lucha de generaciones

Acá hay cosas para pensar. Hasta ahora solíamos pensar la cuestión de algunos periodistas progresistas anti k a partir de sus locaciones de trabajo o desde sus configuraciones ideológicas noventistas. Ambas resumidas en el ocurrente neologismo  blogueril Tnembaum. Pero Lanata, el máximo referente de ese espacio, plantea algo totalmente nuevo: es una cuestión generacional. El kirchnerismo pone incómodo, molesta, enoja y mete miedo en un sector específico al que no solemos pensar. Esos ex jóvenes, emergentes de la democracia condicionada y traumatizada de la pos dictadura. Esa generación, y no la nuestra, es la que está cuestionando a la eterna sombra de los setenta. Sombra que se proyectó siempre, pero que ahora volvió desde “el poder” y se transforma en pesadilla para muchos. La generación Lanata se bancó la herencia  generacional guerrillera en los 80 y 90, en parte porque tenía que pagar el derecho de piso. Tenía que madurar y mostrar un despliegue mediático, profesional e intelectual que en esos años iniciáticos no podía si no tomarlo de los combatientes derrotados. Pero ahora -ya maduritos- instalados como figuras clave de los entramados comunicacionales, con una historia heroica propia detrás y no prestada (ahí Lanata muestra sus oropeles de demócrata, de anti menemista, de defensor de los ddhh, etc) están hartos de vivir a la sombra de los que se jugaron la vida. Lanata se saca un peso histórico (y se lo saca a sus pichones) cuando dice “yo no hubiera querido que gobiernen Montoneros o el ERP”. O sea, “yo no estoy de ese lado, y quiero empezar a decirlo”. Habría que decir que el kirchnerismo con su política de DDHH y la rutinización de los juicios y el consecuente cierre de la etapa reparadora, es el elemento político que habilita este posicionamiento, que no se podría dar sin esta condición. O sea, solo se puede cuestionar verdaderamente a los setenta desde una óptica progresista una vez que los genocidas están presos. O, dicho de otra forma, una vez que la generación Lanata pagó a la anterior la reparación jurídica necesaria para poder criticarla sin mayores dilemas morales. No porque los jóvenes de la democracia tuvieran culpas en la masacre, sino porque su misma emergencia durante el alfonsinismo los unió a la generación de los setenta en esa meta. Página/12 es exactamente eso. Pero eso lo podemos pensar nosotros, que no pertenecemos a esas dos generaciones temporalmente tan superpuestas y mentalmente tan alejadas.

Hoy Lanata puede dejar picando el veneno al decir “y cuando uno ve que tal persona era inteligencia de Montoneros entiende…” Lanata no está descubriendo a Verbitsky ahora, si no que recién ahora lo puede acusar. Y no sólo al Perro: en la frase hay un pedido de reabrir el debate sobre ciertos héroes que se instalaron al calor de un progresismo ingenuo que ya no quiere ser. Ahí asoma Walsh. Es como si dijeran, “ojo, che, ése no era sólo un poeta con pistola para defenderse. Era un tipo que…podía matar”. ¿Y cómo se hace en democracia, desde la democracia, para poner de héroe a un tipo que puede matar? Sobre esa pregunta se para la generación Lanata. Y de ahí, intuyo, sale cierta fuerza anti kirchnerista. A Tenembaum se le escapa sobre el final eso de “¿qué difícil ser liberal en serio no?” que con buena leche se puede traducir, “¿qué dificil es ser demócrata en serio no?”. No nos detengamos en la primera crítica que nos saldría, lo que pasa es que no quieren que se toquen los intereses de las corporaciones. En todo caso, no quieren porque no quieren que vuelva lo que hace posible que se toquen esos intereses. Y eso no es otra cosa que cierta belicosidad política, cierta movilización, cierta violencia. La generación Lanata, como lógica generación traumatizada, hará y dirá cualquier cosa con tal que no vuelva la violencia. Así sea discursiva, así esté mediada por la acción del Estado, así sea para una buena causa.  Por eso a Lanata no le crea duda ponerse del lado del más débil.

