Archivo mensual: junio 2010

domingo

¿Qué hay que pensar cuando el mismo día de las elecciones internas del radicalismo en la Provincia, las conjeturas dominicales de Clarín pasan por Scioli?

1-Que el radicalismo no es una apuesta seria de poder para nadie.

2-Que la condición para pensar en el pos kirchnerismo es el resquebrajamiento del armado oficial existente, antes que la emergencia de una oposición (radical, liberal, peronista federal, etc)

De todas formas, Eduardo no tiene info pesada:

Scioli cree que no habrá ningún proyecto presidencial si no sale airoso de su gestión en Buenos Aires. Esa gestión vacila. Por eso instruyó a su gabinete a dedicarse hasta diciembre sólo a la administración. Recién después vendría la época de diferenciarse de los Kirchner.

Decir que la hecatombe viene en diciembre, es como no decir nada, no? Más teniendo en cuenta las recientes dificultades del periodismo mainstream para anticipar escenarios…

Por el lado de la Tribuna, también siguen los lamentos y los augurios inconsistentes, que cada vez más tienden a cargar de culpas a una sociedad que no se prende en los temas que en verdad importan.

ah! eso sí, Joaquín se suma a la propuesta que lanzamos hace unos dias: cristina 2011.

En reuniones de varios, empezó a insinuar que la próxima candidatura sería otra vez de Cristina Kirchner. No se olviden de Cristina para 2011 , deslizó a sus contertulios de la conducción justicialista en su última reunión con ellos, en Tucumán.”

Vamos todavía.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo General

minoría intensa o militancia posmoderna

Se dice que el gobierno consolidó una minoría intensa que lo apoya. Que a partir de profundizar la agenda de transformaciones selló una alianza con un sector social reducido aunque no marginal. Que eso le puede bastar para caminar, para “hacer daño” (en eso Carrió acertó. Avisó temprano que el gobierno conservaba el poder de fuego a pesar de la derrota del 28 de junio) pero no alcanza para ganar elecciones. La lectura se completa con los números de Artemio: que estamos a un paso del 40%, que si sacamos 35% en el peor momento, ahora con la AUH y crecimiento económico….

Pero, ¿puede un 30% del electorado ser una “minoría intensa”? Si casi uno de cada 3 fueran intensos kirchneristas otra sería la realidad. Es un tercio que, en una encuesta, contesta que el gobierno no es malo y que tal vez lo vote. Pero no mucho más. Y al mismo tiempo, que duda cabe,  se formó una capa de ciudadanos que se animan a hablar, a discutir, a pensar más allá de los dispositivos mediáticos mayoritarios, que incorporaron como suyas algunas banderas oficiales, etc. Pero no son universos homologables.

Sin embargo la intensidad existe. Mi impresión es que en la misma medida que el gobierno logró contener a un tercio de la opinión pública dentro de sus márgenes, creció algo así como una militancia silvestre posmoderna. Incontenida, inorgánica, pero convencida. La minoría intensa que en otro momento histórico estaría reunidas en las unidades básicas o militando de alguna forma, asomó la cabeza. Desde el conflicto por las retenciones, la acción política kirchnerista terminó de despertar a ese “activo” social, aunque no le dio ningún canal de participación concreto.  Está ahí, en las fotos que pasa 678 cuando va al corte. Una masa electoralmente insignificante pero que por lejos constituye el núcleo politizado más grande de la Argentina. Porque, ¿que otro espacio político puede decir que tiene algo parecido? Ahí está otra de las demostraciones de que el kirchnerismo tiene algo para ofrecer al futuro del país: muchos, miles, creen. Algo de lo que no puede ufanarse ningún otro partido ni dirigente.

Queda por ver si esta verdadera minoría intensa (de la que nosotros mismos formamos parte) tiene relevancia a la hora de lograr que ese 30 se convierta en un 40 o 45%. ¿Cómo reinventar algún tipo de militancia posmoderna que permita darle productividad política a ese posicionamiento? Esa es la cuestión.

