles el poder, no implica renunciar a ninguna estructura fundamental de la política argentina, ni pondría en jaque ningún super acuerdo de gobernabilidad.

….

Para empujar por este costado es que también deberíamos aprovechar el entusiasmo político pos Néstor. No hay que “explicar” a Gildo, hay que putear a Gildo. Y a Pedraza. Y bancar a Cristina. Como me dijo alguien, pedirle menos y hacer más.

 

13 comentarios

Archivado bajo General

El poder…del Rocanrolnnn

fotos de Edgardo  Kevorkian y música de Antonio Boyadjian

Deja un comentario

Archivado bajo General

La importancia de representar

Me resulta un tanto inexplicable ciertas sorpresas sobre ciertas candidaturas pinchadas. ¿Puede sorprender que Cobos se desdibuje? ¿Puede sorprender que el espacio del pan radicalismo se debata sin fin por sus propios fantasmas?¿O que el reutemanismo no sea más que una gran operación mediática que ya lleva casi diez años? Las columnas de los grandes diarios argentinos y tribunas de doctrina son, además de operaciones a veces burdas, formas cada vez más deficientes de analizar la política. La deficiencia está en el ocultamiento -o cuanto menos en la ausencia- de los intereses concretos que los sujetos políticos expresan. La política sería es un electo de figuras que bailan en el centro de una “sociedad” que sólo es víctima o legitimizadora de última instancia con el voto, jamás un conjunto de actores tan contradictorios como sus intereses y objetivos, que se juegan a diario, que pujan y empujan entre sí. El papel de los medios es construir una historicidad corta a ese baile de figuritas, despojando a la política de cualquier conexión vivencial con las personas, volviendo inasible la relación dirigentes-dirigidos. Novela de ficción con sus “malos”, “buenos”, “caras nuevas”, etc.

Hay algo más que decir de la pelea de los medios con el gobierno: más allá de los intereses empresariales involucrados (y los personales en el caso de los Noble) el enfrentamiento es más vasto y prolongado y de casi imposible solución, en tanto el gobierno vino a disputarle a los medios el lugar sagrado de la construcción de sentido común. El menemismo fue el comienzo de la anti política. Pero alguien tenía que venir a relevar a la política del lugar de representación de la sociedad. Ese lugar lo ocuparon los medios. Los medios cobijaron a buena parte de los sectores sociales que fueron expulsados de los partidos y de las identidades políticas en los noventa. La “denuncia”, otrora papel del dirigente opositor, mutó en informe televisivo en horario central. Los reclamos históricos que la dirigencia política abandonaba (sociales, de ddhh, culturales) tenían también lugar -a veces marginal, a veces no tanto- en un periodismo que llenó lugares mucho más allá que las licencias del grupo Clarín. Lo que habría que anotar es que solo tangencialmente es una cuestión “ideológica” donde los medios se vuelcan a posiciones conservadores o de derecha, centralmente es una disputa por el espacio de representación política. El kirchnerismo (aunque en verdad hay que remontarse al 2001) le pelea a los grupos mediáticos ser el “canal” de las demandas sociales.

Desde el 2001 ciertas cartas se repartieron de nuevo y algunas viejas verdades afloraron. Una: la política se hace en las calles. Para ver lo que pasaba había que salir a la puerta porque la noticia aparecía antes que en la tele. Y la gente en las calles definió el rumbo. Definió en un par de días que el umbral de pobreza tolerable de la Argentina no era el 60%. En esos días extraños todavía se escuchaba fuerte en los medios la opinión de consultores económicos que arremetían contra “una sociedad que cree que se puede tener un standar de vida de primer mundo en el tercero”, como coreaban los Broda and cia, en un tiro directo a los sectores medios. Otra: que en el país pos todo, lo que aparecía como sólido -la Convertibilidad y todo su orden contingente- se desvaneció en 30 días de crisis y lo aparentemente perimido -las redes sociales realmente existentes, ya sean movimientos de desocupados, sindicatos, partidos políticos o el Estado mismo- se las rebuscaron para hacer frente al vacío. Ese fue el comienzo de la guerra por la representación, que se terminaría personificado años después entre el kirchnerismo y Clarín. No es casualidad que el discurso mediático, día a día, fuera dándole crédito a la idea ridícula de que a De la Rúa lo volteó una conspiración pejotista. Esa teoría encajaba más con el escenario que acababa de morir: el de la patria mediática que había tenido en la Alianza su gobierno. Su criatura, nacida de la conjunción del chachismo como núcleo ideológico y al delarruismo como candidatura moldeada en productoras publicitarias.

