Archivo mensual: septiembre 2010

Sin margen

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Servicio Cívico Voluntario: ¿no lo vamos a discutir?

El proyecto votado por el Senado tiene varias cosas que no van, o cuanto menos que me despiertan muchíiiiisimas dudas. Lo que no es igual a saldar la cuestión simplemente por la negativa total, absoluta y prejuiciosa. Martín hace ya mucho tiempo pensó en esto, lástima que no encuentro el post exacto.

Antes que nada, hay que preguntarse en respuesta a qué habría que pensar algo así. No es tan difícil: después de ocho años de crecimiento ininterrumpido, de recuperación del empleo, de instalación de planes sociales masivos, grandes sectores siguen estando “desenganchados” de la dinámica social general. Más aún, la fabricación de una desigualdad estructural, hace que el fenómeno de la exclusión sea un hueso que se resiste a casi todas las mordidas. ¿Qué puede hacer el Estado? Si la asignación no alcanza, si los 6 puntos del PBI para educación no alcanza, si un desempleo bajo no alcanza. La propuesta pone el dedo en la llaga: hay que hacer otra cosa. Además hay que hacer otras cosas.

Pensar en las capacidades pedagógicas del sargento Giménez da miedo. Es cierto. El recorte socio-económico de los eventuales participantes, también. Porque lo convierte en un gran reformatorio temporario.

Pero no así -al menos de no de entrada- pensar en la utilización de espacios estatales para darles productividad social. El otro día fue a la ESMA a escuchar a Paco Ibáñez. ¿Fui a la ESMA? Si y no. Es un museo de lo que fue y es también, un cálido parque público donde pude escuchar a un cantante español anarquista. Quiero decir: los cuarteles son ámbitos del Estado argentino. Tanto como una escuela pública. Y si todavía no lo son, deberían serlo. Hay que hacerlo. Tal vez no sea aún el tiempo, tal vez no sea la forma, pero hay que recuperar soberanía sobre eso.

El cerramiento del programa sobre los pobres es también cuestionable. Algo bastante parecido al reclutamiento de Martín Fierro. El ejército para los “mal entretenidos”. ¿Por qué no pensar en un CBC social? Un nivelador. Inclusivo y federal. El mercado desiguala, crea ricos y pobres, te deja en la lona o te pone en Puerto Madero. Pero también separa. Va creando cercos sociales, que después son rejas, después countries y  termina construyendo continentes distintos para gente distinta. El Estado debería hacer todo lo contrario.

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Hebe no es Biolcatti, aunque parezca

Llegué tarde, cuando el himno cantado por Teresa Parodi iba acompañando a la gente en la retirada. Un dato: mucha más gente de la que me imaginaba. Rondaba la idea de que la convocatoria de ayer  en Tribunales estaba demás, porque intentaba poner en agenda una cuestión que si en algún momento atrajo a la gente, hoy ya no.  Sin embargo la plaza, incluso sobre el final del acto cuando varias columnas se desparramaban por 9 de julio, estaba llenita. A ojo de buen cubero, diría que un 30% menos que en la anterior. Para los que creemos que la política se tiene que hacer -también- en las calles, es un dato importante.

Como llegué tarde después de los discursos y para colmo me iba a otro lado, caminé rápido, metiéndome entre las columnas, para echar una miradita, ver como estaba el seisieteochismo movilizado. Heterogeneidad, con un componente de clase media, profesional, capitalino, preponderantemente. Aunque varios micros alrededor mostraban un componente organizativo más serio. Así y todo, y con todas las limitaciones del caso, se sigue palpando un sujeto (un sujetito, pongamos) nuevo, o por lo menos una articulación novedosa. Sindicalismo puro y duro con artistas sensibles y tiernos, jóvenes militantes en poses de peronismo explícito al lado de jóvenes no encuadrados, y que parecieran ser parte de una politización televisiva.

