De interpretadores a creadores (y viceversa)

Si el kirchnerismo no remonta en la consideración ciudadana y pierde en 2011 sería la primera experiencia política regional, surgida de la crisis neoliberal, que es expulsada del poder por el voto popular. Las demás fuerzas progresistas/populares de Latinoamérica, si bien atravesaron numerosos escollos y situaciones que parecían límite (golpe de Estado en 2002 y reforma constitucional fallida en 2007 en Venezuela y crisis del mensalao en Brasil durante 2005, por nombrar dos grossas) se encaminan a revalidar títulos. El caso chileno tiene un origen histórico bien distinto, por lo que es analizable bajo otras variables.
Una de las tantas maneras de pensar al kirchnerismo primaveral es la del gran interpretador. Al igual que Menem a comienzos de los noventa, Néstor representó las ambiciones de una mayoría social. Llegó y paró la oreja. De ahí aquellos niveles de popularidad. Su programa fue elaborado a partir de demandas constantes y sonantes que germinaban intempestivamente de diversos grupos sociales. Los organismos de DDHH y vastos sectores de clase media pedían saldar cuentas en la justicia, los desocupados asistencia y laburo, los empresarios PYME un esquema económico que los vuelva a hacer rentables, y así. Los problemas comenzaron cuando terminada esa etapa, la mesa chica de Calafate entró al terreno de la inventiva.
Las elecciones de 2007 no impusieron una agenda clara al ganador. Cristina subió con las manos libres para ejercer una presidencia a su piacere. Algo que seguramente ponía en estado de euforia a los protagonistas, pero que es en sí mismo nocivo y potencialmente reaccionario. Es un lugar común cargar las tintas contra el decisionismo pingüino, suponiendo que están ahí los límites para generar consensos políticos y mantener alianzas de diverso tipo que le den sustentabilidad al gobierno. Algo de eso hay pero habría que recordar que ese mismo modus operandis ya lo tenía el matrimonio en 2003, 2005 y 2007, coincidente con una etapa de gran crecimiento de legitimidad. Eso no cambió. Pero sí cambió el funcionamiento de esa mesa chica. En los comienzos era una reunión de emergencia cotidiana, una reunión de análisis y diagnóstico. Limitada, dedicada a escuchar el zumbido de afuera. Pero en algún momento pasó de tocar los temas que le pedía la platea, a tocar su propia música. Y a partir de ahí, muchos cambiaron el aplauso por el abucheo. La canción de la 125, digamos. La inexistencia de un mandato social reconocible en 2007 llevó a una libertad de pensamiento político para la cual el kirchnerismo parece no tener talento. Las aguas corrieron. Elecciones y derrota. El kirchnerismo volvió a tener agenda marcada: tuvo que volver a escuchar. Si bien la oralidad de esa derrota rezaba que la agenda era “profundizar el rumbo”, lo cierto que es el matrimonio volvió a parar la oreja. Y salió la asignación por hijo, política a la que está atada toda posibilidad de recomposición electoral y de legitimidad social. No es casual que no haya sido una iniciativa del poder. El interpretador volvió a ocupar la escena. Volvieron las partituras escritas y el jazz se dejó de lado. Ahora la pregunta del millón: ¿cuál/cuáles serán las demandas sociales para la elección del 2011? Hay algunas que por viejas suenan a trilladas: el INDEC y cierta trasparencia de los ministerios. ¿Se acuerdan cuando el primer gobierno k sacaba a funcionarios de distintos niveles ante la menor sospecha de corrupción? La inflación, también. De todas formas no estoy seguro que la demanda social vaya por ahí, habrá que ver. Hay un símbolo de esos días soleados de 2003: Kichner tomando un café en un bar de Villa Urquiza. Artemio festeja un  retorno de tirios y troyanos al PJ,  acá creemos que ese cafecito fue la transversalidad que le llegó a la gente, y fue exitosa.
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4 comentarios

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4 Respuestas a “De interpretadores a creadores (y viceversa)

  1. Federico, muy buen post, como siempre.
    Hoy en nuestra cueva bandoneónica nombramos tu gran post sobre “la necesidad de una política blanca”

    un gran abrazo avellanedense

    jcruz

  2. juancho! abrazo grande. Ahora me meto en la cueva.

  3. excelente fede. me le animo a escribir. Soy de un pago donde lo que se pretendía con la 125, encarecer la producción de soja, era antes reclamado, sin embargo el relato construido por los medios hicieron luchar en contra de sus propios intereses a muchos productores. No será también que a muchas de esas cosas interpretadas, los medios no supieron como corresponderles efectivamente?

  4. Federico:

    Llegué a tu blog por el de Martín. Estoy empezando uno (criticayalegria.blogspot.com) y te agregué a los blogs amigos. Me gustaría que entraras y opinaras.
    En cuanto a este post: ¿qué pedía la gente en 2007? Continuidad, porque no había demandas específicas, salvo lo del INDEC. Digamos que tanto K como la gente se quedaron mudos y bueno, el que gobierna es el que tiene la iniciativa, así que tiene que hacer algo. La Asignación por Hijo sin duda fue el mejor triunfo del kirchnerismo, porque no salió del kirchnerismo sino de la oposición. Ahí la oposición perdió la posibilidad de empezar a construir agenda. Lo del INDEC también es “institucionalidad real”, como dice Marcó del Pont en un video de 2007. Puede ser parte de esa “política blanca”.

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