China wants you!

La cara de Mao con la galera yanqui del tío Sam y el dedo apuntando al que mira. “China wants you”.  Ojeo la revista Fortune en un aeropuerto atestado de soldados vestidos de fajina, que hacen sus últimos chequeos de mail con sus iphones último modelo antes de salir hacia algún “oscuro rincón del planeta”. Ya los había visto hace unos años, en el mismo aeropuerto, cuando la guerra al terrorismo (¿?) tenía más épica. Ahora los veo con una actitud más cercana a la del empleado público que a la del militante fanático: ´tamos laburando negro, que querés. Algunos son pibitos que parecen perdidos hasta para encontrar la puerta de embarque de su avión. Ni siquiera sostienen la mirada. Otros, con más años, dejan ver los beneficios de la carrera militar si no perdés las piernas en la primera expedición. Tipos  seguros de quienes son, orgullosos de su tarea. Como el personaje de Jack Nicholson en Cuestión de Honor. “Ustedes, manga de flojitos, me deben todo el bienestar, toda la seguridad.”, le decía el personaje de Nicholson en la peli a un abogado (Tom Cruise) que lo acusaba de desprolijidades con los derechos humanos en su base. Pero mejor lo dijo el piloto del vuelo de Philadelphia a Atlanta, cuando saludando a las tropas que teníamos como compañeritos de viaje se despachó: “Remember, freedom is not free.” Recuerden, la libertad no es gratuita. Ante lo cual, los cuatro músicos argentinos asistimos al segundo estallido de aplausos guerreros dentro de un avión en menos de 10 días.  Y la misma sensación que tengo siempre: Mientras que Europa me produce desprecio, una abundancia regalada, una nariz respingada que no se sostiene con nada, un presente de anomia social odioso, EEUU tiene, en cambio, un doble filo encantador, encantador como el infierno de los Redonditos. Son un imperio agresivo, ignorante, atropellador. Cualquier metáfora sobre el capitalismo se vuelve acá demasiado obvia. La mercancía de Marx danzando feliz, libre, transparente. Pero EEUU no está quieto, no dice “es el fin de la historia”. Al contrario, es un quilombo. La economía, la guerra, Obama, los latinos, todas situaciones explosivas que generan una sociedad en debate constante consigo misma. Un debate que tiene una particularidad notable en el grado de hegemonía que alcanzó la burguesía, sus símbolos y sus ideas. No es una estantería a punto de caerse. Ni en pedo. Es más como el samba del Italpark: te sacude todo el tiempo sin sacarte del lugar.  La nota de Fortune vuelve sobre ese doble filo: cuenta como en el último año se multiplicaron las empresas de dueños chinos en EEUU. Y remata “creando trabajo para los norteamericanos”. El susto y la satisfacción al mismo tiempo… La invasión china es una realidad, y si son ellos los que invierten dentro de las fronteras del imperio, es que parte del poder económico global cambió de manos por primera vez desde el siglo XIX. Pero al mismo tiempo, hay una satisfacción, un orgullo. ¿No es acaso una demostración del éxito del libre mercado y la libre circulación de capitales?¿No son esos valores y esas reglas las que hacen posible que un chino millonario abre una fábrica en Detroit?

PD: Una norteamericana de unos sesenta años, que seguro tiene varios shows de Joan Baez encima, me dice sobre Obama: “Tiene un problema, y es que queda como muy inteligente, académico, articula las oraciones demasiado bien. Y cuando hace el esfuerzo para ocultarlo es peor. Eso al americano medio no le gusta”  Me agarró un deja vú de aquellos.

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5 comentarios

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5 Respuestas a “China wants you!

  1. Supongo que habrán aplaudido y gritado también.

    Señor, sí señor!

  2. Gran entrada fede.
    Mi cuñado, brasilero radicado en Brasilia, gerente durante varios años del Banco de Brasil, me dijo que, después de varios años de viajes políticos a EEUU, llegó a la conclusión que no existe sociedad más “solidaria” (en términos durkheimianos, de cohesión social) que la norteamericana.
    La anécdota que contás me parece que resalta un poco eso.
    un abrazo

  3. fedevazquez

    Gonzalo, es verdad, se ve eso todo el tiempo. Manuel, la verdad es que no llegamos a tanto. Sólo un silencio respetuoso ante el durkhemianismo mayoritario.
    A diferencia de Europa en EEUU no hay nichos de inmigrantes separados del resto de la sociedad, sino aspirantes de distinto grado a ser parte de la “familia”. La ciudadanía no es fácil de lograr, pero no imposible y formalmente realizable, y tus hijos si nacen ahí son norteamericanos. Ahi hay toda una dinámica inclusiva del “ser nacional”. En Alemania, podés ser tercera generación de turcos radicados que nunca serás alemán. Así les va.

  4. Muy bueno y me mataste con:
    “…como el samba del Italpark: te sacude todo el tiempo sin sacarte del lugar…”
    Anibal Fernandez, un poroto al lado tuyo!

  5. fedevazquez

    juaaaaaaaaaa, ahora me mataste vos . Logré un anibalismo! vamos todavía.

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