El desorden político actual se relaciona con todo esto: están los que advierten con mayor rapidez la necesidad de volver a representar algo, algo tangible, que puede ser corporativo o puede ser ideológico, o territorial, pero que ya no puede ser ninguna de esas cosas.  Ni bien murió Kirchner, en su propio velatorio, los dos grupos se empezaron a definir. No casualmente, los dirigentes opositores que quisieron y pudieron asistir en persona son, hoy por hoy, las figuras que conservan posibilidades de liderazgo: Macri, De Narvaez, Alfonsín, Binner, Pinedo. Dirigentes que tienen una construcción territorial desde los gobiernos -o que lo buscan- así como ciertas “banderas” ideológicas más o menos claras, lo que significa el deseo de representar “algo” y no “todo”. ¿Habrán ido a despedir inconscientemente al hombre que devolvió esa idea a la sociedad? Por el otro lado los que no pudieron estar:  Cobos, Carrió, Duhalde, Solanas. Personajes que viven del estrellato televisivo y que, como consecuencia lógica de esa autolimitación política, tienen más espectadores que votantes. No buscan el poder por escalones, sino que se imaginan un cielo por asalto que ordene todo lo que está mal, sea lo que sea. Sus plataformas electorales pueden ser distintas, pero su materialidad política es idéntica: grandes verdades, grandes denuncias, que engloban todo y que están diseñadas para ser aptas todo publico, como las pelis de una tarde de domingo. Representar, desde hace unos años, es otra cosa.

15 comentarios

Archivado bajo General

Poder: mamíferos y política

Por Antonio Boyadjian  (TUA)

Los mamíferos, a diferencia de otros animales, consumen cerca de dos tercios de la energía que producen, con el único fin de mantener constante su temperatura corporal alrededor de los 36.5º.

Sorprende que semejante proporción de recursos sea destinada a tan solo una de las tantas tareas que ocupan al organismo. Más teniendo en cuenta que por este motivo, los mamíferos se ven obligados a ingerir muchísimo más alimento que otros animales. A un lagarto, por ejemplo, le basta con cazar esporádicamente algún animal y -con la energía que le provee- puede sobrevivir largos periodos de tiempo sin necesidad de alimentarse constantemente.

A pesar de su aparente desventaja, los mamíferos han conquistado y dominado el planeta (su mayor exponente somos nosotros, los seres humanos). La temperatura constante posibilitó, entre otras cosas, desarrollar cerebros más complejos, adaptarse a los climas más adversos y alcanzar habilidades físicas variadas (velocidad, fuerza, tamaño, etc.)

Muchas de sus ventajas evolutivas guardan una estrecha relación con el hecho de ser homeotermos, permitiéndoles evolucionar con eficacia a través de los últimos 200 millones de años.

En síntesis, la permanencia y predominio de los mamíferos son producto del “poder” que les da ser homeotermos, pero tiene el “costo” de consumir las dos terceras partes de los recursos generados.

Algo similar pasa en la política. La proporción de recursos utilizados en la relación política-poder probablemente sea similar (o incluso mayor a dos tercios). La energía (trabajo, tiempo, recursos, etc) que insume acumular y sostener poder, seguramente será mucho mayor que la que se dedique a la gestión en sí, pero este poder es la herramienta fundamental con que se contará para llevar adelante la construcción de políticas. Durante este ejercicio, aparecerán conflictos por intereses contrapuestos, en muchos casos con poder suficiente para pulsear hasta las últimas consecuencias con el poder político.

La temperatura constante es a los mamíferos, lo que el poder a la política.

Los políticos hacen todo para acumular poder y dinero para sí. No les importa otra cosa, por lo tanto lo harán todo en función de ese único objetivo.”

Esta frase resume un poco el imaginario político de una gran porción de la sociedad. A partir de la instalación de esta idea (estimulada, además, desde sectores en disputa), la consecuencia argumental es que la política es hipócrita, corrupta, sucia, y no se puede esperar nada bueno de ella, nunca. Son todos iguales. Que se vayan todos.

Desde esta concepción anti-política, las acciones que puedan practicarse durante una gestión de gobierno, se interpretarán de dos maneras posibles:

– Las que buscan beneficiar únicamente a un sector particular, del que también resultará beneficiario el político en gestión.

– Las políticas que son aparentemente positivas para sectores más amplios de la sociedad, pero que en realidad pretenden -a través de “actos demagógicos”-  el beneficio propio con fines electorales.