9 comentarios

Archivado bajo General

Al sur de la frontera

Ayer estuve en el pre estreno del documental “Al sur de la frontera”, con Oliver Stone en la sala y todo. La primera sensación fue esa ambiguedad del kirchnerismo que a veces exaspera. Un documental hecho por un multi oscar y con una mirada oficialista daba para hacer algo más grande y amplio que una proyección con una sala a medio llenar. Si encima lo tenés al tipo de tour por la región, ¿por qué no seguir con la onda Bicentenario y poner unas pantallas gigantes en la Plaza del Congreso y reforzar el lazo por izquierda ante el público intelectualoide de la ciudad? Pero al mismo tiempo se hace el guiño, se hace un acto en la Casa Rosada y se cede la sala del Gaumont. En fin,  ni chicha ni limonada. Mientras masticaba esa bronca por el poco cerebro organizativo, y mientras Oliver se rajaba después de unas pocas palabras donde marcó una comparación odiosa (“Acabamos de estrenar la pelicula en Bolvia con 6.000 personas y el presidente Evo”), empezó la película. De a poco se me fue la bronca. La peli no es buena. O sea. Desde el arranque, la sensación permanente es que nos siguen tomando para la chacota. Un tipo que hizo Pelotón y JFK se toma un recreo  en su filmografía “seria” y hace un documental menor, con un guión endeble: un montaje de noticieros norteamericanos diciendo pavadas sobre latinoamerica y reportajes de apuro a los presidentes de la región. Un informe de 678 puede estar a la misma altura.  El objetivo es “mostrar” al público del norte que al sur de la frontera pasa algo más que lo que reflejan sus medios de comunicación. Pero Stone inicia la discusión por un muy dudoso camino: en vez de Lula, la figura central es Chávez. Por lo que el improbable espectador nortemericano (el mismo Stone habló de 30 pantallas en EEUU…¡como un éxito!) seguramente confirmará sus peores sospechas: un militar golpista que fracasa y va preso, que después le gana las elecciones a una modelo y que pone el país patas para arriba. No es exactamente el modelo de democracia por la que los norteamericanos pueden sentir empatía. Hay incluso una falta de respeto (hecha desde una admiración real del director hacia nuestros presidentes, pero que igual muestra la hilacha) que se ve en los reportajes personales que les hace a cada uno: le pide a Chávez que se suba a una bicicleta chiquita, da unas vueltas y la bicicleta se parte. El presidente de la República Bolivariana de Venezuela se cae. La imagen de república bananera se completa con Evo enseñando como mascar coca. La demonización de los grandes medios se contrapone con el paladar negro chavista, y con el candor hacia el folclore de líderes graciosos. Hay que decir que ese bananerismo es de ida y vuelta: no casualmente son Chávez y Evo quienes más reverencian al Gran Director Oliver Stone, dandole todos los gustos. Por el contrario, Lula lo atiende de apuro en alguna cumbre de presidentes y le sobra para decir lo fundamental: “la dominación es que el FMI no quiera que nosotros paguemos. Nosotros les pagamos igual.” “Queremos que EEUU nos trate como un par”. Lo mismo pasa con Raúl Castro que no por nada hizo la revolución y hace 50 años que se la banca: “Nosotros no tenemos herederos. Cada uno camina con sus propias ideas”. Y Néstor, que haciendo honor al casa de herrero cuchillo de palo, metió un matiz en el canto bolivariano: “Ojo, yo le digo siempre a Chávez, no tenés que ser siempre vos en cada elección, tenés que tener 10 candidatos a presidente, porque si te pasa algo, te morís, te matan, el proceso político se cae“. Y da el punto más alto de la peli: en la misma tradición del histórico botoneo de su reunión con Magnetto, relata la reunión de Mar del Plata dónde se le para de manos a Bush. Nota mental para otro post: ¿Hay algo más anti político que develar la trama oculta de esas reuniones cumbres? ¿Hay algo más político que eso? ¿No está ahí, justo ahí, gran parte del origen del odio que el “periodismo profesional”  tiene contra Kirchner? ¿No es como invadir el campo de acción de los editorialistas de diarios hacer público (y volverlo un hecho político) lo que es la materia prima de esas columnas, esa zona gris de la negociación entre bambalinas, que tiene su productividad mientras quede ahí?

PD: Lo de Cristina es tremendo. El documental busca intimismo presidencial (aunque muy espasmódicamente, sin llegar a convertirse en una estética clara, otra falla). Hay dos mujeres encerradas en ella. A contrapelo de lo que podría suponerse, la peor Cristina es la que se relaja: sale la mina de las carteras, la del tono irremediablemente pedante y cheto. La que pasó demasiado tiempo contando plata en el sur. La que pide las cosas a sus colaboradores como si fuera Mirtha Legrand. En cuanto se pone a contestar sobre política, el cambio de rictus la endurece y la mejora. Dispara conceptos y números, se vuelve dirigente, se vuelve increíblemente especial, única. Entonces, me cierra dónde fallan sus conferencias de prensa, sus actos públicos: cuando estando en un lugar político da lugar a sus modos privados.

