Trascendencia material K

Durante todos estos años muchos nos preguntamos si los cambios que realizó el gobierno sobrevivirían a su gestión. La política de confrontación -en parte indispensable para lograr avances, en parte sobreactuada y con efectos boomerang peligrosos- permitía dudar de la “institucionalización” que las reformas pudieran alcanzar. Para graficarlo: la política de Derechos Humanos, personificada en Hebe y Carlotto y la toma de la ESMA en 2005 era un camino simbólico reconfortante pero estrecho y, por eso mismo, posible de ser rebobinado por otro electo político en un futuro cercano o mediano. Sin embargo, ahí están los juicios, que años tras años van tallando sobre piedra un saldo del pasado, dónde víctimas y victimarios ocupan sus respectivos lugares.

Pero para trascender a su época electoral, como lo consiguió Menem hasta el día de hoy, hay que morder el hueso de la economía. Los que argumentaron durante todo este tiempo que el kirchnerismo era una continuación del duahldismo por otros medios (dólar alto, en pos de una Argentina productiva, sería el slogan) tenían argumentos fuertes. Por algo Lavagna funcionó como un puente de plata entre ambas presidencias, solidificando un formato de crecimiento económico robusto y rústico a la vez (los ríos de soja dolarizada como una metáfora moderna del embudo ferroviario de Scalabrini Ortiz…).

El mandato de Cristina perfilaba para engolosinarse con el trencito, pero de pronto, nos salvó el mundo. No es bueno olvidar que Argenitna es un país dependiente en el marco político-económico mundial. O sea, le fijan reglan, pero más aún, le fijan escenarios que desde acá no puede alterar ni-a-palos. Por una vez, eso nos vino bien. La reestatización de los fondos jubilatorios -una medida a la medida de la crisis internacional y anunciada como respuesta a “un mundo que se caía”- fue la punta de lanza de lo que ojalá se termine plasmando como la nueva Convertibilidad, como el nuevo modelo (ahora sí, con legítimos padres K) de acumulación y distribución. Fue una batalla pacífica pero definitoria: desde ese momento el titular de la ANSES es un tipo que gestiona la seguridad social clásica, la asistencia alimentaria, la innovación educativa, la construcción de casas y hasta las inversiones de energía atómica.

La toma de los fondos privados de pensión terminó creando la primera agencia de desarrollo argentino: la ANSES.

Mientras nos sigan comprando el aceite (uy, que frío por la espalda por estos días, no?) y el empleo formal siga repuntando, el esquema es sólido. Pero también lo son sus limitaciones. La ecuación soja + trabajo en blanco se traduce en la recaudación del Estado como retenciones + más aportes de los mejores salarios en blanco, lo que termina dando una redistribución moderada del ingreso. Toscamente, de los sectores medios altos a los bajos. Esa es la rueda del desarrollo mientras no se toque la estructura tributaria regresiva, uno de los últimos bastiones del neoliberalismo.

Estamos ahí, a punto de dar el salto, a punto de que todos los candidatos que quieran ser presidentes algún día tengan que suscribir la continuidad de los derechos otorgados, pero también (más importante que lo primero porque es, al menos por hoy, su sostén material) de la política económica de crecimiento del mercado interno.  Por ahora la oposición calla, indecisa entre reconocer un logro gubernamental y seguir adelante o quemar las naves rumbo a la nada.

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Trascendencia material K

  1. Fede

    Más allá que comparto las miradas y las medidas que se emprendieron… ¿es sólido y perdurable el sistema de una Agencia de Desarrollo administrada por el ANSES? El Anses, por su dilatado rol, debe de estar lleno de técnicos y cuadros especializados en temas vinculados al sistema previsional, políticas sociales, y otros asuntos afines (incluso con la llegada de empleados de las ex AFJP hasta los debe haber vinculados al sector financiero). Cuántos profesionales y técnicos se encontrarán especializados en políticas de desarrollo y sectoriales vinculadas a entramar al sector público con el sector privado productivo?Funcionarios de carrera, seguramente que ninguno. La burocratización de las políticas estatales suele ser un elemento más para consolidar estas medidas.

  2. Pingback: Parlamento, disputa política y puja redistributiva: el esquivo legado de estos años (Segunda Parte). « Pre-textos. Notas sobre política argentina contemporánea.

  3. Pingback: El 2020 y la Justicia Social « LA FAROLERA

  4. Pingback: La economía política del kirchnerismo futuro (O, acerca del “modelo” y su perduración). « El blog de Ezequiel Meler

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