Esta línea de pensamiento tiene como eje central el desprecio por los mecanismos de construcción del poder político, y no incluye la existencia de factores de poder externos a la política, muchas veces más fuertes. A estos sectores les resulta funcional ese descrédito hacia la dirigencia, buscando erosionar dicho poder político, ya que la única herramienta con que cuentan las sociedades (democráticas) para poner límites a esos sectores, es, justamente, la política.

¿Cómo imaginar un gobierno que pretenda cierto grado de re-distribución del ingreso sin la construcción de una sólida estructura de poder?

Los núcleos duros del poder establecido también buscan conservar y aumentar su hegemonía. Para dar esa pulseada penetran en la sociedad por distintas vías, con su propia diversidad e intereses cruzados.

El lugar de un gobernante ha de ser un lugar incómodo. En cada toma de decisiones habrá sectores que pierdan y la posibilidad de errores que damnifiquen a muchos. Incluso,  muchas de esas decisiones tendrán como única finalidad  la acumulación de poder -a veces en contraposición a los propios objetivos perseguidos-.

Es interesante, entonces,  imaginar que características en la personalidad de un gobernante lo llevan a encontrar atracción por cargos de enorme responsabilidad. Sin duda será imprescindible un componente de vocación (o ambición) de poder. Una persona que aspira a estar en un lugar tan intempestivo seguramente encontrará un goce particular en el ejercicio del poder.

La descalificación hacia un político por su afán de poder resulta, como mínimo, paradójica.

Un médico forense que hurga en un cuerpo inerte y un asesino que descuartiza a su víctima, posiblemente compartan un morbo similar, con la diferencia de que, en un caso se encarna en una acción que sirve a la sociedad, y en el otro, no tanto…

Los lagartos siguen siendo dinosaurios. Solitarios sobrevivientes de pasivos roles, dependientes de factores externos. Por el contrario, el ser humano (máximo exponente de mamífero y homeotermo) depende principalmente de las condiciones que pueda generar por sí mismo. Responsabilidad y libertad.

El poder siempre es un fin. Lo interesante ocurre cuando además es un medio.

Deja un comentario

Archivado bajo General

¿Carlos Gabetta o Joaquín Morales Solá?

Pero el peronismo está en el gobierno, y al cabo de un período de esperanzas y gestos que parecían confirmarlas, se reitera a sí mismo. Torna a demostrar que es la expresión política de la peor cara de la cultura política y social argentina. Todos han mostrado antes esa cara; conservadores y liberales. La excepción (y no siempre) han sido las diversas corrientes del socialismo, pero por algo fueron políticamente minoritarias y acabaron rápidamente casi arrasadas por el peronismo. Todos han transgredido de una u otra forma, pero el peronismo lleva al paroxismo la reivindicación del tribalismo, ese componente negro de la cultura cívica argentina. No sólo no respeta la ley como los demás, trasgrede las relaciones personales, las reglas mínimas de conviviencia, y lo hace en nombre del progreso; sobre todo de la igualdad. Pero el peronismo iguala por lo más abajo, por lo subterráneo, como si para hechar sus raíces debiese atravesar hiriéndolas de muerte, todas las capas históricas de civilización hasta hundirse en un pasado anterior a toda razón y florecer en los balcones de la Argentina moderna. El peronismo es prepotencia pura, de esa que no vacila ante el crimen. En eso se emparenta con las dictaduras militares que fueron la expresión tribal de la gran burguesía liberal y conservadora argentina. Por algo las ha apoyado cuando no iban en su contra. El peronismo es una cultura explícita de la inmoralidad política, que no requiere ni busca explicación; para algunos es un “sentimiento”; para otros, una “persistencia”, una “obstinación”. Para casi nadie es un fenómeno objetivo digno de análisis crítico, a pesar de que ha sucitado las más descabelladas esperanzas y protagonizado varios de los momentos más sombríos de la historia nacional.

Así, a los millones de convencidos y sacrificados peronistas de base y a sus mejores intelectuales (sin contar a la pléyade de desencantados de izquierda y oportunistas actuales), les ocurre lo mismo que a los comunistas durante el estalinismo: sometidos por un aparto que, aunque muy distinto, les impide por la demagogia, la fuerza o el crimen, el uso de la reflexión y la crítica, acaban justificando los peores medios en nombre de los fines.

¿Que berretita no? El Le Monde Diplomatique no puede darse el lujo de publicar cualquier basura…hay que mandarle un mail urgente a Ramonet.

53 comentarios

Archivado bajo General