Más tarde, en la edición noctámbula de la tv política, hice zapping entre palabras + palabras – y 678. Dos cosas relacionadas, en algún punto: en el primero, una carnicería, dónde el discurso de Hebe fue repetido, analizado, y juzgado hasta el final de la emisión. Está bien, son las reglas del juego. Qué no hubiéramos dicho de este lado si el llamado insurreccional a la toma de la Corte saliera de la boca de Biolcatti. Hay, si, una diferencia sustancial: el poder de quien emite la amenaza. ¿Ah, si lo dice ella está bien y si lo dice otro está mal? Como ése es el nivel argumental de estos momentos, es complicado plantear cualquier cosa. Más complicado si, por ejemplo, Vicky Donda habla de DDHH “recortados”, “usados por este gobierno” entre otras cosas. Y en el mismo programa. Muy complicado. Algo que después, en otro bloque, Beatriz Sarlo dijo igual aunque con mejores recursos de oratoria. Acá se toca con 678.  ¿Qué dijo Beatriz sobre las palabras horribles y antidemocráticas de Hebe? Que su preocupación principal era ver qué decía hoy Página 12 del acto. “El diario que leo todos los días, y dónde por mucho tiempo me sentí representada”. Hay muchos sentimientos que se pueden despertar cuando la que dice eso escribe artículos en tapa en La Nación. Pero la cuestión central que se descubre es que así como el gobierno le fija la agenda al resto de la política -aún en situación de debilidad relativa- la Ley de Medios y 678 parecen seguir fijando la agenda mediática. Directa o indirectamente, hoy los programas políticos de televisión y radio, como también los diarios, parecen no poderse sustraerse a la tentación de hacer análisis del discurso y semiología para principiantes en cada esquina. Con el acto de ayer, no caben dudas que ganaron ellos. En el largo plazo, se verá.

Esto no es una defensa cerrada del formato 678. Al revés, es la advertencia de que los otros tomaron el guante y se aprestan a jugar el mismo juego. Material para la destrucción hay en las dos veredas, pero si “multiplicar es la tarea”, de ese lado tienen una calculadora científica y nosotros palotes. Para no perder hay que volver a cambiar el eje, volver a desorientarlos.

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La juventud de Natanson

José Natanson, con buena pluma y buena leche, se viene preguntando por la juventud. Más precisamente por algo que se puede nombrar como “juventud kirchnerista”. Natanson pregunta crudamente en el Página de hoy ¿qué le aporta la juventud al kirchnerismo? Estamos tentados a contestar en tono embolado: lo mismo que los “viejos” o las “mujeres”, o cualquier segmento poblacional. Nada, al menos en esos términos tan cencistas o etarios. Pero pasemos de eso. No por pedantería, sino por comprensión del pedido: entre tanto Leuconismo gilada, tanto escrache mediático a los “blogueros de Aníbal Fernández”, lo de Natanson es la primera piedra que vuela para este lado que merece ser pensada seriamente.

Hay, igual, una validez en el párrafo de arriba. La juventud, en un marco donde no está politizada en términos generales, ni se encuentra en la vanguardia de cambios culturales, no constituye per se un segmento que deba ser analizado muy distintamente de cualquier otro. Ser joven hoy en la Argentina no supone, en sí mismo, nada. Natanson traza una línea directa entre “juventud” e “internet”,  y entre “juventud” y “blogósfera”, cuando los que participamos de ella sabemos que muchos blogueros (y muchos de los más reconocidos) tienen unas cuantas velitas en la torta… Por otro lado, basta ver las arrugas de los ídolos musicales juveniles, o sus referencias políticas, o su relación con el mercado, para notar que no estamos en un momento de explosión identitaria juvenil, precisamente.

Pero hubo un Luna Park, y hubo antes encuentros multitudinarios en Chapadmalal y en Córdoba. Hay un “activo”, digamos. Unos miles, que en los términos de la política actual es mucho. Cerrando un poco mejor la pregunta del periodista, podríamos preguntarnos qué le aporta ese activo militante al kirchnerismo.

Hay un primer dato a tener en cuenta, y es que esa juventud (esa ínfima parte de lo que son los jóvenes argentinos) es el primer sector social movilizado del kirchnerismo que no estaba previamente activado ni politizado. Es decir, a diferencia de los movimientos sociales, de los sindicatos o de los organismos de derechos humanos,  esos jóvenes son (mos) fruto del actual proceso político.  En una parte importantísima -que muchos pudimos constatar en el terreno- es una nueva participación que fue germinando durante y después del conflicto rural de 2008 y la Ley de Medios. Su naturaleza es extremadamente heterogénea y los blogs y demás “soportes” la representan sólo muy parcialmente. Hay una realidad más nacional de lo que se cree, y dónde han perforado particularmente el formato “hinchada de 687” como también experiencias políticas locales, dónde la rebeldía de la remera del Ché  se trastocó en la rebeldía frente al lockout sojero y el sentido común de “la gente” (mayor).