7 comentarios

Archivado bajo General

El sonido

Hay tipos que tienen un sonido propio, único. Son casi como cantantes, porque logran acercarse con un instrumento a esa personalidad que la voz da naturalmente a cada uno. A diferencia de otros tangueros, Leopoldo Federico tiene la suerte que desde hace un tiempo lo vienen homenajeando en vida, una gran justicia. Un laburante de la música. Además, dirige la AADI (Asociación Argentina de Intérpretes), que cumple la función de “jubilación de los músicos”. Si pueden, escuchen su disco de solos  “Che bandoneón”, acá una muestra.

Deja un comentario

Archivado bajo General

El eslabón más débil

Kirchner en Paraguay. A sostener a Lugo, que pende de un hilo. La UNASUR tiene en el caso paraguayo un papa caliente urgente y peligrosa para el futuro del proceso de integración. Como hace un tiempo fue Bolivia, que sirvió para mostrar la potencialidad que las reuniones de presidentes tienen para crear escenarios de estabilidad gubernamental en estos tiempos. Habrá que ver si desde la Secretaría General se puede o no apuntalar procesos políticos y sociales endebles, con enemigos muy poderosos, con equipos gubernamentales muy precarios, con una inviabilidad económica difícil de sortear y que jaquea las posibilidades del gobierno de llegar a fin de mes. Pensar que hasta hace poco tiempo, el único que giraba por el continente para “conversar” con los factores de poder formal y real en cada país era el Secretario de Estado norteamericano de turno. Ahora tenemos a nuestro propio virrey…

Deja un comentario

Archivado bajo General

¿Podrán?

Como decíamos un par de posteos abajo, las oposiciones se encaminan a exprimir la cuestión de la corrupción como eje central del discurso electoral de acá al 2011. Debemos reconocer que fueron inteligentes en no pensarla como su primera opción: tuvimos la desestabilización institucional y económica desde el “voto no positivo” hasta el jaque a los fondos del Central. tuvimos también la instalación superficial de la pobreza, rápidamente abandonada luego de un simple decreto presidencial que instrumentó la AUH. Los temas “opositores”  reaparecen luego de la pausa obligada por la hecatombe del Bicentenario y están todos vinculados a causas en la justicia con protagonismo del electo gobernante.  Esto cierra bien con un planteo desideologizado de cara a las elecciones: tanto al radicalismo como al peronismo disidente les resulta muy sencillo articular un discurso vendedor dónde los malos son los políticos chorros. Ni siquiera hay que cargar las tintas en el “autoritarismo” oficial. Menos que menos posicionarse sobre temas espinosos y de dudosa popularidad como un modelo económico alternativo, una inserción en el mundo distinta o políticas públicas con un rumbo diferente al actual. Si la oposición logra que el debate del 2011 sean los actos corruptos (comprobados o no) de funcionarios públicos, se va a complicar. Por varias cuestiones:

porque a diferencia de las demás “iniciativas” opositoras acá se vuelve difícil tomar la bandera y convertirla en propia,

porque hasta la militancia kirchnerista tiene claro que este gobierno está lejos de ser una orden franciscana y el atajo chavista  (“serán todos ladrones, pero Chávez no, no le interesa se rico”) acá se corta en la entrada al Calafate,

porque deja en un lugar incomodísimo a los aliados de centroizquierda para pararse frente a su propio electorado,

porque nos obliga a todos a un debate en elipsis dónde arrancamos 2 a 0 en contra.

porque robarle al Estado está mal.

Ahora, habrá que ver si en verdad prende. En ese sentido, resultaría funcional que Macri se eriga -o sea erigido, ejem- como el candidato de la oposición, en virtud de sus asuntos pendientes con la Ley. Habrá que ver si la sociedad está dispuesta a ubicar a la corrupción como tema excluyente -o al menos preponderante- por sobre todo lo demás. Y por último, si se come el caramelo de que ese discurso opositor tiene algún tipo de continuidad en un futuro ejercicio de gestión estatal honesta. La única experiencia de victoria electoral de ese estilo fue la Alianza en el 99. Ah, eso si: había una desocupación galopante y una recesión en pleno desarrollo. ¿Podrán?

5 comentarios

Archivado bajo General