Al sur de la frontera

Ayer estuve en el pre estreno del documental “Al sur de la frontera”, con Oliver Stone en la sala y todo. La primera sensación fue esa ambiguedad del kirchnerismo que a veces exaspera. Un documental hecho por un multi oscar y con una mirada oficialista daba para hacer algo más grande y amplio que una proyección con una sala a medio llenar. Si encima lo tenés al tipo de tour por la región, ¿por qué no seguir con la onda Bicentenario y poner unas pantallas gigantes en la Plaza del Congreso y reforzar el lazo por izquierda ante el público intelectualoide de la ciudad? Pero al mismo tiempo se hace el guiño, se hace un acto en la Casa Rosada y se cede la sala del Gaumont. En fin,  ni chicha ni limonada. Mientras masticaba esa bronca por el poco cerebro organizativo, y mientras Oliver se rajaba después de unas pocas palabras donde marcó una comparación odiosa (“Acabamos de estrenar la pelicula en Bolvia con 6.000 personas y el presidente Evo”), empezó la película. De a poco se me fue la bronca. La peli no es buena. O sea. Desde el arranque, la sensación permanente es que nos siguen tomando para la chacota. Un tipo que hizo Pelotón y JFK se toma un recreo  en su filmografía “seria” y hace un documental menor, con un guión endeble: un montaje de noticieros norteamericanos diciendo pavadas sobre latinoamerica y reportajes de apuro a los presidentes de la región. Un informe de 678 puede estar a la misma altura.  El objetivo es “mostrar” al público del norte que al sur de la frontera pasa algo más que lo que reflejan sus medios de comunicación. Pero Stone inicia la discusión por un muy dudoso camino: en vez de Lula, la figura central es Chávez. Por lo que el improbable espectador nortemericano (el mismo Stone habló de 30 pantallas en EEUU…¡como un éxito!) seguramente confirmará sus peores sospechas: un militar golpista que fracasa y va preso, que después le gana las elecciones a una modelo y que pone el país patas para arriba. No es exactamente el modelo de democracia por la que los norteamericanos pueden sentir empatía. Hay incluso una falta de respeto (hecha desde una admiración real del director hacia nuestros presidentes, pero que igual muestra la hilacha) que se ve en los reportajes personales que les hace a cada uno: le pide a Chávez que se suba a una bicicleta chiquita, da unas vueltas y la bicicleta se parte. El presidente de la República Bolivariana de Venezuela se cae. La imagen de república bananera se completa con Evo enseñando como mascar coca. La demonización de los grandes medios se contrapone con el paladar negro chavista, y con el candor hacia el folclore de líderes graciosos. Hay que decir que ese bananerismo es de ida y vuelta: no casualmente son Chávez y Evo quienes más reverencian al Gran Director Oliver Stone, dandole todos los gustos. Por el contrario, Lula lo atiende de apuro en alguna cumbre de presidentes y le sobra para decir lo fundamental: “la dominación es que el FMI no quiera que nosotros paguemos. Nosotros les pagamos igual.” “Queremos que EEUU nos trate como un par”. Lo mismo pasa con Raúl Castro que no por nada hizo la revolución y hace 50 años que se la banca: “Nosotros no tenemos herederos. Cada uno camina con sus propias ideas”. Y Néstor, que haciendo honor al casa de herrero cuchillo de palo, metió un matiz en el canto bolivariano: “Ojo, yo le digo siempre a Chávez, no tenés que ser siempre vos en cada elección, tenés que tener 10 candidatos a presidente, porque si te pasa algo, te morís, te matan, el proceso político se cae“. Y da el punto más alto de la peli: en la misma tradición del histórico botoneo de su reunión con Magnetto, relata la reunión de Mar del Plata dónde se le para de manos a Bush. Nota mental para otro post: ¿Hay algo más anti político que develar la trama oculta de esas reuniones cumbres? ¿Hay algo más político que eso? ¿No está ahí, justo ahí, gran parte del origen del odio que el “periodismo profesional”  tiene contra Kirchner? ¿No es como invadir el campo de acción de los editorialistas de diarios hacer público (y volverlo un hecho político) lo que es la materia prima de esas columnas, esa zona gris de la negociación entre bambalinas, que tiene su productividad mientras quede ahí?

