¿y ahora, por qué vamos?

Falta más de un año para las elecciones y se respira un aire de satisfacción en las filas kirchneristas. El combo de aciertos políticos y mejora de los índices económicos calienta nuestro corazón conservador (¡por favor, no hagan olas!). Queremos que Cristina sea como Bachelet después del Transantiago o como Lula después del mensalao:  una subida en la imagen lenta pero indetenible. En la última cadena nacional sobre el desendeudamiento provincial estuvimos con un nudo en la garganta, temiendo que tirara piedras en lo que hoy es casi un lago patagónico.  Por suerte la piedra fue una perinola que cayó en  “todos ganan”.

Hay que mantener esto un rato. Mucha gente -mucha- necesita un descanso después de tanta batalla simbólica y real.  Con la Ley de Medios y la Asignación Universal tensionamos a un estado cultural que esconde sus costados más fachos y nos permite atravesar una primavera democrática, pero… habría que preguntarse cuántos argentinos piensan como Sanz.

Insistamos con esto: no juntamos la fuerza social necesaria para imponer los cambios. Mas bien nos refugiamos en la legalidad democrática, que aparece así como la mayor conquista por izquierda de la que podemos ufanarnos.  No está mal y no es poco, pero hay que tener en cuenta eso para después entender por qué una cámara de Mendoza tiene el poder (formal y real) de trabar la aplicación de una Ley votada por amplia mayoría en dos cámaras.

Ahora, esa legalidad democrática tiene sus límites. No sólo límites formales, sino políticos. El gobierno viene usándola sin agregarle mucha legitimidad social y política. La falta de construcción política del kirchnerismo es eso. Dejar a sus mejores políticas públicas sin el revestimiento de defensa social necesaria para que se hagan carne en los sectores sociales que las deberán defender más tarde o más temprano. Es como si todavía se esperara que los ánimos del 2001 y las fuerzas silvestres que crecen alrededor del kirchnerismo le otorguen al gobierno una militancia mínima, una guardia express que rodee al decisionismo progresista del matrimonio.  En cambio, el famoso “relato” por construir es ése que hilvane las mejores obras de 2003-20011 bajo un manto que la palabra “kirchnerismo” no logra (¿todavía?) resumir. Armar una bandera de lo que hoy son todavía retazos sueltos. Y algo más: tiene que contener lo que todavía el kirchnerismo no hizo, pero que cierta coherencia con su propio pasado virtuoso lo debería llevar a hacer. Porque, Lula, Chávez o Mujica no son sólo un conjunto de medidas gubernamentales, son también lo que se espera de ellos. ¿Qué se espera de Néstor de acá en más? Para que una mayoría-así sea la técnica del 40%- lo vote en un año y pico, la gente va a tener que poder responderse algo a esa pregunta.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “¿y ahora, por qué vamos?

  1. Muy pero muy bueno Fede….

    Desde hace rato que el relato del universo K gira únicamente en torno a su propio dispositivo (con una leve acumulación en algunos sectores que descubrieron la lógica cavernaria de Pinolux y que vuelven a mirar al peronismo con un poco más de simpatía que hace 2 años).

    Según dicen los números más optimistas, con ese esquema estamos en problemas.

    Para sumar más, hay que incorporar nuevos relatos y objetivos que convoquen y contengan a una parte de nuestra sociedad que supa bancar en otros años.

    Si aflojar con la falsa-épica facilita ese artefacto de cara al 2011…. firmo ahí.

    “Moderación” o muerte…. venceremos

    Saludos

  2. fd

    Interesante, muy interesante el punto de vista.
    Ahora falta que la Ley de Medios, se pueda aplicar y se haga… Que los juicios e investigaciones sigan su curso sin trabas…
    Mientras se entregan netbooks a los chicos, ya llegarán, se digitaliza la TV pública… y se espera el Mundial con mucha ansia, claro que lso festejos por el bicentenario atravesarán el todo una y otra vez… El fútbol será el descanso, para todos, siempre es así, sea cual sea la situación… Quizás en el medio haya sorpresas…
    El otro día coincidía con un amigo periodista deportivo en que el futuro de Argentina es tan impredecible en el fútbol como en la política. Y claro está, no hablamos de deseos, sino de probabilidades y certezas.
    Alguien dijo una vez, el fútbol es el deporte más representativo de las sociedades.
    A ver quién la amasa, la pisa y argumenta…

  3. Ctrl + P para este análisis espectacular.
    Lo que hay que hacer es llevarlo a la práctica y empezar a armar, armar y armar. Aquí, allá y en cualquier lugar.
    Saludos,

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