Archivo mensual: julio 2010

SUUUBE, SUUUBE

El tema del SUBE me apasiona. Tal vez demasiado, reconozco. Desde aquel anuncio fallido de Cristina cuando prometió poner las maquinitas en todos los bondis en menos de tres meses. Justo la promesa caía cerca de mi cumpleaños, y ahí trataba de creerme que iban a llegar con las fechas, llegué incluso a preguntarle a un colectivero de la línea 151 si sabía algo del nuevo sistema. La cara que me puso fue tremenda. Desde ahí, me convertí en un opositor específico (¿Qué no me gusta del kirchnerismo?…¡que no puede solucionar el tema de las monedas!). La destrucción de inteligencia estatal se me representa en esa imposiblidad para llevar adelante una política no muy compleja en un plazo razonable.

Algunas veces que insistí con el tema más de uno me dijo que era una pelotudez, o cuanto menos un “detalle de gestión”. Una gilada en medio de una guerra popular por el proyecto nacional.  ¡No! Es un temazo. Porque hace a la vida concreta y diaria de millones de personas, porque corta transversalmente a muchos grupos sociales distintos (a mi, que tomo colectivos en Capital y eventualmente subtes y trenes urbanos, al tipo que hace combinación de tren en el conurbano y bondi en Capital, etc). Porque la gente no anda por ahí pensando que el Estado o los políticos le pueden resolver la existencia ni quitarles las cadenas de la dependencia, pero sí tienen en la cabeza la gestión política como la forma más básica de presencia estatal en sus vidas. Ahora parece (parece) que la cosa se encamina, aunque va a tardar porque el foco no es ya solucionar tiempos y costos de los usuarios, sino resolverle al Estado el nivel y la distribución de los subsidios que paga a las empresas. Ta bien. Las dos cosas. Si lo hacen bien bien (que sirva en todas las líneas, en todos los subtes y en todos los trenes, que sea combinable, e incluso con un sistema de tiempos por el cual el boleto dure una hora y en esa hora puedas tomarte dos trasportes distintos con el mismo ticket, algo común en muchas ciudades) va a ser, por lo menos, un tema de conversación amable. “¿Viste lo del SUBE? Esta bueno, no”. “Si a full, ¿Quien lo hizo, Macri?”  “No, no, el gobierno nacional.” “Ah, mirá vos”

Campaña pura y de la buena.

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besos brujos

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El milagro de la democracia

“¿Cuántos son los senadores?”…uh, ¿y van a hablar todos?, ¡esto no termina más!”. Le escucho decir a mi vecino, por culpa de unas paredes que deberían ser menos finitas. ¿Cuántas jornadas de debate parlamentario nos atornillaron frente a la televisión en estos años? Unas cuantas, por suerte. Otro legado del kirchnerismo (tal vez uno de los más importantes) son estos grandiosos días democráticos, “institucionales”, en el sentido más recargado del término. Mucho más efectivo que una reforma de la lista sábana o cosas por el estilo -que por efecto mágico mejoraría la representación política-, mucho mejor es poner a los diputados y senadores de carne y hueso en la tele a defender algo. Ah, mamita. Si hasta te hace dudar del cupo femenino. Las cosas que aparecen: la pobreza de lenguaje, la ausencia de cualquier lógica argumentativa, el balbuceo de frases huecas… Y también buenas exposiciones, no sólo de los que votaron a favor. No, aún en un tema que define tan abruptamente códigos culturales básicos más que improntas ideológicas, se puede hacer pensar, reflexionar con altura o decir cualquier paparruchada. El milagro de la democracia es que con semejante colectivo político (fue tremendo el inicio del debate con la muestra de disminución de facultades mentales de Negre de Alonso, por poner un ejemplo, aunque la correntina Josefina Meabe ranquea alto también…) no estemos en plena disolución estatal, es asombroso que las Cámaras puedan elaborar textos legibles y legales. Si cuando hay viento a favor, ¡hasta  fijamos doctrina a nivel mundial! Realmente un milagro de la democracia. Algunos cuantos puntos hay que darle al peronismo,  el mejor producto de esta democracia argentina, que aglutina, acarrea voluntades, convierte en adalides de los derechos de minorías a dirigentes con pergaminos más que barrosos, combinando magistralmente convicción con conducción. (nota mental para un futuro post: buscar versiones taquigráficas de Pichetto durante los 90. ¿Siempre fue un genio? Tesis del prejuicio: no,  pero hay que reflexionar sobre los súper poderes k para desmenemizar, desliberalizar, exorcizar conciencias)

Somos un país milagroso, como nuestra democracia.