Hay una doble condición de esos jóvenes que se relacionan con la política. En primer lugar, no vienen con agendas cargadas, en tanto no hubo una experiencia de “lucha y resistencia” de larga data, por cuestiones meramente biológicas, aunque sí con algunos símbolos, creencias y discursos que remiten a los noventa y la crisis del 2001. Pero, al mismo tiempo, a los jóvenes kirchneristas les impacta mucho más lo que el gobierno hace (y como lo hace, a pesar de lo que muchos digan) que las valoraciones sobre “dónde estabas cuando” o “este estuvo como secretario del gobierno de…” tan caras a la generación anterior, que huérfana de combates reales, gusta refugiarse en un archivo censurador y autocomplaciente que siempre la deja impoluta.

¿Qué le agrega (mos) al kirchnerismo? Tal vez, en el mejor de los casos, una base de sustentación ideológica de largo plazo. O sea, todavía está por verse si esa juventud puede transformarse en actor real, con peso político propio, para eso habrá que transitar un camino pedregoso. Pero más seguramente, el kirchnerismo ya cuenta con algunos miles de jóvenes que están convencidos de algunas cosas. Mañana se termina este gobierno. En octubre se pierden las elecciones. Macri presidente. Puede suceder. En esos próximos años, y en los otros posteriores, la democracia argentina -en sus múltiples dimensiones-deberá contar con ese racimo de jóvenes (ya no tan jóvenes, ejem) para ocupar puestos en el Estado, para dirigir organismos públicos o estructuras partidarias. Como dice un amigo: “para hinchar las pelotas”. Esos jóvenes kirchneristas tendrán algunas ideas, que fueron alumbradas y se fueron volviendo asfalto en estos largos ocho (o doce…) años de gobierno k. No casualmente, Lanata repite desde hace años como exorcismo de su generación con relación a la de los setenta: “estaban de acuerdo en demasiadas cosas” una respuesta-síntesis del pensamiento posmoderno, pero por sobre todo desarmado y disfuncional de su propia generación. Bueno, para mala suerte de Lanata, ahora también hay algunos jóvenes que están de acuerdo en (algunas) cosas. Seguramente en menos, y sobre todo, en distintas a de aquellos tiempos. Así y todo, seremos muchos los que en los próximos años tendremos como parámetro, como vara de medición, algunos ejes de estos años que llamamos kirchnerismo. Los famosos pisos y techos son también eso: la construcción de una juventud que se formó políticamente en estos años felices y piensa que esto es lo mínimo, el comienzo, la largada. Mañana es mejor.

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No me hablés de autonomía

El problema de la posible fractura de la CTA, o al menos de su imposibilidad de procesar en buenos términos la interna, está en la incomodidad que genera un proceso político inesperado. La CTA se construyó -con mucha lógica- como quien se piensa eternamente en la resistencia. Una lectura bastante razonable a comienzos de los noventa. Las fuerzas conjuntas del neoliberalismo, del peronismo menemista, del sindicalismo empresario, y de una cultura mercantilista en auge eran una piña de Tyson, mientras que las fuerzas del “campo popular”, apenas si podían calzarse los guantes mientras esquivaban golpes. Esa realidad es fundante en la CTA, de ahí su lema de “autonomía de los partidos, las empresas y los gobiernos”, porque todo eso era más o menos lo mismo en aquellos años.

Pero los tiempos cambiaron rápido, demasiado rápido para algunos. Ya la Central estuvo más que confundida durante el estallido de 2001. Y no por equivocarse “estratégicamente”, por el contrario, había logrado una acumulación increíble en términos de legitimidad social y en menor medida de participación, cuando hizo -apenas unos días antes del 19 de diciembre- una convocatoria a votar contra el hambre, desde la articulación del FRENAPO. Sin embargo, creía que “había tiempo” para una forma de construir que se volvió demasiado “larga”, como dicen ahora de los equipos de fútbol y con poco punch, poca delantera que metiera goles. De hecho, si en las jornadas pos 19 y 20 hubiera existido una dirigencia social preparada para conducir la rebelión, al menos parcialmente, probablemente hubiera tenido su protagonismo, en un marco de hastío con los políticos tradicionales y los estamentos “del poder”. Quiero decir: ahora el modelo de De Gennaro es Evo Morales. Bien. Pero el boliviano supo, pudo y quiso aprovechar “el momento” del movimiento social y a partir de ahí construyó su llegada al poder. Víctor empezó su ocaso, paradójicamente, en los días de la revuelta y las asambleas, y del que no volvió jamás. La emulación se vuelve, entonces, sólo retórica.