Cuando Lanata dice “Kirchner está enloquecido de poder” no está hablando de Kichner, está haciendo crítica política a toda la generación que lo precedió.A lo mejor hace diez años hacían que la pensaban distinto, y lo mejor hoy muestran lo que verdaderamente son“.

“Usar los ddhh” es una forma verbal de denunciar otra cosa: la ubicación de estos dentro de una disputa histórico. No “usarlos” sería aislarlos, dejarlos como mojón ahistórico, como elemento nacido en el 83, con la Conadep. Eso es lo que está jodiendo. Porque historizar los ddhh, y la cuestión Papel Prensa sea tal vez el punto más alto de esa historización, implica en definitiva sacarle a esa primera generación de la democracia la única bandera que puede asumir como verdaderamente propia.

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14 comentarios

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14 Respuestas a “lucha de generaciones

  1. ufff compañero, justo hoy estaba pensando la cuestión Tenembaum en términos generacionales post dictadura, ahora encuentro la salida a mi entuerto cuando el mismo declara “que difícil es ser liberal en serio”. Ete aqui el problema existencial de alguien que hubiera deseado vivir en Londres y no en esta Argentina setentista. Ahora me cae el por qué de su elogio al gran Cox. Por lo pronto que lo une a Lanata y Caparrós u otros tantos? justo eso que señala al final compañero, la bandera que le saca, y si se la simplifico, se la hago transversal, porque es la misma que le sacan a Pino, por ejemplo

  2. Escuchando ayer el programa conectados, cuando uno se refiere a setentista lo hace más por la impresión que muchos tienen, desde el otro lado, que por lo que és. Pero eso da para discuciones bastante más profundas compañero, porque luego se parece reducir a toda la militancia de los 70 bajo una orga armada, cuando la mayoría no lo estaba. Sin que sea peyorativo estarlo claro.

  3. Nacho

    Muy bueno esto, aunque parece que garpa más seguir insistiendo con el solanismo, asumamosló ya se decidió, parece que no nos hablaremos por cuatro años más con algunos.
    Un abrazo
    Nacho

  4. Excelente tu nota, amigo. Pone muchas cosas en claro, en estos tiempos de tanta confusión de ideas.
    Respecto de Lanata, creo que el tipo siempre estuvo sobrevaluado (con una imagen autocreada, haciendo honor a su vedetismo mediático), e hizo creer en sus tiempos de gloria que la Ética formaba parte de esa imagen; ahora quedó demostrado que siempre fue ilusoria.

  5. Hola Fede
    Yo soy de la generación de Lanata, y estoy absolutamente con nuestro gobierno. Viví, de adolescente, los años 70, entre toma de colegio, bonaerense entrando día por medio, colimba (hacíamos la colimba, en mi caso, infantería de marina, más tiempo en el calabozo que en otro lado, porque cometía pecados como leer Freud y darse algún gusto con uniformados “machos”).
    Cobré como un bendito el 30/03/82 y lloré el 2 de Abril. Creí en su momento en Alfonsín, porque necesitábamos un padre que nos volviera a llevar por el camino de la ley (Constitución) y porque lo que ofrecía el PJ era, por un lado, una vieja conservadora como Luder, y Herminio, de mi barrio. Alfonsín fue necesario en ese momento, sí, pero prontamente se reveló como “no suficiente”: eso lo aprendí el día de las Felices Pascuas, en Plaza de Mayo.Mi generación fue la que, en época de Alfonsín, soportó la hiperinflación del 89 alquilando y ya siendo padres; la que soportó el deterioro menemista y el estallido radical del 2001.
    Toleramos, más allá de los patacones, la mayor transferencia de los asalariados a los patrones, gracias a Duhalde.
    Comencé diciendo que pertenezco a la misma generación que Lanata, y, generacionalmente, tengo un hijo ya mayor de edad y otro adolescente.
    Estoy exactamente en el lugar opuesto a Lanata, y, aclaro, no creo que pueda legar a mis hijos mucho más que haberles enseñado el concepto de dignidad, solidaridad y amor por mi pueblo.
    Te mando un abrazo