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La Pivellina

Ayer fui al cine a ver  “La Pivellina”, película italiana. La crisis europea golpeándonos en la cara. Pidiendo piedad (económica y estética).  Una historia chiquita, actores que no son actores, la vida en tiempo real en un baldío de un barrio de Roma lleno de monoblocks. Su 2010 es  como nuestro 2002. Es la crisis, o pos crisis que todavía no se vive como pos. El mismo cine que germinó por acá  en “ese breve lapso del tiempo” en que todo cambiaba y todo se caía, en simultáneo. Es el Bonaerense y el Oso Rojo a que puede llegar el primer mundo. A mí me dijeron que era una comedia italiana y fui a ver quién era el nuevo Marcello Mastroianni, y me encuentro con una mina intentando que no la desalojen de ese espacio público que es el baldío de Roma, donde logró poner su casa rodante. Si podría ser una película de Trapero: tiene hasta el condimento estrambótico que le da sal a una narrativa de ocasión. Ellos tienen un humilde circo, saben algunos trucos como el de los platos que giran en el aire, saben domar leones pero sólo les alcanza para tener una cabritas que juegan en el barro, no tienen un mango pero ahí van resolviendo el día a día, esperando que los vecinos vayan a la humilde función. ¿Qué falta en la película? Lo mismo que está faltando en Europa, personas jóvenes en edad laboral. La pareja ya está entrada en años, cerca de una jubilación que podemos suponer que no van a tener, y un pibito que va al secundario. Y encima se suma la Pivellina, una beba de 2 años que alguien dejó por ahí sin dar muchas explicaciones y que nuestra familia disfuncional recibe. No llaman a la policía, se la quedan. ¿Estado, hay alguien ahí? Adultos jóvenes, tampoco no hay. La sociedad europea a la deriva. ¿Quién labura en Europa? ¿Quién protege en Europa? Está todo roto, la historia política italiana aparece como incomprensible en una escena memorable: el chico tiene examen de historia y la mujer mayor (que no es la abuela, no hay familia ni nada acá, los lazos son todos de convención) le toma con el libro de texto. La mujer le lee, “la guerra empezó tal día de 1940, cuando Mussolini, etc, etc”, el pibe confunde 1940 con 1994. No importa, tampoco entiende el relato oficial del manual que atribuye al fascismo un mero error de cálculo al pensar que Hitler ganaría rápido la guerra y que eso dejaría a Italia fuera de los dividendos posteriores.  La peli no es mala, al contrario, pasa que los argentinos no somos el mejor público. Como dicen en alcohólicos anónimos, “ya estuvimos ahí”, ya vimos ese cine. Ése que creció por todos lados después que se apagaron las luces de neón de Piñeyro (gran relator cinematográfico de los 90, con esa mezcla de libre mercado e izquierdismo cultural) y antes del Oscar kirchnerista de Campanella. En el medio está el cine de la crisis, de los heridos, de la desesperación, de la verdad.  Googleo y me encuentro con un hilo perfecto en cuatro películas de los 90, todas de Piñeyro:

Tango Feroz, en el 93

(Recuerdo patente ver a Grondona -que en esos momentos, hijos míos, era casi un resistente, de tanto que se había corrido el mundo a la derecha- diciendo “algo nos dice esa línea de Tango Feroz: todo no se compra, todo no se vende…” aunque no se sabía bien qué quería decir exactamente…),

Caballos salvajes en el 95

(Año de la reelección, año de la consolidación del libre mercado por la libre elección de la gente, los caballos se sueltan, mal),

Cenizas del Paraíso, en 1997

(ya hay efectos, ya hay resaca, ya se va construyendo un paraíso perdido, etc.)

y, sin necesidad de mayores interpretaciones,

Plata Quemada en el 2000.