PD: Lo de Cristina es tremendo. El documental busca intimismo presidencial (aunque muy espasmódicamente, sin llegar a convertirse en una estética clara, otra falla). Hay dos mujeres encerradas en ella. A contrapelo de lo que podría suponerse, la peor Cristina es la que se relaja: sale la mina de las carteras, la del tono irremediablemente pedante y cheto. La que pasó demasiado tiempo contando plata en el sur. La que pide las cosas a sus colaboradores como si fuera Mirtha Legrand. En cuanto se pone a contestar sobre política, el cambio de rictus la endurece y la mejora. Dispara conceptos y números, se vuelve dirigente, se vuelve increíblemente especial, única. Entonces, me cierra dónde fallan sus conferencias de prensa, sus actos públicos: cuando estando en un lugar político da lugar a sus modos privados.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “Al sur de la frontera

  1. No vi la peli y tenia cierta curiosidad sobre como venia la mano. Me despertó dudas cuando leí que le pregunto a Cristina cuantos pares de zapatos tenía.
    Igual, en cuanto pueda la veo.
    Otra cosa, esa PD sobre Cristina es eso que ando queriendo escribir y no me sale (no me da el PINET)
    Brillante Fede, en serio.
    Abrazo

  2. Yo vi la peli el sábado en uno de lavalle. Y cuando apareció Cristina empezamos a aplaudir y hubo una ovación. Con esa sensación nos fuimos del cine, del sentir que podemos aplaudir a nuestra presidenta y no siempre hablar de que bárbaros que son fidel y chavez. Coincido con lo del chetaje, pero las minas en general tienen un doble standard que pueden hablar de una crema y de la situación política en medio oriente sin inmutarse. Me gustó como lo paró a Stone con lo de los zapatos, quizás las minas se identifiquen con ella aún más, para mi esta peli sirvió para eso, después para los convencidos es más de lo mismo, y no se si la verán muchos no convencidos.
    Un abrazo
    Nacho

    • Gracias daniel, pero ma que Pinet, en todo caso Pinedo.
      Nacho: Si, está bueno eso que decís, de cierta épica posible, más cuando el tema es la integración regional, y las figuras presidenciales del presente. Por eso, empecé diciendo que me pareció malisimo que el gobierno no se hubiera avivado pasar la peli en algún lugar público. Lo de los zapatos fue bueno, estuvo rápida, y lo que puse de su dejo cheto, lo que la pelicula me mostró es que la mejor cristina no es tanto la “espontánea” como muchas veces se dice, si no la Cristina política. Lo cual, obviamente, es infinitamente más importante. A mi la peli no me gustó, más que por si sirve o no sirve, o si puede convencer a alguien o no (para mi, ni a palos, menos que menos a un yanqui) si no que Stone se tiro a chanta, hizo algo que no está a la altura de lo que puede hacer un director de su talla. Y eso me dio un poco de bronca.

  3. Muy buen post, coincido con losoperariosdelplan, me gustó lo de Cristina.
    No vi la peli pero vi la escena de Nestor, no me gustó, me parecio que es eso lo que irrita a mucha gente, eso que es tan argento. Incluso me recordé exagerando alguna anecdota mía.

    • fedevazquez

      mirá vos. Puede ser, a mi en cambio sí, aunque no tengo claro como puede caer eso en alguien no demasiado politizado. Néstor es el único de los dirigentes regionales que en vez de darle un contenido poético a su discurso busca poner en la superficie lo que aparece o se supone oculto. Un revelador de la trama del poder, hasta un punto. Eso de contar reuniones íntimas (Magnetto, Bush, etc) de trazar un mapa de “fuerzas” como forma de ordenar un relato político, etc. Para mi tiene el valor de intentar que la política vuelva a tener una sustancia que ha perdido en estos años, y que incluso los líderes bolivarianos a veces acortan el camino dibujando un escenario demasiado maniqueo y folclórico, ahí Néstor complejiza y prefiere hablar de “intereses”. En ese sentido me parece un buen comunicador de la política. Si me apurás, hasta diría que en sus mejores momentos ejerce una suerte de Catedra Libre de educación cívica. Abrazo

      • Chele pedís a Stone que haga una peli copada sobre Latinoamérica? yo creo que los yankis, y voy a generalizar, por ahora hacen lo que pueden para explicarse un poco el mundo. La verdad que salvo Chomsky, ponele o el trosko de Petras, no se si hay una mirada que logre vincular lo que ellos son con lo que pasa en Latinoamérica. Las última que vi de Stone fue la de Fidel, no se si hubo otra, y es como una especie de 678 desmitificador. Si esa mirada logra instalarse y ser un poquito masiva, por lo menos en los latinos de yankilandia (que son como 40 millones, una argentina) algo se puede ir generando. O sea la peli no es para nosotros, es para los yankis, y eso lo aclaró el Stone. Que ellos digan “ah estos muchachos existen y son fuertes”. Me parece que humaniza, como Obama comiendo una hamburguesa en un parque de diversiones. Ese final me hizo acordar al de memoria del saqueo de Pino que agarraba al kirchnerismo bebé y dejaba la pregunta, qué pasará?
        A mi lo del pingüino me gustó, todavía estoy esperando ver ese video de la cumbre que lo pasó Venezuela y en Argentina no se vio.
        Nacho

  4. Pingback: Al sur de la frontera (via Acquaforte) | La primavera de los pueblos

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