    • sujeto: cuando lo pienso en términos generacionales no estoy, ni por asomo, abriendo un paraguas a todos los que tenían tal o cual edad, ni queriendo armar una bolsa dónde todos los que tenían tal edad son parte de tal cosa. Por de pronto, en cada generación argentina podemos encontrar todas las posiciones políticas, éticas, que querrámos. Cuando decimos “la generación de los 70” podríamos estar hablando también del club del clan o Sandro, sin embargo está claro que si escribimos de política lo hacemos en otro sentido.
      en el post me refiero a que Lanata, Tenembaum y otros, cercanos a la edad y cercanos por el momento en que entraron a politizarse, comparten una visión de las cosas sobre la actualidad, sobre el gobierno, que tiene relación con su primera formación en esa etapa alfonsinista. Muchos de esos hoy, ocupan lugares importantes en radios, diarios y televisión y vienen articulando un discurso que creo se explica, en parte, sólo en parte, por la lectura “generacional” que hacen de la experiencia de los sententa.
      abrazo.

  6. Muy buen analisis kompañero, creo que ellos (lanata, etc) incluso se creyeron en su momento como los progresistas llamados a superar a lo setentista… Que finalmente muchas reivindicaciones claves provengan en efecto d alguien de los 70 es un golpe al narcisismo. Aquello a lo que ellos estaban llamados a superar los terminó superando a ellos, incluso intelectualmente. s una caida del narcisismo pero también de la identidad, eso que ellos eran ya no tiene lugar ni futuro. Ante eso, mecanismo de defensa, rechazo, aunque sea irracional pero que asegure de algun modoun espacio de pertenencia, un golpe bajo de la psiquis, intentndo preservarse se han traicionado a si mismos. Perdon por el divague psicoanalítico, tal vez tu lectura iba para otro lado. En todo caso me pareció un exelente punto de vista.

    Un abrazo!!!

  7. Bocha

    Estimado Vazquez:
    Me parece que generalizar no es demasiado bueno. Pertenezco a la generación de Lanata y a diferencia de él milité muchos años. A diferencia de la de Lanata mi forma de analizar la política no se basa en juntar información en quién es más chorro, más perverso o quién mató más gente en algún momento, esa es su deformación profesional que a veces hace que él o TNembaum, por ejemplo, analicen cualquier cosa con lógica de señora gorda, con explosiones del estilo “¡qué barbaridad! ¡adónde vamos a parar!”. Lejos me siento de ellos.
    Sin embargo, me siento en la obligación de puntualizar que muchos de nuestra generación no estuvimos de acuerdo con las políticas y las metodologías utilizadas por las organizaciones armadas, por la falta de análisis ético o político que exhibieron antes de tomar acciones que le costaron la vida a mucha gente, y lo que es más importante, lo dijimos siempre con buena leche. Prefiero comparar la experiencia de las organizaciones armadas argentinas con la del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, que realizó un profundo análisis ético y poltíco para elegir la vía del sabotage desechando la guerrilla, tanto urbana como rural, el terrorismo y la lucha armada generalizada contra una dictadura tan demencial, fusiladora y desaparecedora como las que hemos padecido desde el 30 (les recomiendo “Biko” de Donald Woods donde hay una excelente descripción del proceso).
    Meter a toda una generación en la misma bolsa por la opinión de un par de periodistas le quita claridad a la discusión. Sería bueno que cada uno haga su autocrítica sobre los 70’s, los 80’s y los 90’s. Todos los que queremos una Argentina más justa e igualitaria nos hemos equivocado en algún punto y por otro lado hemos puesto buena leche , lucha y militancia en las circunstancias que nos tocó vivir con diferentes bagajes ideológicos y éticos. Simplificar no va a ayudar a que el actual proceso se consolide y trascienda los límites de este gobierno o a los políticos que hoy lo llevan adelante y se convierta en una política de estado, una base indiscutible para la sociedad argentina, que sería la mejor forma para que los que pudieran ver afectados sus intereses no encuentren campo fértil para su queja.
    Le mando un abrazo y le agradezco el blog, que hacen falta muchos pensando para salir adelante.

