24 de marzo de 1810

Cuando todas las interpretaciones del pasado fueron hechas, queda volver al inicio. Como ahora, los años de la Revolución fueron caóticos, con poquísimas certezas y muchos riesgos. Cuando se escribía la primera Constitución fallida en 1826, surgió la idea de un monumento para conmemorar a Mayo: en la propuesta no hay héroes claros, ni siquiera nacionalidad, se celebra la independencia de “los pueblos de América”, cuenta el libro de la foto. El mármol a los protagonistas vendrá después. Algo de eso se  respira en este bicentenario vacío de símbolos, vacío de héroes. Proyectado sobre un futuro que no es ni festivo ni de debacle. Incierto. Somos un país que se traga las tradiciones, inventa, inventa, inventa. Y el libro habla de eso, de las invenciones (interpretaciones, digamos) que desde 1810 hasta hoy nos fuimos  dando sobre el origen de nosotros mismos. La tierra movediza que fue y sigue siendo la política argentina exacerbó ese aspecto que en algún punto toda historia nacional tiene. El 24 de marzo parece que va rumbo al mismo destino, a medida que pasa el tiempo se vuelve más difícil un panteón compartido. ¿Sobrevivirán los pañuelos como símbolo incuestionado al paso del kirchnerismo? ¿Al menos las Abuelas? ¿Es eso un problema? El libro muestra cómo a medida que se alejaban los años de Mayo y avanzaba el siglo XX, las interpretaciones aumentaban en divergencia, al mismo tiempo que los dilemas se centraban más y más en los días críticos del Cabildo Abierto, estudiando el acontecimiento y no el proceso anterior y posterior (que desmentiría la idea de un punto fundacional, de una primera hoja del cuaderno nacional). ¿No nos está pasando algo así con el 24? La etapa de judicialización en la que estamos ahora refuerza esa mirada: un 24 de marzo el Estado se convirtió jurídicamente en asesino de lesa humanidad, un punto exacto de quiebre. La carta de Walsh es el alegato político de ese mismo juicio. Pero para volver medianamente legible esa historia a las generaciones que vienen, habrá que ir construyendo un relato más abarcativo históricamente hablando (y que contenga obviamente al anterior). Cómo le escuché decir a alguien: más que Nunca Más, tendría que llamarse Otra Vez.
PD: Se recomienda la lectura del libro de la foto.
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5 comentarios

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5 Respuestas a “24 de marzo de 1810

  1. Fede: me parece que para los que laburamos estos temas es una pregunta que aparece continuamente. Si te ponés a investigar tratando que el 25 de mayo de 1810 sea un día groso para el país te das cuenta que queda gusto a poco. Una rosca en el cabildo, unos muy intimidante french y beruti, y alguna que otra cosita. Pero como la historia la hizo un creador de historias como fue Mitre, la cosa fue muy otra. Fijate que San Martín era odiado por los porteños que después que murió lo transformaron el padre de la patria. Y con el 24 de marzo la pregunta es si es posible que no se politice. El de los 20 años del 96, no era antimenem? o era solo “la gente” recuperando la memoria y que quería una historia sin violencia. El discurso de que ahora la utilizan los “K” es realmente muy infantil, no?
    Por ahí cuando Hebe pasaba la Internacional y eramos 10 locos no era político, porque la verdad que molestaba bastante poco. (Ahora en la UPMPM se arman grandes debates sobre si pasar la internacional en unacto de inicio de clases)
    El derechohumanismo como militancia siempre lo copó el PC y algunos satélites, y siempre supieron jugar a la cultura despolitizada con la opinión de los ciudadanos de bien, la cosa es que no era visible la acumulación porque el PC hizo poco en la grandes ligas. Y un día vino este gobernador y logró habarle a esos que se habían formado en la cultura de la resistencia y la transgresión. Y acumuló, cosa no menor.
    Me quedé pensando porque ahora la dictadura no significa más lo que significaba en los 80 “mataban y torturaban” ahora se ve el proyecto económico y habalamos de Martinez de hoz. Y entonces el tipo que va la plaza también está contra eso. O tenemos que mantener la idea de hacer política sin matar al otro como idea central?
    te pregunto, que sería para vos qué se amplie el espectro?saludos

  2. fedevazquez

    Nacho: Es complejo. En principio no creo en ninguna despolitización de nada, menos del 24 de marzo. Como bien decís, durante los 90 fue acumulándose ahí un reclamo de justicia que era una de las maneras de hacer antimenemismo, hoy también tiene ribetes clarísimos sobre la coyuntura política. Es una cuestión de medidas, de grises. De cuánto. En el discurso en la ESMA cristina ensayó algo así, de poner a la búsqueda de justicia por arriba del fragor coyuntural. Y me parece bien. al mismo tiempo es inevitable que lo uno y lo otro se crucen, pero -acá estaría el nudo de lo que digo- las posibilidades de que se vuelva verdadera política de Estado es que contenga cada día a más gente y no al revés. Y para ir hacia eso, es necesario ampliar más. Desde ya que cantar la Internacional (¿?) no parece la receta más indicada. Tampoco recargar la mirada “militante” de la dictadura. Muchos militantes fueron víctimas, y para ello hay que hacer justicia en los tribunales. Pero la dictadura fue dictadura para millones de personas. Para un político radical y para un changarín que no tenía ni sindicato, pero la cana tenía vía libre para cagarlo a golpes más de lo acostumbrado. Hay que meterlos a todos en la historia de la dictadura. Porque, haciendo un puente salvaje, si no es reeditar a mitre: inventamos un relato de héroes pre claros que hicieron inmolaron por nosotros. De esa encerrona hay que escapar. La Voluntad estaba muy bien hace 15 años, cuando decir ERP y Montoneros era trasgresor. Hoy se necesita redimensionar eso, y sí, claro, incluir la idea de proceso, acentuar el aspecto económico así como la “vida bajo la dictadura”, dónde el pueblo no sea sólo “complice”, si no también”víctima”. Cosas con esa.
    Saludo

  3. Kitano

    Fede: no crees que esa concepcion de ver al pueblo “todo” como victima para involucrarlo, es reeditar la teoria de los dos demonios.

    Verlo como pasivo

    Que construye el puente para ver al pueblo como victima, tambien de la guerrilla.

    Comparto la necesidad de que el 24 de marzo sea politica de estado y que supere al Kirchnerismo.
    Pero creo que para esto se necesita un discurso que no deje espacios y reivindique la participacion activa

    Muy buen post
    Saludos

    “V”

    • fedevazquez

      Kitano: Yo no dije “todo” el pueblo como víctima. Sí que hasta ahora el relato de la dictadura estuvo centrado (lo cual es lógico) en víctimas físicas, desaparecidos, torturados, que además tenían la condición de militantes. Y del otro lado un ejército exterminador. Esa lectura deja afuera a la gran mayoría de la población, y la pone en situación “pasiva”. En la medida que se involucre a más franjas de la sociedad argentina en el bloque “víctimas de la dictadura”, ya sea por cuestiones trascendentales como más cotidianas, la idea de dos demonios se desvanece aún más. No se trata de decir “todos fueron inocentes corderitos” y de cambiar el nombre del lobo, algo que aparece en el discurso de DDHH, si no de hacer visible las múltiples formas de la represión, la censura, la impunidad de ese poder. Sacar la dictadura de la ESMA, de la relación torturador-torturado, y ponerla en la calle, dónde también actuaba, y dónde también hay recuerdos, memorias, de gente de a pie.

  4. Kitano

    Comparto.

    Muy buen blog hace poco que lo descubro, saludos

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