Después vienen las “pivellinas” locales, la búsqueda de otro marco narrativo, de ponerse la cámara al hombro y hacer cine guerrillero para un país que se desarmaba. Por suerte la cosa cambió, y llegó el Secreto de sus ojos. Me quedo con ese cine y con el país que produce ese cine. Habrá que ver si los tanos pueden volver a la comedia, por ahora están en otra cosa. Desde acá, casi que los compadecemos.

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argumento para el 2011

¿Por qué hay que votar al kirchnerismo?

Porque ensancha los márgenes del Estado

frente a las corporaciones.

(Económica, mediática, militar, eclesiástica, )

Los demás vienen a hacer “el ajuste” de eso mismo…

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Aprendé de Stédile, De Gennaro

Al lugar común de envidiar a los “empresarios brasileños”, yo lo reemplazo por la envidia que me dan sus líderes sociales…

“Um operário, diante de um patrão reacionário, não se mobiliza. Com Dilma, nossa base social perceberá que vale a pena se mobilizar, que poderemos avançar, fazendo mais ocupações e mais greves”, disse ele.

“Se o Serra ganhar, será a hegemonia total do agronegócio. Será o pior dos mundos. Haverá mais repressão e, por isso, tensão maior no campo… A vitória dele é a derrota dos movimentos sociais”, acrescentou.

Por essa razão, a opção “majoritária” do movimento é apoiar a ex-ministra –mesmo que, nos últimos anos, justamente num governo considerado amigo, o MST tenha se enfraquecido e chegado à conclusão de que “o agronegócio venceu”.

“Lula não fez reforma agrária, mas uma política de assentamento… Metade dos números do governo é propaganda”, afirmou Stédile.

Para Stédile, Marina Silva (PV), assim como os outros candidatos de esquerda, não devem receber mais que 10% dos votos de sem-terra. “Ela expressa as forças sociais apenas da classe média do Rio de Janeiro e de São Paulo.”

http://www1.folha.uol.com.br/poder/764639-mst-ve-ocupacao-com-dilma-e-tensao-no-campo-com-serra.shtml

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“Ahora dicen que España es el mejor del mundo”

Paren un poco, viejo. Inundados por la ola de análisis del discurso que surgió a partir de la Ley de Medios y el enfrentamiento con Clarín, los periodistas deportivos (¿un oxímoron, tal vez?) deberían tomar nota de que sus habituales zarasaseadas son ahora examinadas con un ojo más atento.

Una cosa bastante irritante es ver cómo, de pronto, España es una  máquina, un equipazo. Al menos hasta que pierda con Holanda, entonces será este el que coseche el efímero elogio de gente que tiene demasiados minutos al aire sin saber qué decir.

Al menos para mí, fue insultante como ni bien terminó el partido entre España y Alemania, los eyaculadores precoces de la sanata se pusieron de acuerdo en definir que “España le ganó a Alemania por las mismas razones que Alemania le ganó a la Argentina”. Uf. Pero a ver…si los alemanes nos ganaron porque son un equipo, bien parado, con táctica, con inteligencia grupal y la mar en coche, y nosotros éramos una suma de individualidades mal conducidas por dos ex jugadores (Mancuso y Enrique, el Diego estaba sólo para dar los abrazos en el túnel, claro) ¿Cómo es que en el siguiente partido los tantos se dan vuelta, encima frente a la amarreta España? ¿Cuánta táctica y magia grupal había, cuánta superioridad, como para que desaparezca de un partido a otro?

¿La derrota alemana no debería, por el contrario, atenuar las críticas sobre la selección argentina, haciendo todavía más notorio que un partido es sobre todo una suma de jugadas afortunadas y desafortunadas, mucho de azar, de rendimiento individual, de acierto en los cambios, etc? Si, en cambio, dejaran el exitismo berreta para hacer una lectura de todo el mundial, ¿no sería la Argentina uno de los mejores equipos? Por partidos ganados, por goles, por dominio en cada partido, etc. Pregunto nomás.

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