    • fedevazquez

      Bocha, acá le copio lo que lo contesté a otro comentarista, que tenía la misma crítica, a ver que le parece:

      “sujeto: cuando lo pienso en términos generacionales no estoy, ni por asomo, abriendo un paraguas a todos los que tenían tal o cual edad, ni queriendo armar una bolsa dónde todos los que tenían tal edad son parte de tal cosa. Por de pronto, en cada generación argentina podemos encontrar todas las posiciones políticas, éticas, que querrámos. Cuando decimos “la generación de los 70″ podríamos estar hablando también del club del clan o Sandro, sin embargo está claro que si escribimos de política lo hacemos en otro sentido.
      en el post me refiero a que Lanata, Tenembaum y otros, cercanos a la edad y cercanos por el momento en que entraron a politizarse, comparten una visión de las cosas sobre la actualidad, sobre el gobierno, que tiene relación con su primera formación en esa etapa alfonsinista. Muchos de esos hoy, ocupan lugares importantes en radios, diarios y televisión y vienen articulando un discurso que creo se explica, en parte, sólo en parte, por la lectura “generacional” que hacen de la experiencia de los sententa.”

      abrazo.

  8. Bocha

    Estimado Vázquez:
    Le agradezco la respuesta.
    El problema cuando uno escribe es que da muchas cosas por sentadas, por eso vienen bien las aclaraciones.
    Igualmente me gustaría ver alguna vez una autocrítica por parte de todos los actores políticos que han tomado decisiones complicadas en los últimas décadas. Hasta ahora solo integrantes del ERP han esbozado algo. Ningun político importante del alfonsinismo, de Montoneros o del Frente Grande ha elaborado autocríticas centradas en el análisis para el futuro, y que tanta falta nos han hecho.

    Le mando un abrazo.

    y le mando un abrazo.

  9. Voy a aclarar algunas cosas que dijo el comentador Bocha:

    1) “Prefiero comparar la experiencia de las organizaciones armadas argentinas con la del Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, que realizó un profundo análisis ético y poltíco para elegir la vía del sabotage desechando la guerrilla, tanto urbana como rural, el terrorismo y la lucha armada generalizada contra una dictadura tan demencial, fusiladora y desaparecedora como las que hemos padecido desde el 30”

    Error; el CNA tuvo su guerrilla: Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), que no sólo se dedicó al sabotaje como se señala, sino que, por ejemplo, asesinó al presidente segregacionista Hendrik Verwoerd vía Dimitri Tsafendas, parlamentario y miembro “tapado” del Partido Comunista (integrante a su vez del CNA), entre otras acciones. La guerrilla del CNA no pudo hacer mucho más no porque no quisieran o su postura era no ir al enfrentamiento armado directo, sino por su increíble chapucería operativa y falta de preparación. De hecho, sin desconocer la resistencia civil a los Boers, lo que inclinó definitivamente la balanza y el fin del Apartheid fue la derrota de las SADF (el ejército mas poderoso de Africa) en manos de los cubanos (con la ayuda de los combatientes de las SWAPO namibias y las FAPLA angolanas) en la batalla de Cuito Cuanavale (mas info acá.

    El propio Nelson Mandela y otros destacados miembros del CNA reconocieron que sin los cubanos y su participación decisiva en el combate, el fin del apartheid hubiese estado mucho mas lejos; tal es así que el primer viaje que hizo Mandela al asumir la presidencia fue a Cuba. Conclusión: Umkhonto we Sizwe no era que “pensadamente” habian decidido no ir al combate abierto: No podían ni sabían.

    2) “les recomiendo “Biko” de Donald Woods donde hay una excelente descripción del proceso”.