La llegada de Kirchner, y las medidas que fue tomando, terminó por descolocar a un jugador que ya estaba medio mareado y sin rumbo cierto. Pasó entonces lo que tenía que pasar: la coyuntura política, la irrupción de un gobierno con ansias de transformar algunas cosas y la apelación a que esos cambios se hagan con actores sociales y políticos de acá y de allá y de más allá también, produjo la ruptura. Ruptura que tal vez recién ahora se oficializa, o se cuantifica electoralmente, pero que está latente desde hace ocho años. El afiliado de la CTA -y el dirigente también, ojo-  no se referencia en la CTA, sino que se referencia afuera. Ese dato es demoledor. Sectores dentro del gobierno, cercanos al gobierno, lejos del gobierno. A lo que ahora hay que agregar: cerca de Proyecto Sur o lejos de Proyecto Sur. Una realidad muy distinta a la de, pongamos, los gremios de la CGT, que tienen en su pertenencia sindical su identidad política más fuerte, y no a la inversa. Son camioneros, moyanistas, y recién después -y no monolíticamente- kirchneristas.

¿La CTA quiere autonomía? Ahí tiene a la CGT de modelo. ¿Qué más autonomía querés que eso? Si hay una estructura que privilegia su situación por sobre cualquier otra cosa, defiende el interés de sus afiliados y sus dirigentes, y acuerda sólo tácticamente con el resto de los poderes, empezando por el político, ésa es la CGT. No estoy seguro que éso sea un halago. Pero es la realidad.

Sin embargo, la CTA no nació para repetir a la CGT, sino para intentar otra construcción. Y la máxima no escrita, que la diferencia de ser una mini CGT, es querer ser una expresión cultural, política y social de los trabajadores. No tan sólo una agremiación. No me lo tienen que contar, porque me morfé los materiales de Lozano para la “Construcción de un nuevo pensamiento“. La idea de dar el “salto político” estaba desde los inicios. Lo que pasó es que Víctor, Lozano, etc., creyeron que el salto lo iba a dar la Central “hacia la construcción de…” y en cambio, la CTA fue empujada a dar el salto. ¿Al vacío? Y sí, dónde estamos todo en definitiva… Porque las coyunturas históricas no se eligen en un bazar. Si no tuviste la fuerza o las ganas de generar vos el escenario, tenés que jugar en el que armaron otros. Ojalá que las heridas sanen, y la sangre no llegue la río con dos CTAs. Una realidad que sólo sería festejada por los dos enemigos principales: los grupos económicos y el trostkismo.

Hay un punto que creo es fundamental. Si la elección –como dicen algunos- la definió Milagro Sala, la CTA como “modelo sindical”, no existe más. ¿Por qué? Porque la elección sería definida por una lógica distinta a la de los trabajadores organizados sindicalmente, y comenzaría una donde el territorio y la movilización coyuntural jugaría, ahora sí, un papel central. No sé si es bueno o malo, lo que es seguro es que en vez de la mentada “autonomía”, con el triunfo hipotético de la lista 1, la CTA entra definitivamente en el terreno de la disputa política más banal, episódica, testimonial. ¿Con qué autonomía va actuar la CTA cuando De Gennaro y Lozano sean parte del dispositivo de Proyecto Sur, en 2011? Si se confirma el triunfo de Michelli, perdimos nosotros, está claro, pero más triste es que la Central abandona el digno lugar de socio menor pero diferenciado de la CGT, para recluirse en las luchas, tomas y asambleas. La Tupac pasará por caja en cuanto a su poder interno respecto a los sindicatos,  lo que terminará de darle a la Central un perfil más endeble, en tanto se sostendrá en un aparato social muy valorable, pero altamente dependiente de las decisiones del poder político de turno. Por eso no es “más CTA”, es menos, mucho menos.

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Cristina inspirada

Para mí, el mejor discurso que hizo hasta el día de hoy.

martes, 21 de septiembre de 2010

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DE OBRAS DE URBANIZACIÓN EN LA LOCALIDAD DE MORÓN, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Gracias, muchas gracias. Muy buenos días a todos y a todas.