    Uh si, esas peliculas de blanquitos lava-culpas; la muerte en cautiverio de Biko fue conmocionante, es verdad, pero no provocó la insurrección generalizada; sí fue un agregado más en la toma de conciencia de los negros y en las dudas que sembró dentro de cierta parte de la comunidad blanca. Biko fue un partidario de la “no violencia”: Los cubanos (y las SWAPO, las FAPLA y el CNA) entendieron mejor que nadie que un régimen no cae si no hay alguien que este empujando.

    Conclusión de esos 2 puntos: Elegiste mal la comparación.

    3)“Igualmente me gustaría ver alguna vez una autocrítica por parte de todos los actores políticos que han tomado decisiones complicadas en los últimas décadas. Hasta ahora solo integrantes del ERP han esbozado algo. Ningun político importante (…) de Montoneros (…) ha elaborado autocríticas centradas en el análisis para el futuro, y que tanta falta nos han hecho”

    ¿Eh? ¿Te parece? Andamos flojitos de lecturas parece; anotemos algunos libros, todos con una buena y descarnada auto-crítica: “Hombres y Mujeres del PRT-ERP”, de Luis Mattini, último Secretario General del mismo, “Los últimos guevaristas”, de Julio Santucho (hermano de Robi y miembro del PRT), “Por las sendas argentinas… El PRT-ERP, la guerrilla marxista”, de Pablo Pozzi.
    “Montoneros – Final de cuentas”, de Juan Gasparini; “Recuerdos de la muerte”, de Miguel Bonasso (leer en especial los diálogos entre los jefes montoneros cautivos en la ESMA); “Lo que mata de las balas es la velocidad”, de Eduardo Astiz, “el pelado José”; “La buena historia”, de José Amorín… y podría seguir con montones de citas, notas y documentos.

    No las lee quien no quiere, no porque no existan.

  10. Bocha

    Estimado C.A.T.:

    Tarde un poco en responder porque no tenía la cita fresca.
    Estuve buscando, pero por desgracia no pude encontrar, el libro “Biko” que leí hace unos 12 años de Donald Woods, un periodista blanco sudafricano cuya historia se cuenta en la película “Cry Freedom” (Grito de Libertad), sobre como el conocer a Stephen Biko cambio la visión de Woods acerca de su vida y la de sus compatriotas negros.
    Woods era blanco, y si bien no era miembro de ninguna organización, sino un editor de un periódico, arriesgó su vida y la de su familia para publicar la historia. Si a alguien le resultó interesante e hizo una película mejor, creo que no tiene nada que ver con el tema.
    La cosa es que yo no me referí a la película, sino al libro de donde creí recordar la cita del debate acerca de qué opciones debía tomar el CNA. La cuestión es que encontré lo que recordaba en la autobiografía de Nelson Mandela donde se plantea que al momento de planear que dirección y forma debería tomar MK (Umkhonto we Sizwe), la dirección del CNA “consideró cuatro tipos de actividades violentas: sabotaje, guerra de guerrillas, terrorismo y revolución abierta. Para un ejército pequeño e inexperto la revolución abierta era inconcebible. El terrorismo, de modo inevitable, refleja de pobre manera a aquellos que lo usan, socavando cualquier tipo de apoyo público que de otro modo se podía acumular. La guerra de guerrillas era una posibilidad, pero ya que el CNA había sido reticente ante la posibilidad de abrazar cualquier forma violencia tenía sentido comenzar con la forma de violencia que podía inflingir el menor peligro contra los individuos: el sabotaje.
    Ya que el mismo no involucraba muertes, se ofrecía como la mejor esperanza para le reconciliación posterior entre las razas. No queríamos iniciar una contienda sangrienta entre blancos y negros. La animosidad entre Afrikaners e Ingleses estaba todavía en carne viva cincuenta años después de la guerra Anglo-Boer: ¿qué pasaría en la relación entre blancos y negros si iniciábamos una guerra civil?. El sabotaje tenía la virtud adicional de requerir menos mano de obra.
    Nuestra estrategia fue realizar incursiones selectivas contra instalaciones militares, usinas eléctricas, líneas telefónicas y de transporte; objetivos que no solo perturbarían la eficiencia militar del estado sino que asustarían a los partidarios del Partido Nacional, espantarían al capital extranjero y debilitarían la economía. Teníamos la esperanza de que esto obligaría al gobierno a negociar. Se dieron precisas instrucciones a los miembros de MK de que se buscaba no provocar pérdidas de vidas. Sin embargo, si el sabotaje no daba los resultados que buscábamos, estábamos preparados para movernos la etapa siguiente: la guerra de guerrillas y el terrorismo” (Si alguien lo quiere consultar lo puede encontrar en la página 336 de “Long walk to freedom: The autobyography of Nelson Mandela”, edición de Abacus de 1997). Ahora bien, el que hayan hecho un análisis a priori desechando el uso de el terrorismo y la guerra de guerrillas, no quiere decir que el Congreso Nacional Africano fuera una organización al estilo de la de Martin Luther King que predicaba la no violencia. Era una organización que buscaba revertir la situación de explotación y falta de libertad a la que sometían el régimen blanco sudafricano al resto de sus compatriotas. Justamente por eso me pareció importante plantear la comparación, ya que la los planteos éticos que encontrado leyendo acerca de las organizaciones armadas argentinas han sido a posteriori de algún hecho en el que murió gente que no era el objetivo del atentado.
    Más allá de esto, el CNA tuvo un fuerte desarrollo militar posterior, cometiendo inclusive actos atroces de terrorismo. Pero todo eso se desarrolló luego del encarcelamiento por décadas de su dirigencia y de la de otras organizaciones similares. No ha sido mi intención plantear que eran un grupo no violento sino todo lo contrario, si me expresé mal pido disculpas.
    Respecto a qué hizo negociar al régimen sudafricano son muchas cosas acumuladas: el triunfo en Angola, la presión internacional, la toma de conciencia de pequeños grupos de blancos de que la situación era injusta, el terror que generaban las camadas de jóvenes del CNA en la población blanca dispuestos a todo luego de años de fracasos. Un poco de todo hizo la situación insostenible para el régimen.
    Por otra parte C.A.T., yo no le pedí ninguna autocrítica al ERP, el ERP pagó con la sangre de su dirigencia y militancia cualquier error cometido o daño que haya causado, sería injusto reclamarla. Tampoco le pido a los militantes de Montoneros, clandestinos o perejiles de superficie, o a los militantes de base de organizaciones peronistas afines: todos los que hemos militado sabemos que existe una mesa chica en la que se toman las decisiones finales y algunas de las decisiones de la conducción de Montoneros han sido desastrosas para la militancia, para el país y para sus habitantes. Son los responsables de la conducción los que deben hacer una autocrítica, no los escritores, historiadores, militantes o analistas políticos. No pido ni siquiera un libro: con una buena entrevista de un periodista o historiador de buena leche me bastaría. El problema es que hace años que se dice que todo estuvo bien planteado dadas las condiciones en las que se tomaron las decisiones. Creo que como tipo que pasó su adolescencia y primera juventud bajo el tercer gobierno de Perón, el de Isabel, la dictadura, que vio tantas familias destrozadas, tengo derecho a esperar una autocrítica porque no creo que los miembros a las organizaciones armadas fueran unos malaleches, aún sin compartir su ideología o métodos, por el contrario creo que la absoluta mayoría era gente con muy buena leche, y ese tipo de gente cuando comete un error lo admite y sigue para adelante. Algunos de los dirigentes de Montoneros no me ayudan a pensar que son así, nada más.
    Del mismo modo, seguiré esperando que los que estuvieron en la mesa chica que pergeñó el Plan Primavera durante el gobierno de Raúl Alfonsín pidan las disculpas del caso por el descalabro que armaron, con la secuela de hambre y destrucción de la economía que nos dejaron. También espero que alguien me explique por qué la Alianza decidió que sostener el “Uno a uno” se pudo convertir en un programa de gobierno. El problema es que como conozco a muchos de los actores sé que eso tampoco va a pasar.
    Le mando un abrazo.

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