Señor gobernador de la provincia de Buenos Aires; señor intendente de Morón; señor diputado nacional Martín Sabbatella; amigos y amigas: realmente uno participa a diario de muchas ceremonias, de muchos actos importantes, inauguraciones, de grandes rutas, pero la verdad que cuando uno está aquí en la Argentina profunda, en la Argentina que estaba sumergida y olvidada, y puede venir a mirar a los ojos a todos y a cada uno de ustedes, a visitar una de las casas de las 438 que ya hemos entregado y que comprende el Plan de Urbanización del barrio Carlos Gardel, es aquí, en estos lugares, en estos momentos, en donde uno se siente verdaderamente Presidenta de todos los argentinos. (Aplausos)

¿Por qué les digo esto? Porque cuando recién entregaba las netbooks a chicos y chicas.., no, gracias no, tendrían que tener la posibilidad de que cada papá se las comprara. Yo quiero vivir en ese país, todavía nos falta, pero por eso tiene que estar el Estado con su presencia para saldar esa brecha de inequidad, para saldar lo que todavía falta. Tenemos que seguir profundizando este proceso de transformación en la Argentina, esta ampliación permanente de ciudadanía que estamos haciendo todos los días, permitiendo que un vecino tenga su casa, que viva en una calle con nombre, que su casa tenga un número que permite identificarla como propia, como suya, son cosas que tal vez los que han tenido la suerte, la inmensa suerte de poder nacer en lugares hermosos, con la educación asegurada y con la vida asegurada, muchas veces no puedan valorar.

Pero yo les aseguro que cada vez que saldamos una de estas deudas, creo que le encuentro sentido a lo que hice durante toda mi vida, que fue perseguir el sueño de una Argentina más justa, más equitativa, que llegara a todos y a todas los que no habían tenido igualdad de oportunidades, los que por haber nacido en un hogar pobre o en un hogar obrero tal vez nunca pudieran conocer la posibilidad de estudiar, de progresar.

Por eso siento que estos momentos son los momentos impagables e invalorables en la vida de un militante político. Toda la vida he estado comprometida con ideas y convicciones. No siempre acerté, también me equivoqué, sí también me equivoqué, todos nos equivocamos y sabés qué, es bueno equivocarse porque ahí aprendés; siempre se aprende. Pero cuando me he equivocado no lo he hecho con la intención de perjudicar a nadie, sino simplemente porque muchas veces la vida o la política te pone en coyunturas difíciles.

No hablo solamente de la gestión de Presidenta, en la vida los que hemos militado con mucha honestidad y mucha pasión en política nos hemos equivocado. Pero lo importante es cuando uno mira atrás y mira lo que está haciendo, pero fundamentalmente mira el futuro que es lo que nos debe interesar, el futuro que estamos construyendo, mirando el pasado para que nunca vuelva a ocurrir. Recién cuando entré al Centro Primario de Salud que con tanto orgullo me mostraban el intendente y Martín, una médica me dijo “soy de tu edad, gracias por lo que estás haciendo, por la memoria, la verdad y la justicia de quienes desaparecieron en la Argentina”. (Aplausos)

Yo les quiero decir que cuando me encuentro con una argentina o un argentino que me dice eso, cuando los chicos me rodean para darme un beso, no para pedirme nada, para darme un beso, cuando ayer festejábamos junto a las abuelas la aparición del nieto número 102, siento que la Argentina está cambiando y que el cambio es profundo, que el cambio viene de la raíz, que el cambio viene de lo más hondo, casi les diría desde el fondo de la historia. Sigue leyendo

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La Ciudad festeja la primavera contra los jóvenes

El enemigo es Macri. Para las próximas elecciones. Como decíamos en Acquaforte, a mediados de abril. Hoy, esa frase cobra un sentido más profundo. De todas las cosas que se pueden decir sobre lo que pasó en Palermo esta tarde, hay una clarita: Macri no cuidó a esos pibes. ¿Por qué no cuidó a esos pibes? Porque muchos fueron del Conurbano, porque son morochos, porque son culpa de la AUH (como ya dijo Sanz, “la usan para el Paco y la Quiniela”, ahora agregarán “para el vino barato”). A ver, ¿dónde estaba la Metropolitana?  Pero el asunto no es sólo policial: ¿dónde estaba el Estado, dónde estaba el recital de rock que contenga, dónde estaba la infraestructura para el festejo? ¿Por qué salió tan distinto al Bicentenario, Macri? El enemigo es Macri, porque al PRO, al Gobierno de esta Ciudad, lo único que se le ocurre es esta payasada:

http://www.impulsobaires.com.ar/nota.php?id=98411

Algo más parecido a Micky Vainilla que a un gobierno haciéndose cargo de gestionar un festejo popular para jóvenes que no estudiaron en el Newman.

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